Argentina busca un lugar entre los cuatro mejores del Mundial

 Argentina busca un lugar entre los cuatro mejores del Mundial

Enfrenta a Bélgica en Brasilia. El que gana va a la semifinal. Desde el Mundial de 1990 que el equipo argentino no consigue superar esta instancia.

Por Miguel Angel Bertolotto

Con el genio de Messi, con el infatigable ida y vuelta de Di María, con dos cambios en la defensa (uno táctico y el otro, obligado) y con la imprescindible necesidad de mejorar la imagen colectiva ofrecida en los primeros cuatro compromisos, la Selección de Sabella pisará hoy el césped del fantástico estadio Mané Garrincha de Brasilia con un objetivo esencial: acceder a las semifinales del Mundial, una instancia a la que no llega desde hace 24 años. Para ello, deberá vencer a un rival que también festejó en todos sus partidos y que, de acuerdo a las estadísticas de FIFA.com, posee el ataque más persistente de la competencia. Se habla de la Bélgica de Marc Wilmots, un equipo que ya venía haciendo ruido hace rato en Europa y que aquí confirmó que transita la ruta adecuada.

Argentina tiene un vetusto estigma con los cuartos de final. Desde que se implementó el sistema actual de disputa en 1986, ganó en fila los primeros dos que jugó -justamente, en México, y en Italia 90-, con Maradona como estandarte y con Bilardo como entrenador, pero de ahí en adelante todos fueron pesares. Tal es así que perdió los últimos tres que disputó: Francia 98, Alemania 06 y Sudáfrica 10. De las siete series de cuartos realizadas desde aquella versión mexicana, la Selección no participó en dos: en 1994, en Estados Unidos, cuando el equipo de Basile fue eliminado en octavos por Rumania; y en 2002, en Corea-Japón, cuando el plantel que orientaba Bielsa no superó la ronda clasificatoria.

Lo cierto es que Argentina ve un cuarto de final y llora… Y los cachetazos resultaron tremendos, principalmente el de hace cuatro años, en Ciudad del Cabo, cuando Alemania bailó y goleó (4-0) al desconcertado seleccionado de Maradona. De aquel grupo humillado por los alemanes, hoy hay ocho jugadores que integran la nómina de 23 de Sabella: Romero, Demichelis, Maxi Rodríguez, Mascherano, Di María, Messi, Agüero e Higuaín. Ellos tendrán más ganas que ninguno de tomarse revancha.

El síndrome Alemania también se sufrió en 2006. Aquella vez, en Berlín, los 120 minutos finalizaron 1-1 y en la lotería de los penales, los locales se impusieron 4-2. Sin perder un solo encuentro, Pekerman y compañía se despidieron más rápido de lo que soñaban. Ah, un Messi chiquilín miró la despedida desde el banco, despatarrado y con una bronca indisimulable.

Francia presenció la tercera caída argentina en el quinto examen. Sucedió en Marsella, con Passarella como técnico, y con un 1-2 ante Holanda. Aquella tarde de la expulsión de Ortega (por pegarle un cabezazo al arquero Van der Sar, tras reclamar un penal que el mexicano Brizio Carter no sancionó).

Por eso, el desafío de hoy también contiene una deuda con la historia para Argentina. Si le gana a Bélgica, no sólo hará añicos la maldición de los cuartos; también conseguirá la primera meta de Sabella: quedar entre los cuatro mejores equipos del Mundial. Está a sólo 90 minutos de abrazarse a esa enorme y ansiada posibilidad.

Bélgica es un oponente que puede favorecer a la Selección. Porque ataca, porque es voraz, porque llega con mucha gente y, a raíz de toda esa búsqueda, exhibe flaquezas atrás. El tema del famoso equilibrio, como le ocurre desde siempre a Argentina. Si los belgas juegan como vienen jugando, Messi y compañía se pueden hacer un festín con el contraataque, su mejor fórmula. Hasta ahora, los conjuntos mezquinos (Bosnia, Irán, Nigeria y Suiza) complicaron a la Selección hasta lo indecible. Hoy, quizás halle los espacios que tanto buscó en los choques anteriores.

Sabella prepara tres variantes. Basanta irá por el suspendido Rojo, Demichelis ingresará por Federico Fernández (de flojo presente) y la sorpresa de último momento: Lucas Biglia ingresará por Fernando Gago. Enfrente, el técnico Wilmots anunció que no le hará marca personal a Messi, pero incluirá a un especialista en la materia: Steven Defour, quien formará un doble cinco con Axel Witsel.

Cuando Argentina ganó los cuartos (2-1 a Inglaterra en México; y 3-2 en los penales a Yugoslavia en Italia, tras un 0-0), se diplomó de finalista. Y en el 86, se consagró campeón. Si hoy celebra, ¿será un presagio? Lo real es que contra Bélgica se juega más que un partido. Es el partido. Si después vienen más, serán otra historia.

 

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