Berardi: «A Dios rogando y con el mazo dando”

 Berardi: «A Dios rogando y con el mazo dando”

Perico Noticias considera oportuno reeditar la nota redactada por el Ing. Agrónomo Martín Berardi a principios del 2013, ya que la misma señala potencialidades y debilidades del sector cañero, para contribuir al debate que permita mejorar las condiciones para el despeje de la actividad en Jujuy, apostando al aumento del corte de nafta como una oportunidad genuina para el sector privado.

Berardi: «hay  que dejar de culpar al gobierno, que en este caso no tuvo nada que ver, dejar de culpar a los ingenios, que si tuvieron algo que ver,  y de una buena vez, empezar a reconocer que algo de culpa, por acción u omisión también tuvimos nosotros los productores»

Como es de público conocimiento, la actividad azucarera no está pasando por un buen momento, debido a una serie de factores, algunos inevitables y otros no.

Hace unos años hubo un aumento interesante del precio promedio del azúcar, lo que llevo a que el cultivo se tornara atractivo por los valores de rentabilidad que se preveían  obtener , sumado a ello se promulgaron  una serie de leyes que obligaba a las empresas petroleras a usar alcohol en la mezcla con las naftas, todos estos factores dieron como resultado un fuerte incremento en las plantaciones de caña de azúcar por parte de los cañeros tradicionales, como también de nuevos productores que liberaron superficie de otros cultivos, es conocido en Tucumán la migración de citrus y algunas aéreas sojeras a caña, y en Jujuy y algunas zonas de Salta, un leve reemplazo de superficie que antes rotaba con tabaco.

Todos pensábamos que el cultivo tenía un futuro brillante y una rentabilidad asegurada, por lo que nos llevo a muchos a invertir en una producción que tiene un alto costo de entrada y también de salida, pues si bien una plantación dura entre 5 y 8 años, es muy cara la implantación, sobre todo para el productor que arranca de cero.

Esto era así hasta que en el medio apareció, no la mano invisible del mercado, que regula  el precio por oferta y demanda, sino la mano visible, irresponsable y cortoplacista de algunos ingenios azucareros, sobre todo de varios de la provincia de Tucumán, que hicieron volar por el aire todo un negocio brillante y de una probable buena rentabilidad para los productores, los ingenios y la comunidades donde se desarrolla esta actividad, por el efecto de derrame social que ella produce.

Había un acuerdo tácito entre industriales y cañeros, donde al ser el azúcar un producto de consumo inelástico, (que en criollo significa que si yo estoy acostumbrado a tomar el café con 3 cucharadas de azúcar, si mañana vale la mitad no voy a echarle 6, y si sube mucho a lo sumo voy a  renegar e insultar a los productores y políticos, pero voy a seguir tomando el café con 3 cucharadas y no con 1). Dicho acuerdo establecía que tanto industriales como productores debíamos estar dispuestos a exportar el excedente a un menor valor, o lo que es mejor, transformarlo en alcohol, para no producir un exceso de oferta en el mercado interno.

Lo que paso es un típico ejemplo de la famosa “VIVEZA CRIOLLA”  los ingenios, algunos, no todos, hay todavía muchos industriales azucareros honorables, nos retuvieron  e hicieron facturar a los productores azúcar a $125 la bolsa de 50 Kg, y ellos,  los “VIVOS” no la exportaron y la volcaron al mercado interno, a $200 primero, luego $180, $160 y hoy a $130, por la sobre oferta generada, provocando una situación de virtual quebranto en el productor cañero y en los ingenios, pero en ellos no tanto pues algunos ya habían hecho un colchoncito con la mencionada maniobra.

Yo personalmente y muchos de mis colegas, técnicos y  productores cañeros, seguimos creyendo que producir caña de azúcar no es una mala inversión, pero si es necesario reconocer que las reglas de juego cambiaron, y hay que estar dispuestos a tomar decisiones maduras y trascendentales  para poder garantizarnos un nivel de facturación digna, y no ser expulsados del sistema, para ello hay  que dejar de culpar al gobierno, que en este caso no tuvo nada que ver, dejar de culpar a los ingenios, que si tuvieron algo que ver,  y de una buena vez, empezar a reconocer que algo de culpa, por acción u omisión también tuvimos nosotros los productores.

Estamos en épocas en que no solo  tenemos que sentarnos a rogar a Dios para que una sequía, seguida de  una fuerte helada, y si rogamos bien,  una devaluacioncita, nos solucionen el problema, zafemos esta zafra y después vemos.

Por más que Dios este un poquito más cerca de los argentinos, ahora que tenemos Papa, no podemos seguir sobrecargándolo de pedidos sin intentar por lo menos hacer algo al respecto, como decía mi abuela ”a Dios rogando y con el mazo dando”.

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Perico Noticias considera oportuno reeditar la nota redactada por el Ing. Agrónomo Martín Berardi a principios del 2013, ya que la misma señala potencialidades y debilidades del sector cañero, para contribuir al debate que permita mejorar las condiciones para el despeje de la actividad en Jujuy, apostando al aumento del corte de nafta como una oportunidad genuina para el sector privado.

Es inconcebible que a esta altura no exista la madurez entre los productores y asociaciones de productores para no pensar en juntarse  para generar una serie de destilerías autónomas  en las diferentes zonas productoras, con el objetivo de producir alcohol de jugo directo de caña, como tiene Brasil, y  así poder industrializar ese 30% o 35% que hay que sacar de la producción de azúcar para que no se vuelque al mercado interno. No decimos que los productores hagamos  alcohol con el 100% de nuestra  caña, solo con el 30% o 35% que hay que exportar, el resto  debe seguir yendo a los ingenios tradicionales a los que cada uno entrega normalmente su caña.

Podemos promulgar leyes, como la de Tucumán, donde se trate de regular la producción y se garantice,  en cierta forma, la obligación de exportar dicha azúcar excedente, desde ya,  agradecemos la buena voluntad del gobernador y los legisladores, pues pensamos que es una gran ayuda para la producción, pero por ello no tenemos que dejar de pensar que lo mejor que podemos hacer para regular el mercado  es que se haga directamente alcohol, no azúcar para evitar tentaciones y  no encarecer todo con infinidad de controles.

Esta producción de alcohol concomitantemente acarrearía un sinnúmero de ventajas:

1°) sacaríamos azúcar del mercado interno, sin tener que estar sujeto a los vaivenes de los precios y volúmenes de exportación, no es fácil hoy salir a colocar 350.000 o 450.000 tn de azúcar en los mercados internacionales.

2°) estaríamos ayudando a que se cumpla la ley de biocombustibles, que preveía un corte inicial del 5% de las naftas, al que no estamos llegando por no haber suficiente producción de alcohol.

3°) estabilizaríamos los niveles de ingresos, haciendo más  previsible la actividad.

4°) como subproducto de la actividad sucroalcoholera se puede cogenerar energía eléctrica para poder volcarla a la red, deficitaria en el NOA

5°) contribuiríamos con el reemplazo de un porcentaje de las naftas por alcohol a mejorar la balanza de importaciones de combustibles, colaborando con el freno a la fuga de divisas por importación de combustibles hasta que YPF recupere su capacidad productiva.

 

Estamos en un momento clave para el país y nuestra  actividad, de nosotros, los productores, depende demostrar si es que  tenemos la madurez necesaria para dejar de lado viejos rencores, desconfianzas y enconos personales, y así tratar de subirnos al tren del progreso, no se trata de hacer  “clubes de amigos”, se trata de hacer sociedades anónimas, de responsabilidad limitada, cooperativas, o cualquier otra figura legal que se elija para nuclearnos  en una o varias destilerías por zonas  para volver a sacar adelante el noble cultivo de la caña de azúcar.

No podemos hoy culpar ni a los gobiernos provinciales ni al gobierno nacional, que nos están ofreciendo  la oportunidad juntarnos para elaborar proyectos y así poder tomar créditos a tasas y plazos accesibles, acordes con los plazos de pago de inversiones como estas, también tenemos como nunca antes, el acompañamiento de los gobernadores ,legisladores y funcionarios tanto nacionales como provinciales, de todos los partidos,  que están dispuestos a acompañarnos con la promulgación de leyes o decretos que tanto productores e industriales necesitemos para llevar adelante el reflorecimiento de esta actividad.

Es tiempo de que dejemos de criticar y lamentarnos en los cafés  y confiterías y nos pongamos a trabajar en serio para seguir adelante, parafraciando a Ortega y Gasset “CAÑEROS A LAS COSAS” hablemos menos y hagamos mas, solo así vamos a ser capaces de dejarles una actividad productiva y un país mejor a nuestros hijos y a todos los que trabajan, viven y conviven con nuestro sector.

 

 

Guillermo Martin Berardi

Ing. Agrónomo

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1 Comment

  • Estimados es oportuno volver sobre el tema de la caña de azucar en Jujuy. Muy oportuno diría. El principal déficit de la produccion de caña para el particular caso de Jujuy, es y ha sido, en los ultimos 30 años la falta un empresariado cañero capaz de instalar una industria de transformación. Alla por la década del 80, los productores jujeños con el aval del gobierno provincial se propusieron comprar el ingenio La Esperanza. Desde entonces ese ingenio tropieza con desmanejos que solo han llevado a una crónica desaparición de la escena industrial local. Hoy es un fantasma que intenta corporizar de alguna manera nuevamente sin participación de jujeños. El estado por lo que se sabe esta haciendo fuertes desembolsos de capital de trabajo para que un grupo inversor FORANEO se haga cargo. Seducción dicen desde las altas esferas del poder. Surge asi la inevitable pregunta ¿ Por que no nos hacemos cargo los jujeños? ¿Por que como entonces, cuando gobernaba Jauregui, le hacemos una propuesta al gobernador de que quede en manos jujeñas? Como dice en la nota por que no dejamos las tertulias políticas de café y vamos a los bifes!!!! Es un patrimonio carísimo a los jujeños este INGENIO, como para rifarlo. Seguro tengo mi opinión respecto a la negativa de la clase politica respecto de dejarlo en manos locales, pero la misma solo alcanzara para seguir sin hacer nada. Hoy se deben haber puesto algunos cientos de millones de pesos.
    La Esperanza es un importantisimo activo, para que este en otros manos que no sean jujeñas. Que, sin el, se profundizara la debilidad de los cañeros actuales y limitara la expandión de la caña ha otros actores, como las posibilidades de otros cultivos energéticos. Espero sea de interes este comentario,

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