Perico Noticias, 27 de enero del 2026 //Hay un dato que ordena la conversación real —la de la mesa, el alquiler y el colectivo— más que cualquier relato: para un hogar tipo (4 integrantes), la Canasta Básica Total ya ronda $1.257.329. Ese número no es un “indicador”: es un piso de supervivencia.
En ese escenario, discutir solo “si baja la inflación” queda chico. Aun cuando la variación mensual se desacelere, la vida no se abarata por decreto: la canasta sigue subiendo y el ingreso promedio corre atrás. El problema ya no es la velocidad del incendio, es que la casa quedó seca de recursos.
Jujuy, además, no compite en igualdad de condiciones. Su economía está muy apoyada en servicios, comercio, empleo público, informalidad y changa. Cuando el bolsillo se achica, el golpe se ve rápido: baja la rotación en almacenes y ferreterías, se frena la contratación, se estira la reposición de mercadería y el “pago mínimo” pasa de excepción a regla.
Ahí aparece la radiografía del presente: hogares que se sostienen “en equipo” (un sueldo no alcanza), gente que suma horas, turnos, apps, reventa y lo que aparezca. No siempre es desempleo: es empleo de baja potencia, que no logra cruzar el umbral de vida digna aunque haya trabajo.
El mercado interno, entonces, entra en modo invierno. Y cuando el consumo se enfría, se enfría todo: el comercio recauda menos, la informalidad crece, la recaudación fiscal se afina y el Estado provincial/municipal enfrenta más demanda social con menos margen financiero. Es la economía del “parche” permanente.
En este contexto, el debate estratégico para Jujuy no es ideológico: es operativo. ¿Qué matriz productiva puede pagar salarios que “alcancen” si el tejido local está comprimido por costos fijos altos, logística cara, financiamiento limitado y una competencia que muchas veces llega desde afuera con espalda y escala?
La pregunta que queda para este domingo, sin vueltas, es esta: si el piso para “no ser pobre” ya se mide en siete cifras, ¿vamos a naturalizar que la mayoría viva por debajo, o vamos a exigir un programa concreto para recomponer ingresos y productividad en el interior real? Porque cuando la cuenta no cierra, la sociedad no se vuelve más libre: se vuelve más frágil.
