En este 2 de abril, mientras el cielo de La Quiaca flamea celeste y blanco, y los nombres de los caídos vuelven a ser pronunciados con respeto, el testimonio de Andrés Gerónimo, ex combatiente de Malvinas y sobreviviente del hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, resuena como una voz que viene desde lo más profundo del alma nacional. Es la voz de quien vio la muerte de frente, de quien perdió a sus camaradas en alta mar, y sin embargo, nunca dejó de creer en el valor de la patria.
A sus 21 años, Andrés no sabía que la historia lo estaba esperando. Que sería parte de una de las páginas más tristes y heroicas de nuestra memoria colectiva. “Hoy se cumplen 43 años de la recuperación de Malvinas. Me siento orgulloso de haber participado en la gesta, aunque también muy triste por los 649 héroes que dejaron su vida por la patria”, confiesa con voz templada por la experiencia, pero aún quebrada por la emoción.
Habla sin grandilocuencia. No necesita hacerlo. Su relato conmueve porque es sincero, porque cada palabra suya es una ofrenda a sus compañeros que no regresaron. En particular, recuerda el momento en que el submarino británico HMS Conqueror lanzó los torpedos que hundieron al General Belgrano: “A las 16 horas del 2 de mayo, el primer torpedo impactó en la popa del buque. Perdimos la luz, la propulsión, todo. Quedamos a la deriva. En ese instante, 323 personas murieron. El buque tardó 45 minutos en hundirse, y el resto luchó contra el frío, el mar y la desesperación”.
Pero su testimonio no se detiene en la tragedia. También es un canto a la vida, al reencuentro, al amor familiar que lo sostuvo. Aunque la vuelta a casa no fue inmediata, ni fácil: “No volví enseguida a Jujuy. Me quedé en Buenos Aires, en lo de mi hermano, porque el viaje en tren era largo y apenas nos dieron una semana de franco. Volví a mi unidad sin ver aún a mi familia. Pero seguí firme, como me enseñaron”.
Andrés Gerónimo es más que un excombatiente. Es un faro para los quiaqueños, un símbolo de lo que puede entregar un hombre cuando el amor por la patria supera cualquier miedo. Su mensaje no se queda anclado en el pasado: interpela al presente. “No nos olvidemos de que las Malvinas son argentinas. Debemos seguir participando en todas las gestas, en todos los actos”, afirma con convicción.
Y en sus palabras hay una propuesta concreta, una guía silenciosa para los días difíciles que vivimos: recordar a los héroes no solo con discursos, sino con acción. Con trabajo. Con compromiso ciudadano. Porque si Andrés Gerónimo, que salió vivo del fondo del océano, pudo sostener su esperanza, ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros? Él no pide homenajes. Pide que nos hagamos cargo. Que tomemos su ejemplo para sacar adelante nuestra ciudad, nuestra provincia, nuestra Argentina.
Hoy, La Quiaca no solo lo honra. Aprende de él.