El sábado 30 de noviembre se vivió una jornada clave en el mapa político y social de Monterrico. En el barrio Pozo de las Avispas, uno de los sectores más poblados y dinámicos de la ciudad, se realizaron las elecciones del centro vecinal, instancia donde se define mucho más que una conducción barrial: se mide la confianza de la gente en los proyectos de ciudad.
El resultado fue categórico:
- Lista Analia Medina (espacio de Luciano Moreira): 122 votos
- Lista Nilson Ortega (espacio del ex intendente): 38 votos
Una diferencia de más de tres a uno que no admite dobles lecturas: el barrio se volcó masivamente a favor del oficialismo municipal.
Medina, la nueva voz del barrio
Conocida por su cercanía al intendente Luciano Moreira y por haber gestionado múltiples mejoras en Pozo de las Avispas, Analia Medina capitalizó en las urnas un trabajo territorial sostenido:
- Acompañamiento en gestiones de servicios básicos.
- Presencia constante en reclamos y proyectos barriales.
- Articulación directa con el municipio para acercar soluciones.
Durante la campaña, Medina se comprometió ante sus vecinos a profundizar la llegada de obras, servicios y respuestas concretas, siempre de la mano del Ejecutivo municipal. El contundente apoyo obtenido la legitima ahora como referente indiscutida del barrio.
Ortega pierde un bastión clave
Para el ex intendente Nilson Ortega, la derrota tiene un peso político especial. Pozo de las Avispas era considerado un barrio clave de cara a cualquier armado hacia 2027, tanto por su tamaño como por su influencia en el humor social de la ciudad.
La caída por una diferencia tan amplia:
- desnuda el debilitamiento de su estructura en territorios donde antes tenía llegada,
- y confirma que varios de sus antiguos bastiones barriales se están reconfigurando en favor del moreirismo.
No es un hecho aislado: en distintos barrios de Monterrico se percibe la misma tendencia, con liderazgos vecinales alineados a la actual gestión municipal.
Una gestión que pone al vecino en el centro
El resultado en Pozo de las Avispas no se explica solo en términos de rosca política. Tiene una base concreta:
la percepción mayoritaria de que la gestión de Luciano Moreira está cambiando la ciudad y haciendo partícipe al vecino de ese proceso.
Calles, servicios, espacios públicos, acompañamiento social y una forma de gobernar donde los centros vecinales son vistos como socios estratégicos, no como simples decorados. En ese marco, cada elección barrial se convierte en un plebiscito local sobre la continuidad de esa línea de trabajo.
Los mensajes en los grupos de WhatsApp del barrio, tras conocerse el resultado, fueron elocuentes:
alegría, expectativa y respaldo a la nueva presidenta como expresión de un barrio que quiere seguir en la senda de las mejoras y no volver atrás.
Lo que pasó en Pozo de las Avispas es más que una elección barrial:
es una señal política nítida de que, en la ciudad tabacalera, el proyecto de Luciano Moreira gana capilaridad en la base social, mientras las viejas estructuras opositoras se resquebrajan.
Camino al 2027, Monterrico parece ir definiendo, barrio por barrio, quiénes son los que tienen hoy la confianza real de la gente.
