viernes 19 de octubre de 2018




Gobernadores irresponsables

29 julio, 2018 en:


Por Félix Piacentini

Hace unos días se conoció el proyecto de presupuesto enviado al Congreso por el Ministerio de Economía de la Nación, que incluye las previsiones fiscales tanto de Nación como de provincias para 2016. Respecto a la situación fiscal prevista para el consolidado de las 24 provincias, y a pesar de que la ejecución para el primer semestre venía bastante bien, el gobierno nacional proyecta un fuerte deterioro de las cuentas públicas para todo el año. Es así que de acuerdo al gobierno nacional el déficit fiscal se duplicaría, pasando de los $53 mil millones registrados en 2015 a la friolera de unos $ 105 mil millones en 2016. Si esta previsión se cumple, este año se alcanzaría el mayor déficit de al menos los 12 últimos años, llegando a representar el 1,3% del PBI y superando el ahora viejo máximo del 0,9% presenciado en 2015.


Fuente: NOAnomics con base en Mecon y Presupuesto Nacional 2017.

Que esto haya sucedido un año par, en el que no se registran elecciones que suelen disparar el gasto ya llama la atención. Pero si además se tiene en cuenta que este año las provincias comenzaron a recibir el reconocimiento histórico de devolución gradual de los famosos 15 puntos de coparticipación que iban a financiar al sistema previsional estatal, con 3 puntos este año más 6 puntos de préstamo a tasa subsidiada que en total implican unos $ 37 mil millones; y adicionalmente las jurisdicciones subnacionales recobraron la posibilidad de  acceder al mercado financiero internacional emitiendo un total proyectado de US$ 7.500 millones, llegar a un resultado negativo récord se entiende mucho menos. Entre estos dos conceptos las provincias contarán con aproximadamente $ 150 mil millones más que el año pasado, con lo que en realidad deberían haber mostrado un resultado fiscal mucho mejor.

Ahora, cuando se comienza el análisis más fino de las causas se advierte que la explicación está en la incapacidad de las provincias en contener el gasto corriente, que aumentaría al 38% para todo el año, motorizado fundamentalmente por los gastos de consumo cuyo ítem principal corresponde al gasto en personal. Comparando con lo que se espera para el gobierno nacional, en su caso los gastos de consumo se expandirían 8 puntos porcentuales menos (28%) y los de personal un 29%. Esta es la principal causa del pésimo resultado, ya que la inversión pública registraría un crecimiento muy somero del 26% nominal. Aun así este aumento sería del doble que la ejecución del gobierno nacional con un magro 13% de incremento anual. Incluso a pesar de que el gasto en intereses se duplicó, pasando de los $ 14.400 millones de 2015 a los 29.700 millones de 2016 esta partida sigue siendo poco significativa en el total de gasto corrientes (apenas un 2,3%).

Los números hablan por sí solos y muestran que las provincias en 2016 ya no serán más fiscalmente prudentes que el gobierno nacional como venía sucediendo los últimos años. Dotados de mayores recursos, no se espera entonces de los gobernadores el menor atisbo de contener el gasto cada vez más creciente en personal como sí lo está haciendo el gobierno nacional. Con más plata alcanzarán un déficit récord y mostrarán por ende una enorme irresponsabilidad.

Ahora, si esto ocurre en un año par, ¿es creíble que el impar 2017 de elecciones legislativas logre mejores resultados fiscales? La experiencia dice que en años de elecciones no sólo aumenta fuertemente la inversión pública para captar votos, sino que también lo hace el salario real de los estatales. Así que me permito ser muy, pero muy, escéptico.

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