Perico Noticias, 18 de enero del 2026 // Jujuy está viviendo un salto de inversión real directa (IRD) que, bien administrado, puede convertirse en empleo, proveedores locales y obras concretas; mal gestionado, en un simple “derrame” que pasa de largo. Los indicadores 2025 muestran a la provincia liderando el ranking nacional en términos relativos y consolidando un perfil de previsibilidad para proyectos de infraestructura, energía y construcción.
El dato duro es el que explica el clima: Jujuy aparece primera en la variación interanual de IRD real (252,2%) y segunda en el acumulado anual (150,0%), en un esquema nacional muy concentrado donde Buenos Aires se queda con cerca del 70% del total y el resto compite por migajas. Eso no es épica: es una ventana estratégica para “anclar” capital con obras que mejoren productividad, conectividad y costos logísticos.
¿Qué sectores traccionan? Primero, infraestructura vial y urbana: hay un paquete de pavimentación provincial que incluye tramos relevantes y una agenda de corredores que no es decorativa: define si la inversión se vuelve competitividad o se frena en barro y cuello de botella. Cuando el Estado acelera obra pública de calidad, baja el costo de transacción de toda la economía (fletes, tiempos, roturas, seguros).
Segundo, energía: Jujuy no solo produce, también muestra capacidad de ejecutar proyectos de escala. El parque solar Cauchari —un emblema por magnitud y por modelo— es parte del mensaje “Jujuy puede” y empuja un ecosistema de servicios técnicos, mantenimiento, ingeniería y logística que derrama hacia el entramado local si se lo conecta con compras y formación.
Tercero, minería y transición energética ampliada: el norte se reconfigura por el triángulo del litio y por el nuevo régimen de incentivos a grandes inversiones. Aunque muchos proyectos están en Salta/Catamarca, el circuito productivo y logístico es regional y la cadena de valor toca Jujuy (rutas, servicios, campamentos, abastecimiento, transporte). La clave es transformar “inversión” en “proveeduría” local: contratos, pymes, empleo calificado y trazabilidad de compras.
Ahora, bajemos a Perico: si Jujuy acelera inversión en construcción, energía e infraestructura, Perico tiene una ventaja natural por identidad comercial y ubicación como nodo de abastecimiento y servicios. Lo que viene —si se hace bien— es más movimiento de materiales, más demanda de logística, más consumo en comercios, más presión sobre alquileres, más necesidad de ordenamiento urbano y más oportunidades para el trabajo formal en oficios (metalúrgica liviana, transporte, mantenimiento, gastronomía, alojamiento, ferreterías, gomerías, seguridad privada, etc.).
Pero hay una advertencia que no se puede maquillar: inversión no es automáticamente bienestar. Si la provincia “mide” éxito solo por anuncios y no por impacto (empleo neto, salarios reales, proveedores locales, seguridad jurídica, tiempo de habilitaciones, infraestructura de soporte), Perico y el interior pueden quedar mirando pasar los camiones. Y si se desordena el crecimiento, se paga en conflictos: suelo caro, servicios colapsados, tránsito pesado sin planificación y una economía que se recalienta sin generar base productiva estable.
La agenda inteligente para Perico y región es concreta: 1) mesa local de proveedores y empleo con la provincia (compras con cupo/ponderación local y registro de oficios), 2) “ventanilla rápida” municipal para habilitaciones vinculadas a obras e inversiones, 3) programa exprés de formación en oficios críticos (soldadura, electricidad, montaje, seguridad e higiene, conducción profesional, mantenimiento), 4) ordenamiento de tránsito pesado y logística para evitar que la ciudad pague el costo de ser nodo sin capturar el beneficio.
En síntesis: Jujuy tiene números de despegue y sectores con tracción real. La pregunta política y económica no es si llega inversión, sino quién la convierte en trabajo, competitividad y circulación local. Perico puede subirse a esa ola si se planta con una estrategia de captura de valor: menos relato, más contratos, más proveedores, más formación y más obras que bajen costos a la vida diaria.
