Capitanich será el nuevo jefe de Gabinete y Kicillof va a Economía

 Capitanich será el nuevo jefe de Gabinete y Kicillof va a Economía

La presidenta también dispuso que Carlos Fábrega remplace a Marcó del Pont en el Banco Central y que Carlos Casamiquela asuma en Agricultura. Hernán Lorenzino irá a la Unión Europea y encabezará una unidad de renegociación de la deuda. Cristina retomó la actividad tras la licencia médica con un profundo cambio en el elenco ministerial.

Nota de Tiempo Argentino

Fiel al estilo de cerrojo y sorpresa con el que el kirchnerismo impactó y manejó la agenda política del país en los últimos diez años y tras 40 días de licencia médica, la presidenta Cristina Fernández volvió ayer a la gestión con cambios en el Gabinete de gran envergadura política y económica para afrontar los próximos dos años de gobierno. Jorge Capitanich, hasta ayer gobernador de Chaco, remplazará a Juan Manuel Abal Medina en la Jefatura de Gabinete; Axel Kicillof asumirá como titular del Ministerio de Economía; Carlos Fábrega remplazará a Mercedes Marcó del Pont en el Banco Central y Carlos Casamiquela, acual titular del INTA, asumirá como ministro de Agricultura, en lugar de Norberto Yahuar.

Mientras en las redes sociales y en los canales de televisión se multiplicaba el video con el que la presidenta decidió volver a la escena pública para agradecer las muestras de afecto que recibió después de la operación (ver pág. 6 ) y todos daban por sentado que el regreso a la gestión sería gradual y simbólico, el gobierno sorprendió ayer con cambios que modifican la impronta del Gabinete. Si bien los rumores de la renovación circulaban desde las Primarias, en los últimos días varios ministros, e incluso el vicepresidente Amado Boudou, desestimaron esa posibilidad. Pero el kirchnerismo lo hizo de nuevo y sorprendió a propios y ajenos. Pasadas las 20, el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, informó desde la Casa Rosada las modificaciones y anunció que los nuevos funcionarios jurarán mañana a las 19 en el Salón Blanco de la Casa Rosada.

Capitanich –quien anoche pidió licencia en la provincia donde en octubre consiguió un triunfo legislativo por casi el 60% de los votos– será el nuevo jefe de Gabinete y remplazará a Abal Medina, quien en los últimos días se había convertido en uno de los mensajeros de la evolución de la salud de la presidenta y había encabezado varios actos de gestión. Anoche, en la Casa Rosada vinculaban su salida con la necesidad casi obvia de oxigenar al Gabinete a mitad de la gestión presidencial y luego de unas elecciones de medio término en las que el oficialismo retuvo la mayoría parlamentaria, pero perdió en los distritos de mayor peso electoral. Se espera que Capitanich, quien ya ocupó el cargo durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde, haga valer su amalgama de gobernador y administrador (ver pág. 3) para coordinar los ministerios y, de esa manera, colaborar con la presidenta en el día a día de la gestión que, como le recomendaron los médicos, deberá ser lo menos estresante posible.

Pero también se espera otro rol de Capitanich: que trabaje en coordinación con Kicillof, el flamante ministro de Economía, quien se convertirá mañana en el primer ministro surgido de la agrupación juvenil La Cámpora. En la Casa Rosada dominaba ayer una lectura sobre esa designación. «No es casual que la presidenta haya elegido para el cargo a uno de los creadores del Plan Pro.Cre.Ar Bicentenario, una de las políticas de gobierno clave en los próximos dos años de gestión», razonaban en Balcarce 50.

La dupla Capitanich-Kicillof no será artificial: el joven economista fue asesor del chaqueño y, en 1999, editaron juntos el libro Federalismo Fiscal y Coparticipación Federal: Una Propuesta para la Transformación de la Relación Nación-Provincias. Hace una semana, en una entrevista publicada por Tiempo Argentino, Capitanich hizo un análisis del escenario económico: «Muchos plantean que el principal problema es el tipo de cambio. Pero el tipo de cambio es una de las variables. Nosotros tenemos que conjugar la coherencia de la política fiscal, monetaria y cambiaria con el objeto de tener competitividad e incrementar las exportaciones».

La presidenta le comunicó el viernes a Lorenzino que su destino sería la Embajada de la Unión Europea –luego de que el Congreso apruebe su pliego–, pero además encabezará una unidad económica de reestructuración de la deuda, área en que la mandataria le tiene ciega confianza (ver pág. 4). Un poco más áspera fue la salida de Marcó del Pont del Banco Central. La semana pasada la funcionaria había dejado trascender la necesidad de implementar instrumentos que permitieran «converger hacia niveles más bajos» de inflación, una declaración que parte del equipo económico interpretó como una desautorización. A eso se sumó una importante caída en las reservas. En su lugar asumirá Fábrega, hasta ahora titular del Banco Nación. Su pliego debe ser aprobado por el Senado, por lo que, por el momento, asumirá en comisión.

La salida de Yauhar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca no sorprendió: tras las últimas elecciones en Chubut había quedado debilitado políticamente. Lo remplazará Carlos Casamiquela, un ingeniero agrónomo que, desde 2009, dirige el INTA.

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