Jujuy en modo supervivencia: cuando la política discute relatos y la gente discute la heladera

Jujuy en modo supervivencia: cuando la política discute relatos y la gente discute la heladera

Perico Noticias, 30 de enero del 2026 // Jujuy está entrando en una zona de estrés social crónico: menos empleo de calidad, más precariedad y un consumo que no despega. Lo más delicado no es el “mal trimestre” sino la sensación de techo bajo: aun cuando algunos indicadores mejoren, el bolsillo no lo registra y la provincia no logra transformar sus “activos” (minería, energía, turismo) en bienestar masivo.

El termómetro más frío es el mercado laboral. En el aglomerado Jujuy–Palpalá, hacia fines de 2024 la desocupación aparece relativamente baja, pero con una lectura más dura: la tasa de actividad (gente que trabaja o busca trabajo) se ubica alrededor del 44,4%, y la tasa de empleo cerca del 42,8%; es decir, hay menos población participando del mercado y una estructura laboral que no absorbe con potencia. (Indec) En criollo: no es solo “quién tiene trabajo”, sino cuántos pueden siquiera salir a buscarlo con chances reales.

En paralelo, la pobreza pegó un salto fuerte en 2024 y, aunque luego pueda mostrar correcciones, quedó instalada la evidencia de una provincia con fragilidad estructural. Medios nacionales y provinciales, tomando datos oficiales, reflejaron picos muy altos en el ciclo 2024 para el aglomerado y la región, con una mejora posterior que no alcanza para cambiar el clima social. (El País) Esa es la película: familias que “siguen en la misma”, con salarios retrasados, deuda de corto plazo y un consumo que se reconfigura hacia lo mínimo.

Y acá aparece la gran contradicción del modelo: la minería crece, pero el derrame es limitado y concentrado. A escala país, la minería suma exportaciones y dólares, pero genera relativamente poco empleo directo frente a otras actividades; y en provincias como Jujuy el desafío es convertir esa renta en cadena de valor, proveedores locales, logística, servicios profesionales y empleo indirecto que realmente cambie la calle. Los tableros de datos de minería muestran esa tensión entre exportación y empleo, y explican por qué “crecer” no siempre significa “desarrollar”.

  Cauchari no es soberanía: Jujuy invirtió como potencia, pero sigue pagando (y sufriendo) como provincia cautiva

Con la energía pasa algo parecido: Jujuy invirtió fuerte en cambiar la matriz, pero la gente mira la boleta y pregunta lo obvio: ¿dónde está el beneficio doméstico? Si la energía no se traduce en tarifa más razonable, estabilidad del suministro e infraestructura de red, la promesa de “soberanía energética” queda como marketing institucional. Y cuando además el NOA sufre cortes, fallas de transporte y disputas con transportistas, el ciudadano concluye rápido: el sistema no está diseñado para priorizar su mesa familiar.

El turismo, mientras tanto, se mueve con un freno de mano: Argentina cara y un mercado interno que viaja menos, más corto y más austero. Jujuy vende paisaje y cultura, pero compite con la macro: si el país se encarece en dólares, el turismo extranjero duda y el turismo nacional recorta. Resultado: actividad estacional, gasto promedio más bajo y empleo que no logra consolidarse.

En este cuadro, la política provincial —oficialismo, oposición tradicional y el nuevo elenco libertario— exhibe una anemia estratégica: mucho cargo, poca hoja de ruta productiva. El problema no es ideológico; es de gestión y arquitectura económica. Si la provincia no crea mercado privado para absorber empleo, cualquier ajuste nacional empuja tensión a un lugar donde no hay red de contención productiva. Y entonces el debate público se degrada: se habla fuerte de seguridad o de épica discursiva, mientras la economía real avanza con una lógica implacable.

La conclusión es incómoda pero necesaria: Jujuy no está ante “una crisis más”, sino ante una decisión de modelo. O convierte minería y energía en desarrollo territorial medible (empleo, proveedores, obras de red, tarifas, vivienda, crédito productivo, logística), o seguirá exportando activos y importando frustración. Y cuando una sociedad entra en modo supervivencia, el costo político no lo paga un partido: lo paga el sistema.

  “Consejo de Paz” de Trump: Milei firmó, pero la Constitución manda — sin Congreso, la política exterior nace viciada

¿Desde que asumió Javier Milei, ¿tu situación económica personal?

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *