El triunfo de Axel Kicillof marca un antes y un después en la política argentina: la honradez y la gestión se imponen al mileísmo. Octubre será el escenario donde el peronismo unido consolide esta nueva etapa de adhesión social y conducción responsable.
El fracaso electoral de Milei marca el inicio de su final. Octubre será su GAME OVER, porque el pueblo ya no soporta ajustes ni promesas vacías: reclama un presente con dignidad, que este gobierno no sabe ni puede dar.
Tras la derrota electoral, el plan Milei-Caputo implosiona. El crash financiero desnuda la fragilidad del modelo y abre la puerta a una transición inevitable hacia un nuevo programa económico.
La derrota en Buenos Aires dejó a Milei sin aire político y a la economía en caída libre. El mercado reaccionó con desplomes, y Caputo será la primera ficha en caer. La motosierra implosionó.
Kicillof consagró su liderazgo y puso a Milei contra las cuerdas. El mercado mira con cautela, pero la sociedad ya dijo basta a la motosierra y reclama una salida ordenada, humana y con futuro.
Buenos Aires define hoy algo más que legisladores: pone a prueba el plan económico de Milei, la vigencia del peronismo y la confianza en la democracia. El resultado será un termómetro decisivo de cara a octubre y un plebiscito anticipado sobre el futuro del país.
Este domingo Buenos Aires vota y Argentina tiembla: Milei se juega el plebiscito más cruel, donde corrupción, mercados y descontento social pueden implosionar a la Libertad Avanza antes de octubre.
Jujuy no necesita autopromoción, sino justicia productiva. La diversificación secuestrada por SE y SAU, y las leyes reformistas excluyen a productores locales. El Estado debe ser aliado, no subsidio publicitario.