Con el voto en la mano, el tabaco ordenó el rumbo: la Azul y Blanca se impuso y blindó la sustentabilidad del sector

Con el voto en la mano, el tabaco ordenó el rumbo: la Azul y Blanca se impuso y blindó la sustentabilidad del sector

En una jornada marcada por la alta concurrencia y el pulso democrático de una institución clave para la economía provincial, la Lista Azul y Blanca resultó ganadora en las elecciones de recambio parcial de autoridades de la Cámara del Tabaco de Jujuy. El dato que sobresale no es solo el resultado: es la participación, que rondó casi el 60% de los productores habilitados, un volumen que en términos institucionales funciona como un plebiscito silencioso sobre la conducción, su gestión y su estrategia.

La lectura es directa: los productores sabían qué votaban. No se trató de un trámite, ni de un voto por inercia. Fue una decisión de preservación del sistema y, al mismo tiempo, una advertencia: en un contexto de volatilidad, recesión y presión fiscal, el sector exige gestión probada, cuentas claras y capacidad de negociación, no relatos de ocasión.

Democracia interna y sobriedad institucional

La elección se dio dentro del marco estatutario y con un clima que, más allá de la competencia, mantuvo el tono de sobriedad institucional que la Cámara suele imprimir a sus definiciones. Eso también se votó: la idea de que la Cámara no puede convertirse en una arena de improvisaciones, porque lo que está en juego no es un cargo, sino el andamiaje de sustentabilidad de miles de familias productoras, trabajadores rurales y economías locales que dependen del circuito tabacalero.

Unidad, pero con una hoja de ruta concreta

Tras conocerse el resultado, el mensaje público giró en torno a la unidad del sector. Pero la unidad, en el tabaco, no es una consigna romántica: es una herramienta de supervivencia. Y esa unidad solo se sostiene si se cumplen dos condiciones:

  1. Defender el Fondo Especial del Tabaco (FET) con control real y sin concesiones.
  2. Cerrar cuanto antes un precio de referencia que permita planificar, financiar costos y evitar que la incertidumbre siga licuando rentabilidad.
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En esa línea, desde la Cámara se volvió a poner sobre la mesa uno de los puntos estructurales que el productor identifica como “el bolsillo” del sistema: la recaudación del FET y sus distorsiones, especialmente vinculadas al circuito de ventas y su registración. El reclamo de fondo es tan técnico como determinante: sin información verificable y sin fiscalización efectiva, el FET queda expuesto a maniobras que terminan pagando los productores con menos recursos, menos previsibilidad y más endeudamiento.

El mensaje del productor fue claro

La Azul y Blanca ganó, pero lo central es el mandato implícito: no aflojar en la defensa de lo conquistado y acelerar decisiones clave. El mercado está inestable; los costos no esperan; la caja del productor está tensionada; y cada campaña se juega con márgenes más finos. En ese contexto, la Cámara —por historia y por rol— funciona como una institución “insignia” en los destinos productivos de Jujuy: si la Cámara titubea, tiembla una parte sensible de la economía provincial.

Ahora empieza la etapa más exigente: transformar el respaldo electoral en acciones inmediatas. Porque el productor votó, sí; pero sobre todo votó para que se gestione.

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