Cristina tendrá las llaves del Congreso

 Cristina tendrá las llaves del Congreso

Integre o no la futura Cámara de Diputados, la actual presidenta contará con decenas de legisladores que le responderán a ella, así sea kirchnerista el futuro presidente. Los números de mínima de los futuros legisladores K del próximo Parlamento.

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Por José Angel Di Mauro

Ansiosos por deducir el proyecto de Cristina Kirchner más allá del 10 de diciembre próximo, muchos creyeron interpretar del comentario que durante la Asamblea Legislativa le deslizó la presidenta a Gerardo Morales que ella se propone ser legisladora nacional. En rigor, lo que dijo el 1° de marzo no lo deja claro: “Déjenme volver a ser legisladora por un momento, voy a volver al debate”, fueron las trece palabras que abrieron esas especulaciones, pero queda claro que bien pudo decirlo a propósito -es el estilo de CFK-, pero no necesariamente anticipando intención alguna.

Y si hablamos de estilos, el kirchnerista es ocultar las jugadas bien hasta último momento. Era algo que hacían los Kirchner cuando Néstor estaba vivo -recordar el tiempo que jugó con su postulación a la reelección el santacruceño, aquello de “pingüino o pingüino”, y lo hubieran repetido para 2011-, pero que se exacerbó cuando la contrafigura de Cristina falleció. Ya dueña exclusiva de todas las decisiones, ella aguardó siempre hasta último momento y reservó las definiciones siempre hasta el sábado del cierre de listas.

Hasta que en 2013 la sorprendió Sergio Massa anunciando su decisión de ser candidato por el Frente Renovador, causando el conocido revuelo en Olivos, como así también el divorcio con la Secretaría de Inteligencia como fuente exclusiva de información.

La pregunta hoy es, a tres meses del cierre de listas, qué papel jugará la presidenta. Es parte de su estrategia de no perder poder, pero también se define la táctica del kirchnerismo en general y de Cristina en particular. Por un lado, está su lapicera, encargada del armado de todas las listas del Frente para la Victoria; por otro, su dedo para señalar a un candidato como el elegido para las PASO. Y finalmente, su decisión de imponer a los compañeros de fórmula para los binomios oficialistas.

De todos esos pasos, es casi seguro que no se pronunciará a favor de ninguno de los precandidatos; no habrá delfín.


Asimismo, de un tiempo a esta parte comenzó a cobrar vigor la especulación de que ella termine jugando fuerte, poniendo su nombre en las listas. De hecho, si bien nadie puede confirmarlo, hoy ya no se considera improbable que lo haga, y si bien todos mantienen un margen de duda, se cree firmemente que esa posibilidad crece día a día.

Más allá de si Cristina juega o no como candidata, lo que nadie pone en discusión es que ella será la que digite las listas, tal cual viene haciendo desde 2011, cuando ya con Néstor Kirchner muerto ella se ocupó especialmente del tema. Todas las nóminas de todos los distritos llegaban al despacho de Carlos Zannini, vecino al de la presidenta, y el secretario Legal y Técnico aprobaba o tachaba lo que Cristina indicara. De más está decir que ningún cierre de listas le habrá interesado más a la presidenta que el de este año, como quedó claro cuando decidió echar del Gobierno al histórico operador del peronismo Juan Carlos Mazzón, no solo por jugar para Daniel Scioli, sino para dejar claro que no toleraba lo que había sucedido en Mendoza, donde el “Chueco” no pudo amalgamar a los distintos sectores del peronismo y dejó al kirchnerismo compitiendo contra el aparato del PJ local.

Así las cosas, es muy probable que Cristina ni siquiera atienda los pedidos de los gobernadores, algunos de los cuales deben incluso dejar el poder. A lo sumo los tendrá en cuenta para incluirlos en las listas, como senadores, diputados, o hasta parlamentarios del Mercosur. Con tantos rubros por cubrir, la presidenta gastará varias lapiceras de acá hasta junio.

La confección de listas

Cualquiera sea el destino de Cristina Kirchner fuera de Balcarce 50, está claro que la presidenta buscará asegurarse de que en el Congreso los bloques sigan llamándose Frente para la Victoria y no PJ, y todos allí le respondan a ella. Es muy probable que lo consiga, si logra sosegar rebeldías.

El cargo que ella vaya o no a ocupar luego de 2015 pasa a un segundo plano, por ahora. Su principal interés está en ese armado, sobre todo en Diputados, donde el kirchnerismo espera hacerse fuerte para marcarle los límites al gobierno de turno, bajo los designios de Cristina Fernández de Kirchner, gane o pierda el oficialismo actual.

Parlamentario ya hizo este cálculo hace tiempo, en julio de 2014. Y vamos hoy a reflotarlo, porque en líneas generales los números y datos siguen siendo los mismos.

El bloque del Frente para la Victoria en la actualidad está conformado en Diputados por 119 miembros, de los cuales 42 tienen mandato hasta 2017.

A lo que queda del bloque que hoy conduce Juliana Di Tullio habría que restarle a dos diputados misioneros con mandato hasta 2017, que son del Frente Renovador para la Concordia, cuyo gobernador anticipó en su momento el deseo de separarse del bloque FpV para mantener autonomía propia, aunque sigan respondiendo al oficialismo. No es seguro que eso suceda, pero lo daremos por hecho.

Hay que sumar, a su vez, al único diputado de Nuevo Encuentro que tiene mandado hasta 2017, Carlos Heller, un fiel aliado kirchnerista.

Y si hablamos de aliados firmes, tenemos a los siete diputados del Frente Cívico por Santiago, que han sido de los más fieles al kirchnerismo durante todos estos años, pero que con Cristina fuera del poder gravitarán por su cuenta. Aun respondiendo al oficialismo de turno, si fuera una continuidad del actual, pero ya ajenos a los designios de la actual jefa.

El Frente para la Victoria en Diputados tendría entonces a partir de diciembre de 2015 una base de 41 miembros. Ya sin contar lo que irá a sumar en 2015, es una fuerza importante para gravitar en la Cámara baja. Pruebas al tanto: hoy la principal fuerza de oposición en Diputados es el radicalismo, que tiene 35 diputados.

No será lo mismo si el oficialismo gana en octubre, que en caso de que pierda. Si sucede lo primero, la mayor parte del kirchnerismo se alineará con el ganador; si sucede lo contrario y Cristina se convierte en la jefa de la oposición, una buena cantidad le responderá fielmente.


¿Cuántos de esos son absolutamente fieles cristinistas? Obviamente en primer lugar tendremos a los diputados de La Cámpora, que hoy representan un sub bloque de once. La mayor parte de ello solo tiene mandato hasta fin de año: María Luz Alonso, Andrés Arregui, Marcos Cleri, Anabel Fernández Sagasti, Andrés “Cuervo” Larroque, Mayra Mendoza y Walter Santillán. Los que siguen hasta 2017 son cuatro: Juan Cabandié, Mauricio Gómez Bull, Josefina González y Martín Alejandro Pérez.

Son fieles cristinistas y tienen mandato hasta 2017 Diana Conti, Remo Carlotto, Edgardo Depetri, Juliana Di Tullio, María Teresa García, Carlos Kunkel, Carlos “Cuto” Moreno, Nanci Parrilli y Héctor Recalde. La lista es mucho más amplia, pero no la extenderemos aquí para no incurrir en omisiones que generen reacciones de quienes puedan sentirse injustamente excluidos. Pero queda claro que hay más de una docena de diputados que se reconocen firmemente cristinistas entre los que tienen dos años más de mandato.

Y aún no hemos contado a los que vienen. Como dijimos, eligiendo con precisión quirúrgica, el cristinismo podría asegurarse que todo lo que sume el oficialismo en la próxima elección le responda en el futuro. Hagamos un ejercicio que permita vislumbrar la cantidad de diputados que podría tener ese sector, si la lapicera de Cristina deja lugar solo para “los fieles”.

Teniendo en cuenta los resultados de una elección adversa, como la de 2013, el kirchnerismo podría sumar al menos doce diputados bonaerenses, tres porteños, un catamarqueño, dos cordobeses, un correntino, tres chaqueños, tres entrerrianos, un formoseño y un jujeño.

También sumaría un pampeano, un riojano, un mendocino, un neuquino, dos rionegrinos, un salteño, dos sanjuaninos, un santacruceño, dos santafesinos, un fueguino y dos tucumanos.

La suma de una mala elección como la que hemos tomado por haber sido la más reciente, da nada menos que 42 diputados K.

Cristina podría permitir un margen de “generosidad” para con algunos gobernadores, cuestión de que puedan poner gente propia. Pero serían claramente los menos. Así las cosas, con tantos diputados propios el kirchnerismo, más los muchos propios que tienen mandato hasta 2017, fuera del poder será sin lugar a dudas un factor clave en la próxima Cámara de Diputados.

¿Cristina presidenta?

Ahora volvamos a la decisión que vaya a adoptar la presidenta sobre poner o no su nombre en las listas. La posibilidad que ganó más espacio los últimos días es la de que Cristina juegue en la provincia de Buenos Aires, como candidata a diputada nacional. Pero también está la alternativa de que vaya a ser candidata a parlamentaria del Mercosur. Por algo decidió el Gobierno que en las próximas elecciones se voten esos cargos que recién asumirán en 2020. Y recordemos de la manera que lo hizo: haciendo sesionar a los senadores un día impensado, el 29 de diciembre, para que lo convirtieran en ley.

Si fuera candidata a parlamentaria del Mercosur, Cristina podría figurar en las boletas del Frente para la Victoria de todo el país. El cargo, además, sería protocolar, y de hecho no tendría intención de ocuparlo nunca: para 2020 Fernández de Kirchner se imagina de nuevo en Balcarce 50.

Pero no hay que descartar la posibilidad de que sea candidata a diputada por la provincia de Buenos Aires. Con ello, podría traccionar la lista del FpV y estaría ajena a la suerte del candidato oficialista en un eventual balotaje.

Más allá de la suerte del FpV en las presidenciales, algunos especulan con la posibilidad de que Cristina no sea solo diputada, sino también pieza clave del bloque FpV. ¿Presidenta de la Cámara de Diputados? No, pues sería asignarle un cargo jerárquico importante, pero incomparable con el que ocupó. Y además, ella ha dicho que quiere debatir; ¿alguien se la imagina limitándose a otorgarle la palabra a otros?

Diferente sería la posibilidad de que presidiera el bloque oficialista. No es algo que haya hecho Néstor Kirchner durante su breve paso por la Cámara de Diputados, pero eran diferentes circunstancias. Por el contrario, nadie imagina a una eventual diputada Cristina Fernández de Kirchner en el llano; muy por el contrario, se descuenta que presidiría el bloque FpV.

La presidenta sabe muy bien que las lealtades en política son volátiles, sobre todo cuando se está fuera del poder. Por eso cobra fuerza la posibilidad de que pueda presidir el bloque. Lidiando desde esa banca con propios y extraños, atacando sin contemplaciones al Gobierno si es de la oposición, o defendiendo al propio si el oficialismo se impone este año. Pero más que nada, resguardando sus propias espaldas.

Podría manejar, en ese caso, a no menos de ochenta diputados, un tercio de la Cámara de Diputados. Suficiente para marcarle desde el Congreso el ritmo a su sucesor.

Y de paso, algo que inexorablemente llegará a hablarse en su momento: sentada en una banca del Congreso llegado el momento de un Gobierno en serios problemas, no faltará aquel que sugiera reubicarla en la línea presidencial sucesoria… Ciencia ficción pura, claro está.

Los diputados del FpV que siguen 

 

Algunos más, otros menos cristinistas, estos son los actuales diputados del FpV cuyos mandatos trascienden el 10 de diciembre:

Alejandro Abraham, Luis María Bardeggia, Jorge Rubén Barreto, Ramón Bernabey, Juan Cabandié, Remo Carlotto, Nilda Carrizo, Sandra Castro, Luis Cigogna, Diana Conti, Edgardo Depetri, Juliana Di Tullio, Juan Carlos Díaz Roig, Ana Carolina Gaillard, Miriam Gallardo, María Teresa García, Lautaro Gervasoni, Martín Rodrigo Gill, Mauricio Gómez Bull, Josefina González, Dulce Granados, Evita Isa, Carlos Kunkel, Teresita Madera, Verónica Magario, Gustavo Martínez Campos, Liliana Mazure, Sandra Mendoza, Carlos “Cuto” Moreno, Nanci Parrilli, Juan Manuel Pedrini, Martín Pérez, Héctor Recalde, Silvia Risko, Oscar Romero, Carlos Rubín, Eduardo Seminara, María Emilia Soria, Héctor Tentor, Héctor Tomas, Néstor Tomassi y Alex Ziegler.

Sin cambios en el Senado 

 

En la actualidad, el bloque oficialista que encabeza Miguel Angel Pichetto tiene 33 miembros y suele contar con siete aliados. Cualquiera sea el resultado electoral, el Frente para la Victoria seguirá siendo el bloque más numeroso.

Por lo pronto, 28 de los actuales senadores tienen mandatos que trascienden el 10 de diciembre próximo, y en caso de repetirse los resultados de la última elección en las provincias donde renuevan senadores, constituirían un bloque de 34 legisladores. O sea que tendría un bloque más grande, aunque con menos aliados.

Esto es, la llave de los dos tercios del Cuerpo estará en sus manos, de modo tal que designar a los futuros integrantes de la Corte Suprema, o remover al presidente del BCRA o la procuradora general de la Nación serán una decisión que nunca podrá obviar al oficialismo actual.

Las provincias donde se eligen senadores ente año son Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chubut, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.

En caso de replicarse los resultados de 2013, el FpV podría sumar un senador en Catamarca, uno en Corrientes, uno en Chubut, uno en Mendoza y dos en Tucumán.

Los senadores del bloque Frente para la Victoria que tienen mandato más allá de 2015 son: Juan Manuel Abal Medina, Eduardo Aguilar, Hilda Aguirre, Walter Barrionuevo, Rosana Bertone, Salvador Cabral, Julio César Catalán Magni, Graciela de la Rosa, Liliana Fellner, María Cristina Fiore Viñuales, Marcelo Fuentes, Silvina García Larraburu, Sandra Giménez, Ruperto Godoy, Pablo González, Pedro Guillermo Guastavino, Juan Manuel Irrazábal, Sigrid Kunath, María Ester Labado, María Laura Leguizamón, Teresita Luna, José Mayans, Gerardo Montenegro, Daniel Pérsico, Miguel Angel Pichetto, María Inés Pilatti Vergara, Marina Riofrío y Rodolfo Urtubey.

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