El FMI propone un fideicomiso de U$S 50 mil millones para ayudar a países como la Argentina

 El FMI propone un fideicomiso de U$S 50 mil millones para ayudar a países como la Argentina

El monto que destinaría para ayudar a todo el Mundo es equivalente a todo el préstamo que le dio a Macri y saldría de los DEG de los países centrales. 

Dos economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzaron una propuesta para la creación de un fondo fiduciario propuesto de 50 mil millones de dólares, para ayudar a los países de ingresos bajos y medianos, entre los que se encuentra la Argentina.

En la página web del organismo, las directoras del Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación (SPR) del FMI, Ceyla Pazarbasioglu y Uma Ramakrishnan, proponen la creación de ese fondo fiduciario para «no pasar por alto el desafío a más largo plazo de transformar las economías, para que sean más resistentes a los impactos y logren un crecimiento sostenible e inclusivo«.

El documento señala que «el FMI está considerando opciones para canalizar algunos de los DEG de USD 650 000 millones emitidos en agosto de 2021 desde países con posiciones financieras externas sólidas hacia países vulnerables a través de un Fideicomiso de Resiliencia y Sostenibilidad (RST). El objetivo central del RST es proporcionar financiamiento asequible a largo plazo para ayudar a los países a enfrentar desafíos estructurales». Una propuesta similar había sido planteada por la Argentina, para que los DEG de los países centrales se canalicen a países de ingresos medios para ayudarlos en la recuperación económica. 

Más adelante, las autoras esperan que «el Directorio Ejecutivo del FMI pueda aprobar el RST, antes de las próximas Reuniones de Primavera y que esté en pleno funcionamiento antes de fin de año».

El documento puso en relieve que dentro de los criterios de elegibilidad «alrededor de las tres cuartas partes de los miembros del FMI podrían ser elegibles para el financiamiento del RST. Esto incluiría a todos los países de bajos ingresos, todos los pequeños estados en desarrollo y vulnerables, y todos los países de medianos ingresos con un INB per cápita inferior a 10 veces el límite operativo de la AIF de 2020 , o alrededor de 12 000 dólares», un umbral donde se ubicaría la Argentina.

En cuanto a la calificación para acceder al RST, el documento del FMI indicó que «para calificar para el apoyo del RST, un miembro elegible necesitaría un paquete de medidas políticas de alta calidad consistentes con el propósito del RST; un programa financiado o no financiado concurrentemente respaldado por el FMI con políticas macroeconómicas apropiadas, para mitigar los riesgos para los prestatarios y acreedores; y deuda sostenible y capacidad adecuada para reembolsar al FMI».

En referencia a la tasa de interés y los plazos, el RST tendría al igual que el Fideicomiso para Países de Bajos Ingresos (PRGT) tasa de interés cero y «se ha propuesto un vencimiento de 20 años y un período de gracia de 10 años, con una estructura de intereses escalonada que diferenciaría las condiciones de financiación entre los grupos de países, con un alto grado de concesión para los miembros de ingresos más bajos».

El trabajo de investigación propone que «el acceso al financiamiento del RST se determinaría caso por caso, en función de la solidez de las reformas y las consideraciones de sostenibilidad de la deuda, y se espera que tenga un tope del 150% de la cuota del FMI o DEG 1 000 millones, lo que sea menor. Los préstamos RST serían parte de una estrategia de financiamiento más amplia que los miembros seguirían para abordar los riesgos de balanza de pagos a más largo plazo, lo que implicaría una combinación de financiamiento multilateral, oficial bilateral y privado».

Finalmente, el documento señala que «el éxito del nuevo fideicomiso dependerá igualmente de que los miembros del FMI económicamente más fuertes, proporcionen recursos significativos para ayudar a los países a mejorar la resiliencia y la sostenibilidad a largo plazo; prestatarios dispuestos a hacer un esfuerzo adicional para lograr el entorno macroeconómico y el marco de reforma conducentes a mejorar la estabilidad de la balanza de pagos; otras instituciones financieras internacionales que apoyen con su experiencia, conocimiento y financiamiento cuando sea factible. Estas acciones también ayudarían a movilizar la inversión del sector privado».

Con información de Télam

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