De apoyar a Néstor pasó a indagar a cristina

 De apoyar a Néstor pasó a indagar a cristina

El funcionario judicial recibió la «bendición» del expresidente cuando creó la fiscalía especial para investigar el ataque a la AMIA. Hoy, tras el Memorando, el escenario cambió y la munición gruesa cayó en la Rosada.

Por Javier Lozano.

No es raro que en la política argentina se produzcan piruetas o giros en la trayectoria de sus dirigentes. Hay sobrados ejemplos para certificar estos cambios repentinos, lo que hace un tiempo se los bautizó popularmente como «panqueques».

Es más difícil que esto ocurra en otro poder del Estado, la Justicia, donde sus protagonistas tienen otras lealtades. Sin embargo, jueces y fiscales que rozan con su trabajo causas sensibles al poder de turno, saben que el látigo puede lastimarlos si molestan con sus investigaciones.

Algo así debe estar sintiendo en su piel el fiscal Alberto Nisman, quien en su momento tuvo todo el apoyo político del expresidente Néstor Kirchner para avanzar en la difícil pesquisa del atentado a la AMIA. En 2005 se creó la fiscalía especial para investigar el ataque a la mutual judía. Nisman recibió de manos de Kirchner 1.700 carpetas con toda la documentación oficial sobre el atentado.

A una década de esa «bendición» que recibió de Néstor, ahora Nisman debe enfrentarse a Cristina. El fiscal denunció a la Presidenta y al canciller Héctor Timerman de encubrir a los iraníes acusados de volar la AMIA en julio de 1994.

Claro que el pacto firmado en febrero de 2013 entre la Argentina e Irán cambió el escenario y la visión del fiscal especial. Un funcionario judicial que incluso sonó en su momento como un buen candidato a tomar la Procuraduría General de la Nación, hoy en manos de la doctora Alejandra Gils Carbó.

Nisman, en consonancia con la AMIA y la DAIA, pidió que fuera declarado inconstitucional el Memorando de entendimiento firmado por Argentina y el régimen Persa. Esto molestó a la Casa Rosada y la propia Gils Carbó no permitió a Nisman viajar a los Estados Unidos, donde era esperado en el Capitolio para que expusiera sus objeciones al pacto.

A partir de allí, la antigua sintonía entre los Kirchner y el fiscal Nisman entró a hacer mucho ruido, tanto que se pensó en desplazarlo de sus funciones. Ahora la munición gruesa cayó en la Rosada, sorprendiendo a propios y extraños. El verano político levantó mucha temperatura. La causa AMIA agitó viejos fantasmas, esos que se creían dormidos.

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