Miércoles 16 de Agosto de 2017




Milagro Sala, La Biblia y El Calefón


Por Silvia Giacoppo

La carta que el Papa Francisco le envió a Milagro Sala, además de parecerme inoportuna, como católica me lastima y decepciona. Pero me hizo también, reflexionar al respecto.

Pude comprender  las comunicaciones anteriores entendiendo bien la misericordia cristiana que el Papa les debe a todos sus fieles. Pero esta reiteración no parece obra de la casualidad y me inclino a pensar que alguien, por desconocimiento o intencionalidad, le está haciendo cometer un grave error al no contarle la totalidad de la historia y de los hechos que hemos sufrido los jujeños. Y siento que es aún peor, que las víctimas de la señora Sala no hayan recibido un mensaje del santo padre solidarizándose con ellas.

Igual, con el enojo que me provocó la misiva, como católica elijo creer. Creer que ha sido un error que alguien le ha hecho cometer al Papa. Y que en algún momento nos lo hará saber como tal. Rezo por eso y rezo por el Papa Francisco.

Pero, aprovechando esta ocasión, tal vez sea un buen momento para recordar algunas cuestiones sobre Milagro Sala. En principio, que no es una presa política, es una política presa que está imputada por asociación ilícita, fraude a la Administración Pública y Extorsión. Se la acusa de haber desviado y malversado fondos públicos destinados a la construcción de viviendas. Estos delitos, de los que está acusada, son de acción pública y por ende se investigan de oficio. La pena en expectativa impide la aplicación de la Condena de Ejecución Condicional, lo que habilita objetivamente la detención preventiva (inc.2 art 319 del Código Procesal Penal de la Pcia. de Jujuy) por la existencia de “vehementes indicios de que el imputado tratará de eludir la acción de la Justicia o entorpecer su investigación”. Milagro Sala junto a otros miembros de la Organización Barrial Túpac Amaru, conformaron una asociación ilícita con el fin de defraudar al Estado. En Jujuy se han detectado más de 1.800 casas no construidas y 500 sin terminar que fueron pagadas en su totalidad. Además, un faltante de 1.200 millones de pesos, que hubiera permitido la construcción de 2.300 viviendas. En ese marco se dictó la prisión preventiva de Milagro Sala.

Hemos escuchado muchas voces con infundadas acusaciones sobre la falta de estado de derecho en la provincia. Nada más alejado de la realidad.

Jujuy cuenta con una institucionalidad que responde a los estándares internacionales y en la provincia rigen en forma irrestricta los derechos y las garantías que derivan de la Constitución Nacional y de los tratados que forman parte de la misma.

Días atrás, Fiscal de Estado de Jujuy, Mariano Miranda señaló respecto al informe preliminar del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias (GTDA) de la Comisión de DDDHH de la ONU que el mismo “no ha reiterado la recomendación de que la señora Milagro Sala sea liberada, ni ha señalado ningún tipo de irregularidad que se hubiera verificado sobre su situación, ni mucho menos se ha hecho eco de las falsas denuncias de torturas y malos tratos que les formuló Sala”. Miranda consideró especialmente significativo el silencio respecto de las denuncias de torturas, malos tratos y otras formas de persecución que formuló Sala ante el Grupo de Trabajo “La misión de Naciones Unidas evidentemente no le creyó”.

En los próximos días, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos decidió aceptar la invitación del Estado argentino para realizar una visita a Milagro Sala. Si, por invitación del Gobierno. Porque, como señalara el Gobernador Gerardo Morales, “Jujuy no tiene nada que esconder”.

Milagro Sala es una mujer que está detenida por causas graves y que está siendo sometida al debido proceso. Los organismos internacionales que han visitado el país han comprobado que sus condiciones de detención se ajustan a todas las normas. Y que la independencia de la justicia en Jujuy es palpable. El sumo pontífice no debería desconocer eso.

Porque si no, como decía Enrique Santos Discépolo, ese gran poeta popular, en su tango Cambalache:

“…es lo mismo el que labura

noche y día como un buey,

que el que vive de los otros,

que el que mata, que el que roba,

o está fuera de la ley…”

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