¿El dólar ya no es refugio? Trump 2.0, desconfianza global y la grieta que se abre en la moneda más poderosa

¿El dólar ya no es refugio? Trump 2.0, desconfianza global y la grieta que se abre en la moneda más poderosa

Perico Noticias, 20 de enero del 2026 // Durante décadas, el dólar fue el “último puerto seguro”: cuando el mundo temblaba, los capitales corrían hacia Estados Unidos. Pero el primer año de Trump 2.0 empezó a mostrar algo distinto: un dólar más frágil en su rol simbólico de refugio y más expuesto a la política doméstica. En ese giro pesa una mezcla explosiva: incertidumbre regulatoria, ruido sobre la independencia de la Fed, expectativas de tasas más flexibles y un clima de “cambio de reglas” que erosiona confianza. Eso no significa el fin del dólar, pero sí un dato nuevo: ya no alcanza con ser grande; ahora también hay que ser previsible.

El mercado, además, no discute sólo cotización: discute arquitectura de poder. Cuando el mundo percibe que la moneda líder puede quedar rehén de una agenda de corto plazo (tarifas, sanciones, presiones institucionales), empieza a diversificar. Y los números lo muestran en una señal lenta pero consistente: la participación del dólar en reservas globales sigue alta, pero viene cediendo terreno frente a otras coberturas. En datos del FMI citados por Reuters, el dólar cerró el 1T 2025 con 57,7% de las reservas (ligera baja) mientras el euro subió a 20,1%, y el franco suizo tuvo un salto llamativo en participación (aunque desde niveles bajos), en un contexto de debilidad del dólar y búsqueda de resguardo.

La película completa es más estratégica: no se trata de “desdolarización express”, sino de un mundo que agrega capas de seguridad. Un reporte de seguimiento sobre COFER indica que en 3T 2025 la cuota del dólar habría bajado a 56,9%, un mínimo de varias décadas, mientras el oro crece fuerte en valuación (aunque no todo ese aumento sería por compras netas). Traducido a negocio: los bancos centrales y grandes jugadores no abandonan el dólar, pero reducen concentración de riesgo. Es gestión de cartera a escala planetaria.

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Entonces, ¿el dólar “ya no es lo que era”? Depende de qué midamos. Como hegemonía financiera, sigue siendo dominante: liquidez, profundidad de mercado, infraestructura legal y capacidad de absorber crisis. Pero como refugio automático, empieza a competir más. En un mundo multipolar, el refugio ya no es una sola puerta: es un “combo” (dólar + oro + monedas fuertes + activos reales), y esa diversificación se acelera cuando el shock es “made in USA”, es decir, cuando el riesgo nace del propio centro.

Para países como Argentina (y por arrastre para provincias como Jujuy), esta mutación importa por un motivo práctico: si el dólar global se mueve por política y percepción, aumenta la volatilidad y cambia el mapa de financiamiento, comercio e inversión. En términos de gestión pública y privada, la consigna es clara: menos fe ciega en un único ancla y más estrategia de cobertura. No porque el dólar desaparezca, sino porque el mundo está reescribiendo cómo se protege.

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