Si una industria anuncia producción de ácido clorhídrico y soda cáustica—sustancias altamente corrosivas—la Provincia no puede permitir que el modelo de gestión se convierta en una “caja negra”. En Jujuy, la Constitución obliga a prevenir y fiscalizar toda fuente de contaminación del aire, agua y suelo, y a sostener la publicidad de los actos.
Jujuy ya no solo “ajusta” el consumo: está ajustando el futuro. En menos de una década, los nacimientos prácticamente se partieron al medio y la tendencia sigue en caída. Con inflación todavía clavada en los rubros que más pesan en el presupuesto familiar, con ventas reales en baja y con una provincia que expulsa a sus jóvenes en edad de estudiar, trabajar y formar familia, el horizonte es claro: Jujuy se encamina a ser una sociedad de viejos.
Ante el impacto que la quita de subsidios nacionales está teniendo en el gas, la energía y el agua en nuestra provincia, la diputada de LyDER dijo “el inevitable sinceramiento tarifario no es un cheque en blanco para las empresas prestatarias”.
La renuncia de Marco Lavagna deja una postal cruda: en Argentina, la verdad estadística no se discute por ética pública, se negocia por conveniencia política. Y cuando la medición se acomoda, lo que se rompe no es un Excel: se rompe el contrato social.
En Texas, un golpe electoral encendió alarmas republicanas y, casi en simultáneo, volvió a circular la receta conocida: devolver dinero directo para recomponer humor social. En Japón, la primera ministra Sanae Takaichi empuja un IVA cero a los alimentos en clave de campaña, aun con el país cargando una de las mayores mochilas de deuda del planeta.
Es, además, un mensaje directo al gobierno de Javier Milei: la gente se está quedando sin trabajo. La comparación es inevitable: en Jujuy, el oficialismo observa la catástrofe desde la tribuna, con una frialdad que ya roza la indiferencia.