sábado 15 de diciembre de 2018




En el sistema productivo no hay lugar para errores de gestión, ni especulaciones


La crisis, es nuestro país en los últimos años, es permanente, con ondas descendentes en temas de productividad neta en el caso del sector tabacalero. La actividad sector atravesó los últimos tiempos dos devaluaciones, lo que supuso mejores condiciones para colocar materia prima semi industrializada, como es el caso de la hoja del tabaco en el exterior.

Sin embargo, una serie de instrumentos de gestión estatal no acompañan adecuadamente los ciclos de la producción, de esta manera el impacto de la dolarización en los insumos agrícolas, como también la actualización tarifaria energética, mas la ausencia de la recuperación del precio del tabaco, convierten a la actividad en una tarea de supervivencia.

En este sentido la última devaluación, puso las variables mencionadas más duras aún, con tasas de créditos astronómicas, con lo cual el impacto de caída de mano de obra que en mayo alcanzó 27.000 puestos de trabajo en el país, según cifras oficiales, en Jujuy también tuvo repercusiones, sobre todo por retrasos en los desembolsos del Fondo Especial del Tabaco.

Para este complejo productivo, tres meses de mora (600 millones de pesos), generan una tormenta de escritorio, que puede subsanarse con una gestión estatal eficiente. El gobierno de la provincia anunció el 18 de julio, que el retraso se superaría con la llegada de 600 millones de pesos del FET, los cuales finalmente podrían haber sido transferidos por estas horas; que de ocurrir no significarían un alivio para sector, ya que son recursos genuinos, propios de cada productor, recursos que cierran el circuito productivo, que de ninguna manera significan rentabilidad, sino la agónica subsistencia de la actividad.

En este sentido, es importante, que cada aspecto que compone el ciclo productivo se desarrolle con normalidad, habiendo elementos de la macro economía que escapan a las previsiones de los productores (devaluación, altas tasas crediticias, dolarización de insumos y tarifas energéticas, etc) pero otros instrumentos que dependen de una gestión doméstica no pueden caer en irregularidades (demora en la transferencia del FET), porque generan un derrotero negativo, quebrando la cadena de pago, ahogando a los productores e impactando negativamente en la situación social de los valles.

El sector, se caracteriza por el compromiso  en sostener la actividad, la cual genera una importante mano de obra y supo ser uno de los pilares de la economía jujeña por su concepto intensivo y distributivo. Es un sector que se encuentra alejado de la especulación financiera, donde el riesgo es permanente, implicando endeudamientos constantes a tasas siderales.

Cuando se haya producido una campaña completa, con transferencias regulares, como los depósitos automáticos que realiza la industria a la cartera nacional, podría presentarse una mesa de anuncios positivos, mientras las inconsistencias persistan, no hay razones para presumir de gestiones con graves atrasos. No hacen más que dejar en evidencia la falta de comprensión sobre la dinámica administrativa que demanda el sector.

Por estas horas quedará subsanado el retraso, comenzando un nuevo conteo de vencimientos internos en la cartera del sector productivo, si se corrige la falencia, la cual fue criticada desde la tribuna proselitista, pero que sin embargo hoy se repite, habrá que asumir como propios los adjetivos que pesaron sobre gestiones anteriores, esta vez sin rubor, ni revanchismos o dar un paso al costado.

El sector, que a pesar de poseer un dólar que recuperó valor para la exportación, no puede cumplir el pedido del Presidente de la nación “exporten más”, ya que algunos componentes del proceso productivo se convierten en factores que hacen utópica la propuesta del primer mandatario.

 

 

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