Perico Noticias, 15 de febrero del 2026 //Perico tiene ubicación estratégica, cultura comercial y potencial productivo, pero sigue sin capturar escala industrial ni valor agregado regional. La ventana para reconvertirse hacia servicios logísticos del corredor bioceánico, economía del conocimiento y manufactura liviana se está cerrando. O se rediseña el modelo ahora, o la ciudad quedará como espectadora de su propio tránsito.
Perico nació para ser bisagra: conecta producción, rutas, mercados y flujo regional. Ese ADN logístico no se discute. Lo que sí está en discusión es su modelo de captura de valor. Tener parque industrial o zona franca no garantiza desarrollo por sí solo; si no hay estrategia de clusters, proveedores locales, formación técnica y encadenamientos productivos, el territorio termina aportando suelo y consumo, pero no renta estructural ni empleo de calidad.
El problema de fondo es que la ciudad quedó atrapada entre dos épocas. Por un lado, la economía tradicional de intermediación comercial —que dio identidad y volumen durante décadas— está bajo presión por plataformas, venta directa y nuevos canales digitales. Por otro, la nueva economía exige trazabilidad, automatización, servicios especializados y logística inteligente. Si Perico no acelera su reconversión, la curva tecnológica no la espera: la desplaza.
Mientras tanto, Jujuy intenta sostener equilibrio fiscal en un contexto de recursos más tensos y menores márgenes para obra pública expansiva, algo que también limita el ritmo de infraestructura estratégica. Distintos análisis recientes muestran presión sobre recaudación y financiamiento en varias jurisdicciones, lo que obliga a priorizar gasto y reordenar inversiones. En ese marco, pretender que “la obra” por sí sola ordene la competitividad de Perico ya no es realista. El enfoque tiene que pasar de “obra como fin” a infraestructura como habilitador de negocios concretos.
La salida no es nostalgia; es diseño de nuevo posicionamiento. Perico puede reconvertirse en hub de servicios al corredor bioceánico: almacenamiento inteligente, mantenimiento de flotas, consolidación/desconsolidación de cargas, frío logístico, gestión aduanera digital, seguros, fintech logística, trazabilidad agroindustrial y soporte técnico 24/7. Ese paquete sí genera empleo local más estable que la economía de paso. Y además permite subir a pymes locales como proveedoras de una cadena mayor.
La segunda palanca es crear valor donde hoy hay fuga: manufactura liviana para el NOA (ensamble, packaging avanzado, transformación agroalimentaria, insumos para economías regionales) y una agenda seria de sustitución de proveedores externos. Nada de discursos vacíos: metas trimestrales, tablero público de indicadores y contratos de desempeño. Si una firma recibe beneficios, debe comprometer cupos de compra local, formación dual y empleo formal medible. Competitividad sí; “enclave sin derrame”, no.
Perico todavía está a tiempo, pero ya no tiene margen para la improvisación. Esta es su última ventana de reconversión: pasar de ciudad de tránsito a ciudad de servicios de alto valor regional. La política local debe liderar un acuerdo de productividad territorial con sector privado, cámaras, sindicatos y sistema educativo. Si ese acuerdo no arranca ahora, la historia será cruel: en el corazón del flujo, Perico habrá quedado fuera del negocio.
