La noticia llegó como suelen llegar las revelaciones en los pueblos de altura: de manera silenciosa, pero cargada de destino. Newsweek, el mítico portal de noticias que ha retratado a los grandes escenarios del mundo, dedicó su mirada a un rincón que, durante años, fue apenas una línea en el mapa: La Quiaca. Y no por su lejanía, sino por la profundidad de una visión que empieza a ganar terreno en el corazón del continente.
Allí, en la frontera más septentrional de Argentina, donde el cielo se arrodilla ante los cerros y el viento susurra historias en quechua y castellano, el intendente Dante Velázquez se atrevió a ver lo que nadie veía. Donde otros advertían aislamiento, él reconoció un portal; donde otros sospechaban límite, él construyó puente. Fue en esa intuición —que no nace de la técnica, sino del alma— donde germinó su proyecto de transformación geoestratégica: convertir a La Quiaca en un nodo esencial del comercio bioceánico, la cultura andina y la transición energética global.
La cosmovisión de un territorio como activo estratégico
Velázquez no piensa como un administrador de frontera, sino como un cartógrafo del porvenir. Su cosmovisión parte de un postulado radical: el mayor capital de La Quiaca no es su ubicación, ni siquiera su historia, sino su identidad. Una identidad viva, mestiza, arraigada en la tierra y en el silencio. Desde allí propone una gestión donde la infraestructura no solo conecte mercados, sino también culturas. Su impulso por consolidar el Corredor Bioceánico Sur es mucho más que logística: es una declaración política de autonomía regional y de proyección mundial.
En ese marco, su esfuerzo por instalar a La Quiaca como plataforma logística no es menos que revolucionario. Tren, rutas, acopio, digitalización del comercio: palabras que para muchos pueden sonar técnicas, pero que en su voz adquieren la textura de una gesta. Porque en su visión, el desarrollo no es un bien importado, sino una potencia que emana desde las entrañas del norte.

Tecnología, energía y futuro desde las alturas
Como un alquimista del siglo XXI, Velázquez ve en el sol de altura una fuente inagotable de transformación. El Parque Solar Cauchari fue apenas el comienzo. Su plan de impulsar el hidrógeno verde, el almacenamiento energético y los sistemas autónomos, no son solo apuestas por lo sustentable: son el modo que tiene el norte argentino de hablarle al mundo en el idioma del futuro.
La apertura de la Zona Franca de La Quiaca, que ya cuenta con decreto, marca un antes y un después. Es el punto de inflexión entre el olvido y la centralidad. Y como todo gesto audaz, no lo hace en soledad: teje redes con Bolivia, Chile, y cada comisión municipal de la Puna. Como en los relatos de Gabriel García Márquez, donde los personajes desafían el tiempo y las leyes del mundo, Velázquez desafía el centralismo, la exclusión y la desmemoria.
La cultura como principio de desarrollo
Pero si algo distingue esta gestión de cualquier otra es su profunda concepción cultural. La Manka Fiesta —esa celebración milenaria que reúne a pueblos quechuas y aymaras cada octubre— es para Velázquez mucho más que folclore: es una reserva espiritual del continente. En esa jornada de trueque, solidaridad y encuentro, él ve un modelo económico alternativo, una pedagogía social y un acto político de dignidad.
No es casual que impulse su declaración como Patrimonio Intangible de la Humanidad ante la UNESCO. Porque en su visión, reafirmar nuestras raíces no es nostalgia: es una estrategia. Allí donde el mundo busca autenticidad, el norte ofrece esencia. Y La Quiaca, con su música, sus sabores, sus colores y su historia viva, tiene algo que ninguna otra región puede ofrecer: una identidad íntegra.
El mensaje de Newsweek y el mensaje al país
Que Newsweek haya puesto su foco en este relato no es un accidente, es un síntoma. El mundo está empezando a escuchar las voces del sur profundo, no por caridad, sino por necesidad. En un momento donde las grandes potencias buscan soluciones descentralizadas, sustentables y culturales, la figura de Dante Velázquez se alza como un referente inesperado. Borges diría que hay destinos que se construyen en silencio, pero que terminan hablando por todos.

Desde una tierra donde cada paso se da a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, este intendente supo elevar no solo la mirada, sino también el sentido de pertenencia. Con la claridad de los visionarios y el temple de los andinos, está demostrando que la modernización del Estado puede y debe nacer también desde los márgenes. Porque a veces, como en los mejores cuentos, el centro se revela en la periferia.