«Cristina vuelve con imagen positiva» (o sea que no hay que cambiar nada)

 «Cristina vuelve con imagen positiva» (o sea que no hay que cambiar nada)

Raúl Kollman, periodista K en el paragubernamental Página/12, convocó a algunos encuestadores cercanos a la Administración Cristina ( ), y con ellos decidió plantear un escenario muy favorable a la Presidente de la Nación en su regreso. Es evidente que el Frente para la Victoria se resiste a aceptar que para la opinión pública, va en tránsito hacia el pasado, y se ilusiona con la remota posibilidad de recuperar la popularidad perdida. El problema es que el mensaje que está anticipando a la sociedad es: «Aquí no cambia nada porque nos va muy bien». También se sumó a la expectiativa favorable el editorialista dominical K Roberto Caballero.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Algunas conclusiones del oficialismo ante el regreso de Cristina Fernández de Kirchner:
> la licencia médida le permitió a ella zafar de la derrota electoral del domingo 27/10,
> su ausencia ayudó a que la opinión pública revalorizara la imagen de la Presidente,
> Cristina regresa con imagen pública positiva,
> Cristina tiene el poder suficiente para liderar sin complicaciones lo que resta de su mandato,
> Cristina no precisa hacer modificaciones ni concesiones.
Todo muy bien si no fuese una construcción a partir del deseo del Frente para la Victoria.
Es el gran error del kirchnerismo desde el inicio: construir una ilusión y luego intentar acomodar la realidad.
En el pasado le salía mejor, ahora es casi imposible. Cristina Fernández de Kirchner enoja a la mayoría de los argentinos. El 27/10 no fueron a votar por Sergio Massa o contra Martín Insaurralde. Aunque estuviera escondida en la Quinta de Olivos, para los ciudadanos, Cristina estaba presente.
Pero es interesante evaluar el esfuerzo del kirchnerismo por modificar el análisis y su proyección desde el presente.
Para ello el periodista Raúl Kollman, en el diario Página/12 (¿qué posibilidades tendrá ese matutino de seguir publicándose luego de 2015? ¿Sergio Massa seguiría pagando Página/12 tal como lo paga Cristina? ¿Raúl Kollman conseguiría trabajo en otra publicación?), dice haber consultado a encuestadores todos cercanos a la Casa Rosada: Artemio López (Equis), Analía del Franco (Analogías), Roberto Bacman (CEOP, más desacreditada que todas) y Luis Costa (Mora y Arajo/Ipsos), que le explican que sí, que ‘pum para arriba’ con Cristina.
El punto de partida de Kollman es una encuesta del Centro de Estudios de Opinión Pública (¡Bacman…!), quien afirma que el 53% de sus encuestados tiene una opinión favorable a la mandataria.
Es necesario preguntarse: ¿estas alucionaciones van dirigidas a los militantes o sólo para que las lea Cristina en la Quinta de Olivos?
«(…) Las conclusiones surgen de un estudio, especial para Página/12, realizado por el CEOP durante la semana que pasó. En total se entrevistaron por vía telefónica a mil personas de todo el país, respetándose las proporciones por lugar de residencia, edad, sexo y nivel económico-social. (…)
Como era esperable, los apoyos a CFK son mayores en los sectores de menos poder económico, en que la opinión positiva llega casi al 60%. En el nivel socioeconómico alto el respaldo cae al 39%. Desde el punto de vista del sexo del encuestado recoge más opiniones favorables entre las mujeres que entre los hombres, pero no hay diferencias significativas y, en cuanto a la edad, la juventud parece ser el mayor reducto de la Presidenta, con el 55% de respaldo.
La imagen positiva de CFK creció en el último año. En octubre de 2012 estaba en el 46,1%, en marzo de este año había aumentado levemente al 46,6%, bajó en junio, pero subió claramente al 48,4% después de las PASO y trepó al 53% en la actualidad, tras la enfermedad. “Los argentinos se preocuparon por la salud de la Presidenta –señala Bacman–, cosa lógica aquí y en cualquier país. Lo particular de la Argentina es que hay que tener en cuenta que es un gobierno con alta impronta presidencial. Y la convalecencia fue larga (duró más de un mes), generando muchas expectativas.”
También es cierto que existe un sector de la sociedad que no está de acuerdo ni con Cristina ni con las medidas que ha tomado este gobierno –señala Bacman–. Pero la misma encuesta deja al descubierto que en la opinión pública existe un fuerte consenso de que esta gestión ha puesto en marcha una serie de medidas que han definido la década y que desde el punto de vista cuantitativo hasta llegan a superar la propia imagen positiva de CFK. El aumento jubilatorio móvil (dos veces al año), el plan Pro.Cre.Ar, la Asignación Universal por Hijo, la estatización de YPF, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el matrimonio igualitario, Fútbol para Todos y estatización del sistema jubilatorio, obtienen valores de consenso que en todos los casos son más altos que la propia imagen positiva de Cristina. No quedan tampoco dudas de que hay asignaturas pendientes. Y, por lo visto, a lo largo del proceso de las elecciones legislativas de medio término, la inseguridad y la economía son dos grandes preocupaciones que los argentinos esperan que en los próximos dos años se encaminen.”
Parece una declaración del colectivo Carta Abierta antes que una opinión sesuda de parte de alguien que, en el pasado muy remoto, fue un sociólogo reconocido.
Pero no es el único. Demasiado viejo para el rock & roll, demasiado joven para morir, Luis Costa, de Ipsos-Mora y Araujo, va en el camino de ‘Tito’ Bacman, si no afina más la puntería porque que ella sea la de mejor imagen del FpV, a costa de astillar a Daniel Scioli, no significa que eso le permita autoridad suficiente sobre el resto de la sociedad, que es la porción mayoritaria de la opinión pública hoy día. Según él, “el regreso de la Presidenta colabora en la consolidación del cambio de escena. Del domingo de la derrota electoral sólo quedan algunas anécdotas que la ley de medios y otros sucesos han mandado al olvido. Durante todo el proceso electoral, y con los votos de sus candidatos planchados, su imagen seguía en buen estado y a cubierto de daños. El fenómeno del kirchnerismo ha tenido siempre este componente de rechazo a sus candidatos y de valoración de la figura central. A nivel nacional, cerca de los días de elecciones, Cristina estaba cerca del 50 por ciento en imagen y aprobación de gestión. En la provincia, con Insaurralde, rozando los 32 puntos de intención de voto, ella estaba con una imagen positiva del 53 por ciento. Con los candidatos del FpV en la Capital intentando pasar la frontera de los 22 puntos CFK mostraba una imagen positiva del 44%”.
De paso, para que Luis Costa lo converse con Manuel Mora y Araujo, su jefe: ¿Han medido el probable impacto en la imagen pública de Cristina de las medidas económicas que se dicen que podría tomar o las que se dicen que podrían continuar? Porque eso sí es de utilidad para elaborar escenarios. Por ejemplo, Sergio Massa ya lo sabe gracias a la advertencia de un sociólogo más avispado que los que abastecen a los K.
En cuanto a Roberto Caballero, en el diario Tiempo Argentino, quien fue responsable editorial -y ahora es columnista dominical- del mayor fracaso editorial de la Argentina reciente: el diario Tiempo Argentino (millones de pesos dilapidados por un matutino que carece de inserción en la opinión pública y no consiguió sustentabilidad financiera propia), afirmó:
«(…) El país no colapsó. El shock que significó el paso de la presencia casi diaria de la mandataria a su silencio de un mes y medio donde incluso congeló su cuenta de Twitter fue, en principio, sólo eso: una sorpresa que luego derivó en rutina. La experiencia confirmó tres cosas: que la impronta presidencial es única, que el sentido de las acciones oficiales es inalterable y que los editores opositores fueron los que padecieron la falta de la figura que habitualmente concentra sus ataques más encarnizados. 
Amado Boudou, Juan Manuel Abal Medina, Carlos Zanini, Agustín Rossi, Florencio Randazzo y Martín Sabbatella, con sus diferentes estilos y responsabilidades, despejaron los nubarrones de eventual desgobierno que agitó el antikirchnerismo cuando se supo de la operación. Se calzaron la gestión al hombro. Atravesaron un momento difícil, sin desbarrancar. También la juventud tuvo un papel relevante en las masividades desplegadas durante el acto del 17 de octubre en Plaza de Mayo. La invisibilización mediática fue inversamente proporcional a su entrañable contundencia. (…)».
Lo interesante de Caballero es lo que escribió un poco más adelante, al desnudar los graves problemas en la base política de Cristina, algo que Costa y los otros ni mencionan:
«(…) No ocurrió lo mismo con los gobernadores e intendentes que comenzaron a sacarse los ojos con los resultados electorales arriba de la mesa. La disputa al interior del pejotismo por ver quién o quiénes ocupan espacios expectantes con la cabeza puesta en 2015 los desnudó como una maquinaria indolente, cuando no como vanidosos concursantes en un desfile de cargos reales o imaginarios. 
Hay un sector del PJ que actúa como el antiperonismo desea que lo haga: con una desmedida vocación por la supervivencia personal. Si Sergio Massa los aventaja moralmente en algo es que, al menos, para dejar de vivar falsamente a Cristina y criticar despiadadamente a La Cámpora y a Moreno, decidió abandonar el peronismo. Los otros, en cambio, murmuran desde adentro cosas parecidas mientras juran una lealtad de inaudible convicción
El revés de la trama tampoco es auspicioso: núcleos del kirchnerismo no peronista ven en cada tumulto la confirmación de que el dispositivo político que tejió Néstor Kirchner en vida entró en fase de declinación. Así como hay un peronismo que vive obsesionado por alambrar el territorio y asegurarse la propiedad de los emblemas partidocráticos, existe también un progresismo sólo preocupado por los insumos narrativos simbólicos y estéticos del modelo nacido en 2003. Exagerando, son las dos caras de una misma acechanza: el debilitamiento de la musculatura política kirchnerista de cara a los dos años que se avecinan. (…)».
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