Perico Noticias, 18 de enero del 2026 // La explicación del voto libertario no se agota en la estética juvenil ni en la épica anti-casta. Hay una ingeniería de gobernabilidad: ajuste hacia el “centro” productivo y contención hacia abajo. En términos de gestión, el Gobierno entendió que sin amortiguador social no hay estabilidad: desintermedió la política alimentaria y recompuso poder de compra de la AUH + Prestación Alimentar, además de extender el alcance de la asistencia a adolescentes (14 a 17) con cientos de miles de beneficiarios adicionales.
Ese dato es el corazón del fenómeno: no hubo “fin de planes” en la práctica, sino reconfiguración del circuito. Se cortó la intermediación y se consolidó el pago directo, con una lógica tipo “transferencia a demanda” para sostener gobernabilidad en un escenario de caída real del salario. Es un esquema que licúa conflictividad: en la calle duele, pero la red mínima existe, y en Argentina eso vale oro político. (Argentina)
La segunda base sólida es geopolítica y de expectativas: Milei juega en el tablero de los grandes para ganar crédito doméstico. Davos es una estación clave: el Foro confirmó la participación de Donald Trump y Javier Milei en la agenda del Annual Meeting 2026, en un momento en que “America First” tensiona mercados, alianzas y cadenas de suministro. El mensaje implícito al inversor es simple: “Argentina tiene línea directa con el poder”.
En ese marco, Washington no es un decorado: es un activo. Scott Bessent hoy ocupa un rol central como Secretario del Tesoro de EE. UU., y la señal de alineamiento estratégico —real o percibida— funciona como “seguro reputacional” para el programa económico libertario frente a Wall Street y organismos multilaterales.
¿Y el peronismo? Está fuera de timing: discute identidades mientras el oficialismo administra caja, relato y geopolítica. Con un electorado exhausto, la política se volvió “costo/beneficio”: si no hay alternativa con potencia, el votante se queda con lo que “funciona”, aunque lo castigue. Ese es el dato brutal: hoy Milei no tiene rival competitivo porque el sistema opositor todavía no ofrece un producto electoral superior.
