Jujuy se estatiza por agotamiento: menos nacimientos, más éxodo y un Estado cada vez más grande

Jujuy se estatiza por agotamiento: menos nacimientos, más éxodo y un Estado cada vez más grande

Perico Noticias, 4 de febrero del 2026 // La dinámica demográfica y económica está empujando a Jujuy hacia una estatización estructural: a menor población activa y menor mercado privado, mayor peso relativo del empleo público. No es una preferencia ideológica: es una salida “por descarte” cuando la provincia pierde jóvenes, consumo y tejido productivo. Y las cifras ya lo muestran: en 2022, Jujuy registró 68,9 empleados públicos cada mil habitantes, por encima del promedio nacional (53,9). En la composición de ese empleo público, 60,7% está en Administración pública y defensa, 23,3% en Educación y 15,8% en Salud. Con una natalidad en caída y un éxodo sostenido de población activa, esa radiografía tiende a volverse cada vez más “positiva” en crecimiento, pero por un motivo preocupante: porque el sector privado se achica más rápido que el Estado.

El dato duro: Jujuy ya está por encima del promedio en empleo público

El primer gráfico es una alerta temprana: Jujuy (68,9 por mil) se ubica claramente por encima del promedio nacional (53,9). Eso no significa automáticamente “exceso”; significa que el Estado ya ocupa un rol central en el funcionamiento social y económico provincial.

Lo relevante es entender la mecánica: el Estado tiene pisos operativos que no se pueden apagar (escuelas, hospitales, seguridad, administración). Cuando la población crece lento o cae, esos pisos pesan más en términos relativos. Y si además el sector privado no expande empleo, el Estado queda como empleador dominante.

Distribución del empleo público en Jujuy: el núcleo es administración

El segundo gráfico explica el “ADN” del empleo público provincial:

  • Administración pública y defensa: 60,7%
  • Educación: 23,3%
  • Salud: 15,8%

En términos de gestión, esto revela algo muy concreto: el empleo público en Jujuy no se concentra mayormente en la “economía del conocimiento” ni en áreas con retorno productivo directo; la mayor porción está en la estructura administrativa del Estado.

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Esto importa porque, si el privado se retrae, la presión para sostener ingresos y contención social suele recaer en más administración, más programas, más dependencia presupuestaria. Es decir: el Estado no solo crece; se vuelve el mercado.

La trampa demográfica: menos nacimientos + éxodo juvenil = menos sector privado

Con natalidad en descenso y salida de jóvenes (sobre todo población activa), pasan tres cosas al mismo tiempo:

  1. Cae la demanda interna (consumo).
  2. Se achica el capital humano disponible, especialmente el calificado.
  3. Baja la tasa de creación y supervivencia de empresas: el privado pierde escala.

Entonces la provincia entra en un círculo que se retroalimenta:
menos mercado → menos inversión privada → menos empleo privado → más presión social → más Estado.

Por eso tu afirmación —“a menor población, mayor empleo estatal”— funciona como máxima territorial: cuando la economía no alcanza masa crítica, el Estado pasa a sostener el edificio.

La consecuencia política: el empleo público “crecerá” aunque el gobierno ajuste

Este es el punto más incómodo y más realista: aun con discursos de austeridad, el peso del empleo público puede seguir subiendo en proporción si el privado cae más rápido.

La estadística puede mostrar “crecimiento” del empleo público no porque haya prosperidad, sino porque la provincia se está quedando sin recurso humano para el sector privado, y sin condiciones para que el privado compita por talento o lo retenga.

Conclusión: si no se retiene juventud y no se reconstruye el mercado privado, el destino es la dependencia

Jujuy no necesita una discusión moral sobre el empleo público. Necesita una discusión estratégica:
¿cómo se evita que el Estado sea la principal salida laboral porque el sector privado no puede expandirse?

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Sin políticas de retención de jóvenes, formación técnica, incentivos a inversión real, infraestructura productiva y un plan serio de empleo privado, la provincia seguirá caminando hacia un modelo de Estado grande por necesidad y economía chica por expulsión. Y ese modelo tiene un final conocido: menos contribuyentes sosteniendo más obligaciones, con un margen de maniobra cada vez menor.

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