viernes 17 de noviembre de 2017




¿Habilitación para contaminar?


Siguiendo con un informe sobre el estado de los frigoríficos y mataderos en la provincia, recibiendo incontables observaciones de nuetsros lectores y tras la denuncia recibida recientemente por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que fuera dada a conocer a los medios de prensa por el titular del Centro Regional NOA Norte del Senasa, Jorge Cabral y el Coordinador Regional Temático de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del organismo nacional, Sergio Colina, por la presencia de una gran cantidad de productos incomestibles de vacunos a la orilla del río grande de Palpalá cuya procedencia sería de un frigorífico ubicado en dicha ciudad.
Este medio se hizo presente en el lugar y constató que pese a que las autoridades visitaron el desolladero, la situación sigue siendo la misma y va en aumento.
La contaminación que sufre el Río Grande supera por lejos las imágenes que lográbamos registrar días atrás en el Matadero Municipal de San Pedro de Jujuy, ya que la diferencia radica en la cantidad de reses que son faenadas al día.
Hablamos de aproximadamente 300 cabezas por día, lo que daría un total de 75 mil kilos de carne faenada, lo que implica cerca de 12 mil kilos de desechos entre cabezas, patas, colas, orejas y vísceras; que al igual que en San Pedro son arrojados a las márgenes del Río Grande. Sin contar los desechos líquidos que desembocan finalmente en el afluente.
La gente del lugar no se ha pronunciado públicamente y nos pidió resguardo al respecto, ya que con los desechos arrojados en las márgenes alimentan a los animales que crían.
Los chanchos y sus crías se ven beneficiados de los desperdicios junto a sus dueños, que los usan como fuente de trabajo, ya que son vendidos a particulares y faenados en condiciones insalubres; en épocas festivas.
También pudimos observar que en el lugar se secan cueros entre otras actividades relacionadas a la faena.
Los camiones pertenecientes al Matadero “La Puna”, según manifestaron las personas del lugar, transportan los desperdicios a tres sectores específicos; dos situados en las márgenes del río y otro a la entrada del basural de la ciudad siderúrgica, donde existe una suerte de “arcilla ardiente”, que serían protegidas por el dueño del lugar que en reiteradas oportunidades negó el acceso a este espacio. Cabe destacar que el frigorífico de Palpalá es un matadero con clasificación A, siendo esta la más alta categoría en la región.
Cabe recordar que en marzo de 2016, el Ministro de Desarrollo Económico y Producción, Juan Carlos Abud Robles, junto la Directora de Control Productivo y Comercial ahora Secretaria de Desarrollo Productivo, Patricia Ríos, y técnicos del Senasa, recorrieron las instalaciones del frigorífico de Palpalá.  En esa oportunidad, Abud Robles manifestó “nos vamos muy contentos de este frigorífico porque es una planta de primerísimo nivel, incluso de ampliar su capacidad de producción y que implementa con mucho compromiso las normas de calidad a partir de la cooperación permanente del Senasa”, aseguró en un comunicado de prensa.
La pregunta sigue siendo la misma, ¿porque el SENASA y la Secretaría de Calidad Ambiental de la Provincia a cargo de la Dra. Fernanda Yapur no han tomado acciones sobre la contaminación que provocan el frigorífico de Palpalá y el matadero de San Pedro? Esta situación, comprobada por nuestro medio, lleva años y no hubo gestión que se haya ocupado en tiempo y forma de esta problemática que aqueja directamente a la población.
El accionar inadecuado, irresponsable y peligroso de las personas que están a cargo de los mataderos perjudica a toda la población, permite la proliferación de enfermedades y sobre todo contamina indiscriminadamente el Rio Grande que atraviesa el ramal jujeño. Sin contar los desechos arrojados al basural a cielo abierto.

 

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