Monterrico en modo carnaval: cultura, trabajo y Pachamama en el corazón del tabaco

Monterrico en modo carnaval: cultura, trabajo y Pachamama en el corazón del tabaco

Monterrico, 3 de febrero del 2026 // Monterrico vuelve a encender el calendario popular con el Gran Desentierro del Carnaval, una celebración que en esta ciudad no es “solo fiesta”: es cultura viva, identidad agrícola y un puente simbólico entre el cierre de la cosecha y el nuevo ciclo de siembra. Con el intendente Dr. Luciano Moreira al frente, la agenda carnestolenda apunta a sostener el clima de alegría con organización responsable, moderación y una mirada estratégica: convertir el carnaval en motor de turismo, empleo y producciones locales con valor agregado.

En Monterrico, el carnaval no llega como un evento suelto: cae en fecha justa, como caen las lluvias que anuncian la siembra de verduras y como se siente el alivio cuando termina la cosecha del tabaco. Por eso el pueblo lo abraza con tanta fuerza. No es casualidad: Monterrico es trabajo, campo, familia y comunidad; y a la vez es Pachamama, ceremonia, memoria y pertenencia.

El año pasado, la ciudad protagonizó una de las concentraciones carnestolendas más convocantes de la provincia, con un marco cultural que se potenció por el momento del calendario agrícola: la cosecha del tabaco cerrando, el cuerpo pidiendo descanso y el alma pidiendo música. Ese fenómeno no se improvisa: se organiza.

Un carnaval con licencia social, porque nace del pueblo

Monterrico tiene un ADN claro: capital del tabaco, perfil agrícola marcado, gente madrugadora, de finca y de feria, de barro en los zapatos y orgullo en la mirada. En ese contexto, la “licencia” del carnaval no se discute: se entiende. Porque aquí la fiesta no está divorciada del esfuerzo; es su complemento. Es el respiro comunitario después del rendimiento.

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Y esa identidad se cruza con algo aún más profundo: la cultura de la Pachamama, muy arraigada en el territorio y en las prácticas cotidianas. Por eso el carnaval en Monterrico no es solo espuma y baile: es ritual, encuentro y continuidad cultural.

Gestión con enfoque: festejos sí, pero con responsabilidad

En ese marco, el intendente Luciano Moreira viene sosteniendo una línea que muchos valoran: promover festejos bien organizados, serios y con criterios de cuidado. La apuesta es clara: alegría con moderación, para que el carnaval sea disfrute, no problema.

Ese equilibrio —cultura popular + orden— es lo que permite que la ciudad reciba visitantes, mueva la economía local y conserve su identidad sin caer en excesos.

Carnaval como motor de desarrollo: turismo y valor agregado

Monterrico tiene potencial para convertir su cultura en desarrollo económico. El carnaval es una vidriera poderosa: activa comercio, gastronomía, alojamiento, transporte y emprendedores. Y, si se planifica bien, consolida un pilar clave: turismo.

La proyección va más allá del evento: cultura como plataforma para producciones con valor agregado, como propuestas gastronómicas regionales y el crecimiento de iniciativas como bodegas y experiencias vinculadas al circuito productivo. Monterrico tiene territorio, historia y clima social para hacerlo.

Invitación abierta: el pueblo que trabaja también sabe celebrar

En estos días, Monterrico y sus inmediaciones vuelven a latir con ese clima especial: música que se escucha de lejos, familias preparándose, jóvenes ensayando, la comunidad lista para vivir su tradición.

Porque cuando un pueblo trabaja duro, celebrar no es un lujo: es identidad.

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