domingo 19 de agosto de 2018




Políticas del presidente Trump amenazan economía de Bolivia


El país no cambió su matriz exportadora de materias primas y la volatibilidad de los precios en el mercado internacional ponen en aprietos a Bolivia, debido al ingreso de nuevos ofertantes de gas.

Gracias a sus bajos costos de producción, el gas boliviano ha sido tradicionalmente uno de los más competitivos, pero ahora se enfrenta a un rival con experiencia en el mercado internacional, como Estados Unidos, cuyo país ingresó a la era del frakcking y empieza a exportar gas y petróleo.

La revolución del “fracking”, la técnica de fractura hidráulica de la roca que permitió a Estados Unidos incrementar exponencialmente su producción, hizo que la potencia norteamericana pasara en apenas 15 años de ser un país importador a ser el primer exportador mundial, dijo en un comentario el exministro de Finanzas del país, David Blanco Zabala, en su cuenta de Facebook.

Mientras los representantes de los países del Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) se reunían en la ciudad boliviana de Santa Cruz en noviembre pasado con el objetivo de elevar los precios, Estados Unidos mantenía su ritmo exportador, estimado por su Administración de Información Energética en siete millones de litros mensuales.

“Es casi un 28% más de lo que produce Rusia, su inmediato perseguidor en el ranking global del gas. Tal volumen de oferta tira a la baja los precios y supone un peligro potencial para la economía boliviana”, agregó Blanco Zabala, quien fue ministro de Estado a fines de la década los años de 1980.

Bolivia, como Venezuela, el otro estado latinoamericano integrante del FPEG, busca que el gas recupere su cotización en los mercados globales.

El valor del petróleo, su caída, es una rémora para los países que dependen de la exportación de estas materias primas. Para Bolivia y Venezuela, la caída en la cotización del gas se suma a la ya sufrida por el precio del crudo.

ESTRATEGIA

El analista de la consultoría energética Wood Mackenzie Mauro Chávez dijo a BBC Mundo que, “Bolivia tiene que ser capaz de establecer una buena estrategia de precios si quiere seguir compitiendo”.

El boom de la producción estadounidense alteró radicalmente las condiciones del mercado. En opinión de Blanco, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, con su promesa del imperativo de compensar el desequilibrio en la balanza comercial, ha redoblado el ímpetu comercializador estadounidense. Y también la presión sobre sus competidores bolivianos en el tema del gas.

“Estados Unidos tiene unos enormes recursos por explotar y necesita nuevos clientes”, dijo el ex ministro boliviano.

“La Administración Trump está haciendo todo lo que puede para que el mundo se fije en su oferta”, explicó su colega Alex Munton, de la misma consultora, quien se dedica al seguimiento del sector gasístico estadounidense.

DESAFÍO

YPFB tiene dos fechas marcadas en rojo en el calendario, 2019, cuando vence el contrato firmado con Petrobras para el abastecimiento del vasto mercado brasileño y 2026, cuando sucederá lo mismo con Argentina.

Entonces, el gas convencional que Bolivia extrae de sus enormes reservas naturales se medirá con el gran reclamo estadounidense actual, el Gas Natural Licuado o GNL.

Como se sabe, el GNL es gas que puede transportarse a bajas temperaturas en vehículos de carga, lo que permite abastecer a zonas a las que no llegan los gasoductos.

El Caribe es una de las muchas zonas en las que el GNL “made in USA” no deja de ganar terreno. Munton constató que “hay un evidente apetito en los mercados latinoamericanos por el GNL estadounidense”.

Empero, “la estatal boliviana, si quiere mantener su cuota de mercado a la conclusión de los grandes contratos ahora en vigor, tendrá que seguir una política de precios inteligentes”, sostuvo Chávez.

PRECIOS

La evolución a la baja de los precios del gas se explica porque en 2005 se cotizaba en Sus 11 por millón de Unidades Térmicas Británicas (UTB), mientras que en 2016, bajó a $us 1,96 por millón de UTB, según estimaciones de Reuters (La UTB en sus siglas en inglés es una unidad de energía usada en la industria del gas).

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La compañía boliviana “ha hecho bastantes progresos en los últimos años, adaptando su política comercializadora y su capacidad de planificación, pero no son suficientes, debido a que la producción así como las reservas van disminuyendo, señalan analistas del sector, así como políticos de la oposición.

El gas es hoy en día un mercado muy dinámico en el que nada es suficiente. El Gobierno boliviano buscaba en reunión del FPEG (en la que no participa EEUU) “cómo mejorar el precio del gas”.

El FPEG buscaba acciones concertadas para elevar los precios similares a las de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), pero la “agresiva” política comercial impulsada por EEUU contribuye a que sean ahora los compradores, como China, Corea del Sur o la India, los que tienen la sartén por el mango.

Los compradores están ahora en una mejor posición para firmar contratos más cortos y más ajustados a lo que demandan” sin encadenarse a cláusulas que los comprometían por muchos años.

Mientras tanto, los proyectos de exploración y puesta en producción de nuevos campos demandan contratos a largo plazo, pero la realidad del sector es ahora otra y Bolivia tendrá que adaptarse”.

Los gigantes privados de la energía de Estados Unidos están resueltos a satisfacer los deseos de quienes les compran gas, obligando a un esfuerzo de flexibilidad y eficiencia a compañías estatales como YPFB.

Recientemente, Cheniere Energy, una de las principales exportadoras estadounidenses, empezó a autorizar a sus compradores la reventa del GNL que les entrega, lo que ha creado un incipiente mercado muy jugoso para los intermediarios.

Un reciente informe de la británica BP asegura que Bolivia cerró 2016 con una caída del 3% en la producción.

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