Carnaval en terapia intensiva: en Jujuy la crisis le ganó al diablo

Carnaval en terapia intensiva: en Jujuy la crisis le ganó al diablo

Perico Noticias, 12 de febrero del 2026 // La encuesta no deja margen para el maquillaje: el 63,80% respondió “no da el presupuesto, me quedo en casa”. En una provincia donde el carnaval es identidad, pertenencia y economía popular, el ajuste está cambiando hábitos, agendas y ánimo social. Hay ruido en redes, sí; pero en los hogares hay cálculo fino, deuda y resignación.

En Jujuy se está dando una postal incómoda: afuera se ven comparsas, adentro se hacen cuentas. La encuesta con 1.312 casos marca un mensaje contundente: solo 18,67% dijo que irá al Norte, 12,12% al Carnaval de Los Tekis y 5,79% a corsos en capital o interior, mientras que casi dos de cada tres directamente no pueden participar por costo. Ese dato, por sí solo, ya es una señal de alarma social y económica.

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No estamos frente a un cambio de gustos; estamos frente a una restricción de ingresos. Cuando la canasta básica de alimentos sube más rápido que los salarios, el ocio cae primero. En enero, la CBA subió 5,8% y la CBT 3,9%, según datos oficiales difundidos en medios económicos sobre base INDEC, lo que recorta el margen de consumo de las familias trabajadoras. A la vez, los salarios registrados cerraron por debajo de la inflación en el último tramo del año, reforzando la pérdida de poder de compra.

Por eso la frase “no festejo por plata” vale más que mil posteos. En Jujuy, donde el carnaval no es un evento más sino un patrimonio emocional, cultural y económico, esta retracción tiene efecto dominó: menos traslados, menos consumo gastronómico, menos movimiento para feriantes, músicos, costureras, sonidistas, transporte informal y comercio barrial. La fiesta no desaparece: se achica, se fragmenta y se vuelve más desigual.

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Lo más delicado es la brecha entre percepción digital y realidad material. Las redes amplifican los momentos de euforia, pero no muestran a la mayoría que se queda en casa. Esa desconexión puede llevar a diagnósticos políticos errados: creer que “todo está normal” porque hay fotos de festejos. No está normal. Lo que aparece es una carnavalización de superficie sobre una base de ingresos deteriorados.

Si no se corrige el frente ingresos-costo de vida, el problema dejará de ser solo del carnaval y pasará a ser de cohesión social. Jujuy necesita políticas concretas para sostener consumo popular, empleo local y acceso cultural: transporte accesible en temporada, acuerdos de precios para eventos masivos, incentivos a circuitos barriales y herramientas de alivio para familias trabajadoras. Defender el carnaval hoy es defender economía real. Porque cuando una provincia con tanta raíz festiva dice “no me alcanza para celebrar”, lo que está en crisis no es una fiesta: es el contrato social cotidiano.

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