martes 12 de diciembre de 2017




En Alemania 9 de cada 10 jóvenes hacen prácticas en empresas


IDESA.ORG || Por esta modalidad transitan la mitad de los jóvenes y, entre ellos, casi todos hacen prácticas en empresas. De cara a profundizar la colaboración con Alemania, aún más importante que promover nuevas inversiones, es lograr que las empresas alemanas radicadas en la Argentina contribuyan a la masificación de esta modalidad educativa.

 

La visita de Angela Merkel a la Argentina generó muchas expectativas sobre la posibilidad de llegada de nuevas inversiones alemanas. En este marco varias empresas alemanas instaladas en el país anunciaron nuevos proyectos. Con menos énfasis en los anuncios, se mencionó la posibilidad de promover la inversión en capital humano a través de una institución histórica de aquel país que es la educación dual alemana.

La educación secundaria en Alemania está estructurada básicamente en tres pilares. Uno de educación general orientada a formar jóvenes para la universidad. Otro, de carácter intermedio, que prepara para seguir estudios post-secundarios y terciarios con orientación laboral. El tercer pilar está enfocado en preparar a los jóvenes para su inmediata incorporación al mercado laboral como trabajadores calificados una vez terminada la secundaria. En esta orientación de educación para el trabajo se combinan enseñanzas escolares con prácticas laborales en empresas monitoreadas desde las escuelas.

Información publicada por la OECD permite ilustrar las características y los resultados alcanzados a través de esta organización de las escuelas secundarias. Según Education at a Glance 2016 y Employment Outlook 2016, en Alemania se observa que:

  • El 48% de los alumnos en la secundaria cursan la modalidad de educación para el trabajo.
  • De estos jóvenes, el 86% hace prácticas en empresas monitoreadas por las escuelas.
  • La tasa de empleo juvenil en Alemania es del 45% y la de desempleo del 7%.

Estos datos muestran que la mitad de los jóvenes alemanes transitan por la educación para el trabajo y casi 9 de cada 10 reciben como parte de su formación prácticas en empresas. Esta dinámica del sistema educativo seguramente explica buena parte de la alta tasa de inserción laboral y el bajo desempleo juvenil. En Argentina, los mismos indicadores son ruinosos. La tasa de empleo juvenil es de 29% y la tasa de desempleo del 23%.

La centralidad de las prácticas en empresas como fuente de calidad educativa queda expuesta cuando se compara con otras experiencias europeas. Por ejemplo, en Bélgica el 60% y en España el 34% de los jóvenes en la secundaria transitan por orientaciones laborales, pero sólo el 6% y 1%, respectivamente, hacen prácticas en empresas. No es casual que en Bélgica la tasa de empleo juvenil sea de apenas el 21% y la de desempleo del 22% y en España la tasa de empleo juvenil sea del 19% y la de desempleo del 48%. Si bien el mal desempeño del mercado laboral juvenil responde a múltiples factores, la desconexión de la educación con las empresas juega un papel protagónico.

Ante estas evidencias sorprende que en la Argentina se siga asociando a la educación para el trabajo sólo con las escuelas técnicas. La degradación de las escuelas técnicas no se produjo en los ’90 sino en las décadas del ’70 y los ’80 debido al divorcio con el mundo productivo, que condujo a la desactualización de los contenidos curriculares y al atraso tecnológico. En este contexto, la reconstrucción de la educación para el trabajo en los tiempos modernos no será exitosa si se insiste en el obsoleto formato de orientaciones exclusivamente industriales y de construcción. Un camino más promisorio es extender la formación para el empleo también a las escuelas de orientación general (bachilleratos) incorporando como parte de los contenidos curriculares las prácticas en empresas. Un paso previo es derribar las barreras legales y culturales que cercenan la posibilidad de utilizar a las empresas como ámbitos educativos.

La educación secundaria para el empleo es eficaz cuando se combinan los contenidos escolares con prácticas en empresas. Para ello, es fundamental el protagonismo de las empresas. Ellas son las que deberían liderar la transformación de las prácticas educativas tomando como objetivo principal el horizonte laboral de los alumnos. Por eso, el rol más estratégico que pueden desempeñar las empresas alemanas en el país es aportar sus conocimientos para expandir y perfeccionar las todavía incipientes experiencias que existen en la Argentina de integración entre el mundo educativo y productivo.

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