lunes 28 de mayo de 2018




El alto precio del cuarto mandato de Angela Merkel


Hay movimiento en Berlín. A cada hora hay nuevas sorpresas. La canciller Merkel finalmente le arrebató el sí a un socio. Pero tanto ella como la CDU pagan un precio muy alto, dice Kathrina Kroll.

Este fue un día de emociones, uno como aquellos que los políticos rara vez viven. La larga espera por el acuerdo de la coalición hizo temblar a todos. Incluso a los adictos a la política.

Y luego esto: el SPD regresa al ruedo y muestra de qué está hecho. El partido que en la elección federal bajó a un histórico 20,5 por ciento de los votos se asegura los ministerios clave de Finanzas, Trabajo y Asuntos Sociales, y Relaciones Exteriores. Fue una negociación exitosa, pues quien pueda abrir y cerrar el grifo del dinero controla por completo la política del Gobierno Federal. Cualquiera que se siente en el ministerio de Asuntos Exteriores, juega un rol en el escenario mundial y cosecha aplausos en Alemania. Los ministros de Exteriores son casi siempre los políticos más populares en el país. Y el SPD puede necesitar líderes populares en este momento. El Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales significa para el SPD que pueden dar forma a políticas concretas para la justicia social, que es algo importante para su electorado.

La CDU tiene a la canciller, ¿y qué más?

¿Y con qué se queda la Unión Cristianodemócrata?, puede preguntarse uno. La CDU se queda con la canciller, pero después de eso no hay nada. No tiene ninguno de los ministerios principales. Además, no existe un gran proyecto conjunto de la Unión. Sí, Angela Merkel ha logrado que finalmente haya un acuerdo de coalición, actúo por el interés y estabilidad del país. Eso se aprecia en el extranjero, pero no se ve como ganadora dentro de Alemania.

Angela Merkel –respetada como maestra en las mesas negociadoras del mundo– tuvo que liderar estas conversaciones de coalición desde una posición estratégica extremadamente desfavorable. El intento de alianza con el FDP (liberales) y Los Verdes ya había fracasado a fines de noviembre. Ahora el tiempo apremiaba. En el plano internacional, Alemania puede actuar de forma limitada y la larga espera por un nuevo Gobierno irrita a la población. Además, hubo boicot y ataques desde las propias filas del Gobierno, donde incluso se especuló con sucesores de Merkel. El SPD fue la última salvación de la canciller, y por ello tenía la sartén por el mango y disponía de potencial de chantaje. No es un buen punto de partida para el éxito total de la líder de la CDU.

Para colmo, Angela Merkel definitivamente está frente a su último mandato y debe usarlo para organizar su sucesión. ¿Pero el representante de qué ministerio debería perfilarse como sucesor?

El SPD obtiene un nuevo comienzo

El caso del SPD es completamente diferente. Martin Schulz lo entendió. Lo más probable es que dimita como presidente del partido, porque se afectó su credibilidad y cometió demasiados errores. Su partido quiere un nuevo comienzo y lo consiguió. Una fuerte señal para los socialdemócratas escépticos.

Pero el propio Martin Schulz se aseguró el Ministerio de Asuntos Exteriores. Ese es el trabajo que siempre tuvo en mente. Él es un político europeo de principio a fin, su norte es la política exterior. Conoce a los más grandes del mundo, conoce los conflictos internacionales, tiene experiencia en el elevado arte de la diplomacia. Cuando Martin Schulz habla de Europa, se puede sentir su pasión, algo que frecuentemente no se replicaba en la política interna. Su campaña electoral mostró eso.

Ahora los miembros del SPD tienen que aceptar el acuerdo de coalición. Eso significa esperar cuatro semanas más. Los negociadores del SPD, y especialmente Martin Schulz, han hecho que el consentimiento sea más probable. Angela Merkel se ha acercado un paso más a su cuarta cancillería, pero también a su despedida.

Autora: Kathrina Kroll (MN/ERS)

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