Perico noticias, 3 de febrero del 2026 // Jujuy ya no solo “ajusta” el consumo: está ajustando el futuro. En menos de una década, los nacimientos prácticamente se partieron al medio y la tendencia sigue en caída. Con inflación todavía clavada en los rubros que más pesan en el presupuesto familiar, con ventas reales en baja y con una provincia que expulsa a sus jóvenes en edad de estudiar, trabajar y formar familia, el horizonte es claro: Jujuy se encamina a ser una sociedad de viejos. Y lo más grave: la política sigue sin un plan de capital humano para frenar el desplome.
La curva que nadie quiere mirar: nacimientos en caída libre
Los números duelen porque son simples: en Jujuy se pasó de 14.025 nacimientos en 2014 a 7.365 en 2023. Es una caída cercana al 47% en nueve años.
Otra lectura lo resume sin anestesia: en 2023 hubo alrededor de 7.200 nacimientos y “se perdieron” unos 6.000 nacimientos respecto de 2014.
Y si la provincia mantiene la trayectoria promedio de la última década (sin “milagros” ni políticas nuevas), 2026 podría cerrar en el orden de 6.000 nacimientos (incluso menos si la pendiente se empina). Ese es el tamaño del agujero.

Economía real: cuando la heladera manda, la cuna se posterga
No hace falta romantizar nada: la decisión de tener hijos es, también, una decisión de riesgo financiero.
- El consumo sigue retrocediendo en términos reales. En supermercados, noviembre 2025 marcó una caída real interanual del 2,8% (y la serie desestacionalizada bajó 3,8% contra el mes previo).
- En autoservicios mayoristas, el golpe es más duro: -8,3% interanual real en noviembre 2025 y -7,7% acumulado enero-noviembre 2025.
- La inflación no desapareció: en diciembre 2025 el IPC subió 2,8% mensual y acumuló 31,5% interanual (con dinámica particular por regiones).
Y acá aparece un dato que explica por qué esto pega directo en natalidad: el gasto del hogar se concentra en lo inevitable. En Jujuy (estructura 2017-2018), alimentos pesan 30,2%, transporte 14,1%, vivienda/servicios 12,2%. Si esos rubros suben y el salario corre atrás, la familia no “planifica”: sobrevive.
Empleo: “baja desocupación” no es estabilidad
Un dato que se usa para maquillar la realidad es la tasa de desocupación. En el aglomerado Jujuy–Palpalá, el INDEC marcó 2,7% en el 3° trimestre 2025. Pero el mismo cuadro muestra la película completa: ocupados demandantes de empleo (12,1%), subocupación (6,5%) y presión laboral activa. Eso se traduce en precariedad, multiempleo, informalidad y sueldos que no cierran.
Con esa estructura, formar familia se convierte en un proyecto “para algún día”, ese día que no llega.
Jujuy expulsora: se van los jóvenes, se queda el problema
Acá está el núcleo del drama: aunque mejorara la economía mañana, Jujuy está perdiendo su stock de juventud. La migración interna en Argentina se concentra en edades jóvenes —con picos alrededor de 20-24 años— y las provincias del Norte suelen quedar en desventaja en esa competencia por talento.
Traducción empresarial: Jujuy está sufriendo fuga de capital humano. Menos jóvenes significa:
- menos nacimientos (menos adultos en edad fértil),
- menos emprendedores,
- menos trabajadores calificados,
- menos contribuyentes futuros,
- más presión sobre salud y cuidados a medida que envejece la población.
Esto no es un tema “cultural”. Es un tema de sustentabilidad económica.
La Quiaca: la primera ciudad en sentirlo
Cuando la provincia envejece, en el interior se nota antes y más fuerte:
- escuelas con menos matrícula y cursos que se achican,
- clubes con menos semillero,
- comercios con menos rotación,
- sistema sanitario más cargado por cronicidad,
- y familias donde los hijos se van al centro o al sur “por trabajo” y los padres quedan solos.
La Quiaca, por su ubicación y por su dinámica fronteriza, vive además el “doble golpe”: la economía local depende del movimiento y la juventud depende de oportunidades. Sin oportunidades, no hay arraigo. Sin arraigo, no hay natalidad.
La pregunta que nadie responde: ¿quién está planificando el recurso humano?
La política discute coyuntura como si Jujuy tuviera tiempo de sobra. No lo tiene.
Porque el problema no es 2026: el problema es 2032-2040, cuando falte gente para:
- sostener producción,
- atender servicios,
- ocupar puestos técnicos,
- y financiar (con aportes) un sistema cada vez más cargado de vejez.
Una salida posible: Plan “Cuna y Talento” (sin humo, con incentivos)
Si el Estado provincial y los municipios quisieran jugar en serio, el paquete mínimo debería incluir:
- Empleo joven con primer contrato real (aporte estatal parcial por 12 meses, metas de capacitación y formalización).
- Vivienda/alquiler para jóvenes (garantía estatal + alquiler social para trabajadores formales/mixtos; foco en parejas jóvenes).
- Red de cuidados (guarderías municipales y convenios con privados: sin cuidado no hay trabajo, sin trabajo no hay natalidad).
- Beneficio fiscal por hijo focalizado (no universal: segmentado por ingreso y con control; “incentivo”, no “plan”).
- Retención y repatriación de talento (becas con retorno, créditos blandos para emprender en Jujuy, cupos en parques industriales/tecnológicos).
- Estrategia de arraigo territorial (internet robusto, formación técnica local, y un mapa de oportunidades por municipio).
Sin un programa integral, todo queda en discursos. Y la demografía no negocia: pasa factura.
La provincia del futuro no se construye con slogans
Jujuy puede ser minería, turismo, energía, agroindustria, logística. Pero sin gente joven, todo eso se vuelve un powerpoint: lindo, vacío e inviable.
Si no se revierte la caída de natalidad y no se frena la expulsión de juventud, la provincia va camino a una economía de alto gasto social, baja productividad y escasez de recursos humanos. Una sociedad de viejos… administrada por una política que todavía cree que el futuro “se acomoda solo”.
