El intendente Luciano Moreira avanza con el Programa de Ordenamiento Urbanístico Territorial: ya son más de 50 vehículos levantados de la vía pública para una Monterrico más limpia, ordenada y segura.
El derrumbe del consumo minorista desnuda la mayor fragilidad del gobierno de Milei: sin poder adquisitivo no hay democracia posible, solo frustración y pobreza.
Entre récords petroleros y transición verde, Lula demuestra que desarrollo y sostenibilidad sí pueden combinarse. Mientras tanto, Milei hunde el consumo, destruye la industria y enreda a la democracia. Argentina ya no puede permitirse desconexiones entre economía, derecho a comer y gobernabilidad.
El mundo se asoma a un terremoto económico: Trump planea someter a la Reserva Federal y financiar deuda con emisión masiva. El riesgo ya no es ideológico, es global.
La devaluación del peso ya anuncia el preludio de otra escalada inflacionaria. Milei perdió el crédito político y la sociedad vuelve a pagar la factura de la impericia.
El experimento Milei implosiona: la Argentina gobernada por dos hermanos entra en terapia intensiva política y social. El 26 de octubre marcará el final del espejismo libertario y la reactivación de la esperanza peronista.
El veto de Milei no solo dejó sin recursos a Jujuy: expuso la fragilidad de Sadir y el derrumbe de un modelo agotado. El 26 de octubre, el pueblo decidirá si sigue en la nada o elige un proyecto real de producción y justicia social.
Axel Kicillof y Donald Trump coinciden en una verdad incuestionable: sin industria nacional no hay futuro. Argentina debe elegir entre el espejismo libertario de Milei o el camino productivo y proteccionista que garantiza empleo, soberanía y dignidad.