Perico Noticias, 18 de febrero del 2026 // Jujuy entró hace años en una etapa donde la minería dejó de ser promesa y pasó a ser estructura. Pero una estructura puede ser motor… o puede ser simple ducto: saca riqueza, deja poco. En ese punto exacto aparece un gesto político-sindical inteligente: UTHGRA Jujuy pidió audiencia al nuevo ministro de Minería, Ing. José Gabriel Gómez, para sentar en la misma mesa minería, turismo y cultura, con una agenda de desarrollo conjunto.
El planteo no es declamativo del Secretario General Juan Calos Martinez; es de gestión. La nota recuerda que el turismo, hotelería y gastronomía vienen construyendo un recorrido largo, con inversiones privadas que hoy muestran resultados pese al contexto inflacionario, y propone “peldaños” concretos para transformar el ciclo de inversiones mineras en oportunidades sostenibles.
En criollo: que el boom no sea un titular, sino una cadena de valor.
El corazón del pedido es estratégico: diseñar “políticas laborales activas y programas de capacitación intersectoriales” para que jujeñas y jujeños accedan a los puestos que genera la actividad, y no queden mirando desde la banquina cómo se ocupa el empleo con mano de obra de afuera. Esto es clave en un NOA con informalidad alta: sin formación aplicada y certificable, la minería se convierte en un mercado laboral ajeno dentro de tu propio territorio.
UTHGRA pone además un concepto que incomoda, pero ordena: si hay ganancias extraordinarias en la estructura minera, la licencia social se sostiene solo si eso empuja desarrollo local real, especialmente en educación y formación de recursos humanos y en el bienestar de comunidades y pueblos originarios donde se asientan los proyectos.
Es una forma madura de decir: “no alcanza con operar; hay que integrar”.
Y hay un giro interesante: el sindicato no “compite” con la minería; la complementa. Propone articular a empresas mineras con proveedores locales de servicios turísticos, hoteleros, gastronómicos y culturales para generar derrame en la economía local.
Traducido a lenguaje de negocios: compras locales, contratos recurrentes, proveedores formalizados, empleo indirecto y circulación de ingresos en ciudades y pueblos.
También suma una idea moderna para el posicionamiento de provincia: turismo industrial y cultural, poniendo en valor historia productiva y minería histórica como oferta integrada y diferencial.
Esto conecta dos mundos que Jujuy necesita unir: el de la producción y el de la experiencia turística. Si se hace bien, no solo trae visitantes: construye identidad económica, marca territorial y una narrativa de provincia que no se reduce al “recurso”.
El punto político de fondo es este: en tiempos donde la caja pública está exigida y la economía discute supervivencia, la única salida razonable es “gobernanza”: Estado, privados, comunidades y actores sociales alineados detrás de objetivos medibles. La nota lo dice sin vueltas: una agenda conjunta no es deseable, es imprescindible para un modelo productivo sostenible y equitativo.
Si el Ministerio toma la propuesta, tiene una oportunidad de oro: pasar de “minería en Jujuy” a “desarrollo jujeño con minería”. Y ese cambio no se hace con discursos; se hace con mesa de trabajo, cronograma, formación con salida laboral, proveedores locales habilitados, estándares y compras trazables. UTHGRA acaba de poner sobre el escritorio un mapa para esa transición. Ahora falta lo más importante: decisión.
