Perico Noticias, 20 de enero del 2026 // Durante décadas, el dólar funcionó como moneda-refugio por defecto: liquidez infinita, bonos del Tesoro como “activo libre de riesgo” y una arquitectura financiera global diseñada a su medida. Pero el tablero cambió. No porque el dólar haya dejado de ser dominante de un día para el otro, sino porque empezó a perder su monopolio de confianza en un mundo más fragmentado, con más sanciones, más tensiones geopolíticas y más dudas sobre reglas estables. En paralelo, el oro sube y sube: no promete rendimiento, promete algo más valioso en épocas de incertidumbre: certeza.
La señal más nítida viene de donde importa: las reservas oficiales. Los datos del FMI muestran que la participación del dólar en reservas reportadas se mueve con una tendencia que ya no luce invulnerable (en el 3T 2025 bajó levemente a 56,92%). Y mientras la conversación sobre “desdolarización” suele estar cargada de marketing, los bancos centrales están haciendo algo concreto: diversificar.
Ahí entra el oro como protagonista. Según el Banco Central Europeo, el oro llegó a superar al euro como segundo mayor activo de reserva global, empujado por compras oficiales y por un cambio de lógica: la geopolítica pasó a pesar tanto como las tasas. En términos de mercado, el oro se comporta como una cobertura contra el riesgo político, contra el riesgo de sanciones y contra el riesgo de “cambio de reglas” a mitad del partido.
¿Por qué sube el oro?
Hay cuatro motores, bien “de manual”, pero hoy alineados al mismo tiempo:
- Demanda estructural de bancos centrales
La compra oficial sostiene el precio más allá del humor del inversor minorista: es demanda paciente, de largo plazo, que no busca timing sino protección estratégica. - Dudas sobre el dólar como refugio “automático”
La volatilidad política y el debate sobre credibilidad institucional en EE.UU. vuelven menos obvio refugiarse siempre en lo mismo. - Expectativas de tasas y “real yields”
Cuando el mercado descuenta tasas más flexibles o rendimientos reales menos atractivos, el costo de oportunidad de tener oro baja. Y el oro se vuelve competitivo como reserva de valor. - Un mundo con más shocks y menos coordinación
Guerra, sanciones, cadenas de suministro frágiles, polarización: el oro es el activo que no necesita “contraparte”. Eso, en el nuevo mapa, vale oro.
¿“Caída inexorable” del dólar o reacomodamiento?
Cuidado con el eslogan. La evidencia es más fina: el dólar no colapsa; se normaliza. Sigue siendo la moneda dominante, pero su participación se erosiona gradualmente y la cartera global se “multimonetiza” por gestión de riesgos. En otras palabras: el dólar deja de ser religión y pasa a ser una opción importante más.
Pronóstico razonable
- Escenario base (más probable): oro firme y con sesgo alcista moderado. Mientras continúe la diversificación de reservas, la volatilidad geopolítica y un crecimiento mundial desigual, el oro tiene piso sólido.
- Escenario alcista: si se acelera la pérdida de confianza en “reglas” (sanciones, guerra comercial, crisis fiscal o institucional) y caen rendimientos reales, el oro puede tener otro tramo fuerte.
- Escenario bajista: si el dólar se fortalece por shock global y suben rendimientos reales de manera sostenida, el oro corrige (aunque hoy las compras oficiales amortiguan caídas).
La idea incómoda: el oro no está subiendo “por codicia”, está subiendo “por miedo informado”
El precio del oro está contando una historia: el mundo no confía plenamente en la promesa de estabilidad de las monedas fiat, sobre todo cuando los Estados cargan deudas enormes y la política se vuelve más impredecible. En ese contexto, el oro no es nostalgia: es gestión de riesgo sistémico. Y por eso vuelve a escena “como al principio de los tiempos”: cuando lo demás se discute, lo tangible manda.
