viernes 17 de noviembre de 2017




Venezuela tras el huracán Trump


Al asomar la posibilidad de una “opción militar” para resolver la crisis político-institucional de Venezuela, Donald Trump puede haber puesto en riesgo a la oposición local y los esfuerzos diplomáticos latinoamericanos.

Este lunes (14.8.2017), tres días después de que el presidente de Estados Unidos sopesara públicamente la posibilidad de enviar tropas a Venezuela con miras a resolver la crisis político-institucional que amenaza con convertir al país caribeño en un Estado fallido, el “hombre fuerte” de Caracas, Nicolás Maduro, se pronunció en contra de las declaraciones de Donald Trump. Con mayor o menor énfasis, opositores y amigos, dentro y fuera de Venezuela, articularon su rechazo a una solución militar mucho antes.

El tono con que respondería generó expectativas porque, hasta el pasado jueves (10.8.2017), Maduro se había esmerado en tener un contacto cordial con el nuevo ocupante de la Casa Blanca: el mandamás del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) le pidió al canciller, Jorge Arreaza, que gestionara una conversación telefónica con Trump. Veinticuatro horas más tarde, Washington ignoró la llamada señalando que el presidente estadounidense hablaría “con el líder de Venezuela tan pronto se restablezca la democracia en ese país”.

El discurso patriótico

Ese desplante, sumado a la fanfarronada de Trump, debe haber sentado mal en Caracas, aun después de que el Pentágono negara haber recibido orden alguna de intervenir militarmente en Venezuela. Después de todo, Maduro no sólo se ha abstenido de vilipendiar a Trump como su predecesor, Hugo Chávez, lo hacía con George W. Bush o Barack Obama, sino que donó 500.000 dólares –a través de Citgo Petroleum, filial de la petrolera estatal venezolana PDVSA– para cofinanciar su ceremonia de juramentación como presidente.

¿Y ahora? ¿Qué será del vínculo Washington-Caracas de aquí en adelante? Más importante aún: ¿cómo incidirá el hostil comentario de Trump sobre la relación entre la élite chavista y sus adversarios? ¿Sabotea el magnate neoyorquino los esfuerzos diplomáticos hechos por países latinoamericanos para propiciar el restablecimiento del orden constitucional en Venezuela? “La amenaza del presidente estadounidense puede perjudicar a la oposición”, dice Daniel Flemes, docente en la Fundación Getulio Vargas, de Río de Janeiro.

“Maduro apelará al fervor nacionalista de los venezolanos y les pedirá que lo sigan en su supuesta lucha contra los ataques imperialistas”, agrega Flemes, quien también es investigador del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA). La mayor alianza opositora –la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)– ha sido acusada durante años de alentar la intromisión de otros Gobiernos en los asuntos internos de Venezuela. Hoy, dada la ligereza con que el delito de “traición a la patria” es imputado en el país, sus dirigentes corren peligro.

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