Perico Noticias, 3 de febrero del 2026 // El capítulo de Ganancias no es un tecnicismo fiscal: es poder político en estado puro. Porque lo que Nación “cede” por un lado, lo recupera por otro con tarifazos y recaudación no coparticipable; y lo que recorta en recursos automáticos para las provincias, lo reemplaza por un mensaje brutal: gobiernen con lo que haya, quemen ustedes el capital político. Esa es la guerra real. Y en 2027, la factura la pagan los gobernadores… y la “inocencia” del ciudadano que cree que “bajaron impuestos” mientras le suben la vida.
Hay una escena que se repite en la política argentina: se discute un impuesto como si fuera contabilidad, pero en realidad se está discutiendo quién manda. Y en este caso, el capítulo de Ganancias es la palanca con la que el Gobierno busca hacer tres jugadas al mismo tiempo:
Secar la caja provincial sin ensuciarse las manos
Ganancias es un impuesto central dentro del régimen de coparticipación. La Ley 23.548 fija el esquema transitorio de distribución y el marco de recursos tributarios a repartir con provincias.
Cuando Nación empuja una ingeniería para recortar o reconfigurar Ganancias, en la práctica está tocando la respiración automática de muchas provincias.
¿Resultado? Gobernadores contra las cuerdas: menos margen, más ajuste, más conflicto, más desgaste.
Recaudar por “tarifazo” lo que resigna por “impuesto”
El ciudadano escucha “baja de impuestos” y compra el relato. Pero la cuenta real se paga en la calle: boletas, servicios, combustibles, peajes, tasas, precios regulados o semi-regulados. Ese flujo, en gran parte, no entra al circuito coparticipable como un impuesto nacional típico: se cobra como tarifa/servicio, se concentra y se administra desde Nación o estructuras vinculadas.
En términos de tablero: Nación puede “mostrar” alivio fiscal, y al mismo tiempo capturar caja por otro carril. La política fiscal se vuelve un truco de magia: te saco una moneda del bolsillo de impuestos y te cobro dos por la puerta de atrás con tarifas.
Trasladar el costo político al año electoral 2027
Acá está el núcleo: la discusión no es Ganancias; es reelección, supervivencia y control territorial.
Si a los gobernadores les caen recursos automáticos, quedan obligados a hacer lo que más odia el votante:
- recortar,
- frenar obra,
- ajustar nóminas,
- patear pagos,
- subir tasas locales.
O sea: encender la motosierra… pero con su firma.
Y cuando la bronca explota, ¿a quién mira la gente? Al intendente y al gobernador. No a Nación. Esa es la arquitectura fría: que el ajuste tenga apellido local.
En esa lógica, La Libertad Avanza busca llegar a 2027 con un mapa emocional listo: provincias desgastadas, oficialismos locales acusados de “ineficientes”, y la Nación vendiendo el libreto de “nosotros ordenamos; ellos gastaron”.
La verdad incómoda: lo que defienden muchos gobernadores es su continuidad
Los gobernadores no discuten Ganancias por amor al federalismo: lo discuten porque si se cae Ganancias, se cae su oxígeno. Y sin oxígeno fiscal, se cae la gobernabilidad… y con ella, la reelección o la sucesión.
En criollo: la pelea es por la caja que financia la paz social, los sueldos, los servicios mínimos y el “día a día” que evita incendios.
La “inocencia” ciudadana: creer que bajar impuestos es bajar el costo de vida
Mientras la conversación pública se queda en el slogan (“sacamos impuestos”), el bolsillo hace la auditoría real. Y el bolsillo no entiende de discursos: entiende de supermercado, alquiler, luz, gas, transporte.
Si el pueblo tolera el impuestazo camuflado en tarifas, la Nación logra el traslado perfecto: menos coparticipación, más disciplinamiento, más control del tablero electoral.
La épica de Ganancias es, en realidad, una épica de dominación: centralizar caja, provincializar el costo político y nacionalizar el mérito.
Y si en 2027 el país amanece con gobernadores quemados y una fuerza nacional celebrando “triunfos a lo largo y ancho”, no habrá sido magia: habrá sido diseño. Uno que se construye ahora, mientras se discute Ganancias como si fuera un artículo contable y no lo que es: la llave maestra del poder.
