El Gobierno paralizó el reactor nuclear CAREM —proyecto argentino avanzado en 85% y líder mundial en reactores modulares— y despidió a 230 científicos y técnicos de élite en nombre del “superávit fiscal”. Argentina se baja sola de la mesa tecnológica global y entrega soberanía estratégica a cambio de relato.
Con solo 14% de adhesión efectiva, el gobierno de Jujuy es poder de estructura en tiempo de descuento. Sin paraguas nacional, con deuda en dólares y oposición capilar en ascenso, cambiar ministros no alcanza. La única vía es shock de transparencia, prioridades con ROI social y gobierno corporativo. Lo demás es cronicar el ocaso.
Con el oficialismo provincial reducido a su mínima expresión y la LLA creciendo en concejos y legislatura desde diciembre, Jujuy entra en una transición crítica. O el peronismo ordena unidad con plan y nueva dirigencia, o la provincia navegará dos años de pato rengo entre anuncios vacíos y ajuste social.
Con un Ejecutivo nacional empoderado y oposición libertaria creciendo en territorios, las provincias enfrentan recortes y privatizaciones. La salida no es resistir por inercia, sino pactar un federalismo de resultados: regla fiscal, alivio al empleo formal, clusters exportadores y escudo social inteligente, o la implosión será autoinfligida.
Milei acelera un Shock Fiscal 2.0: recorte total a instituciones científicas, privatizaciones rápidas y reformas laboral/tributaria en extraordinarias. Sin un puente productivo y reglas claras, el ajuste puede trocar equilibrio contable por pérdida de futuro.
Entre la “burbuja IA” y la pelea Fed–Trump, el presunto objeto 3I/ATLAS en perihelio nos impone una prioridad: menos armas, más monitoreo del Sistema Solar. Si no es una roca convencional, cambia la ciencia; si lo es, igual exige un plan global de defensa planetaria.