El Gobierno aclara que las casas chinas se fabricarán en Argentina

 El Gobierno aclara que las casas chinas se fabricarán en Argentina

La visita de Macri a China para la profundización del Acuerdo de Cooperación entre ambos países que entró en vigencia en 2014 generó suspicacias al darse a conocer que el Gobierno pensaba incluir al gigante asiático en el programa de viviendas ProCreAr. Por eso, desde la cartera de Frigerio aclararon que, en primer lugar, aún no hay nada firmado; y que, en segundo lugar, la delegación argentino nunca planteó la compra de casas chinas, sino un crédito para el financiamiento de nuevas urbanizaciones dentro del programa.

La relación entre Argentina y China avanza con altibajos. En diciembre, Argentina votó contra la inclusión de China como miembro pleno en la Organización Mundial de Comercio y frenó las obras en las hidroeléctricas de Santa Cruz.

Pero la elección de Trump sorprendió al Gobierno y lo obligó a rebarajar las opciones. Así, esta semana se avanzó sobre el Acuerdo firmado entre Cristina Fernández y Xi Jing Ping para el relanzamiento de obras de infraestructura. En aquella etapa se habían convenido créditos para la centrales nucleares de Atucha, el Belgrano cargas y las represas del sur. Tras la pausa, todos estos proyectos volvieron a estar sobre la mesa.

En esta segunda etapa, Macri busca ampliar el financiamiento para mejoras en el tren San Martín y el Mitre, energías renovables y también viviendas. Este punto es una novedad: por primera vez en la historia argentina, el Gobierno lanzará una licitación internacional de viviendas.

‘Se generó una especie de mito de que hay barcos chinos con casas prefabricadas esperando para desembarcar y no es así: estamos negociando un préstamo para aumentar la cantidad de viviendas’, resumió Kerr.

«Este punto generó una especie de mito de que hay barcos chinos con casas prefabricadas esperando para desembarcar en el puerto y no es así: estamos negociando un préstamo comercial para aumentar la cantidad de viviendas que se construyen dentro del ProCreAr pero sin aumentar el gasto público. En todo caso, lo que pueden traer por barco son las plantas en las que fabricar panelería de hormigón con trabajo 100% argentino», resumió el Subsecretario de Vivienda de la Nación, Ivan Kerr en una reunión con periodistas.

En efecto, según explicó el funcionario, el país necesita que cada año se generen 150.000 nuevas soluciones habitacionales (alquileres, nuevas viviendas o reacondicionamiento de casas viejas) para que no siga creciendo el déficit habitacional. «El instrumento por excelencia en el mundo han sido las hipotecas, pero con la inflación y la informalidad el crédito a largo plazo se hizo muy restrictivo. Por eso, trabajamos en un acuerdo con el sector privado para la construcción de 100.000 viviendas en los próximos años y relanzamos en crédito hipotecario con UVAs», aclaró el Subsectario de Obras Públicas, Ricardo Delgado.

Pero esto es para un segmento de la población de ingresos altos y medio-altos. Para el resto del a población, conviven varios programas. Por una lado, el Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi) gira los ingresos por el impuesto a las naftas a los institutos de vivienda provinciales. Aquí, desde Nación, aclararon que van a cruzar datos para asegurarse que los beneficiarios sean solamente de la población elegible, es decir, familias con ingresos menores o iguales a dos salarios mínimos.

Para el resto de la población, existe el programa ProCreAr que da créditos subsidiados para la construcción en terreno propio, para la refacción de viviendas ya existentes y también crea urbanizaciones nuevas. Y es aquí donde China podría entrar. El Gobierno tiene en ejecución en este momento 23.000 viviendas, 3.000 que ya fueron adjudicadas, 10.000 más que se terminarán este 2017 (de las cuales el Banco Hipotecario tedrá 8.000 listas para su adjudicación antes de diciembre) y 10.000 más a terminarse el año próximo.

En el Gobierno tienen presupuesto para una ejecución similar en los años próximos, pero quieren ampliar la meta sin acrecentar el gasto público. Por eso, consultaron al Eximbank chino y al Banco de Desarrollo Chino (CDB) la posibilidad de que ellos sean los que financien más viviendas. El punto es que estos bancos solo financian exportaciones Chinas y estarían dispuestos a facilitar el equivalente a 500 millones de dólares (que pueden versarse mediante el swap de monedas), lo que alcanzaría para 7.000 viviendas de 55 metros cuadrados, con un tiempo máximo de construcción de 18 meses.

«Nosotros vamos a sostener la soberanía y no vamos a permitir el ingreso irrestricto de China», aseveró Delgado. «Nosotros ponemos condiciones: que el 100% tiene que ser local, no van a venir chinos a trabajar en la construcción -aunque técnicos sí para capacitar a los trabajadores locales sobre los nuevos métodos constructivos-, que los insumos sean al menos 50% locales y que la adjudicación sea mediante licitación pública», aclaró. Además, las empresas chinas que quieran participar deberán hacerlo en asociación con empresas argentinas mediante Uniones Transitorias de Empresas (UTEs) y con una certificación de calidad obtenida mediante la homologación de los insumos en el Ministerio.

Como los chinos se mostraron confiados en poder ganar la licitación, es factible que otorguen el crédito. A priori, si efectivamente ganaran la licitación -aunque un grupo español y aseguró estar en condiciones de igualar la oferta china-, lo que aportarían sería la panelería hormigón -ya no sería construcción tradicional con ladrillos- y las terminaciones y la infraestructura la pondrían las empresas argentinas, en su mayoría nucleadas en la Cámara Argentina de la Construcción (CAC).

Como a partir de las 500 viviendas es más rentable exportar la fábrica que los paneles, esperan que las empresas chicas desembarquen en el país con industrias para las que ya están buscando localización.

Hasta el momento, el plan es solo una expresión de deseo. La licitación internacional recién se haría a fin de año, cuando estén terminadas las obras de prefactibilidad -que Frigerio ya autorizó con una partida de $150 millones- en 70 predios seleccionados en todo el país para la construcción de entre 15.000 y 18.000 nuevas viviendas. Para ese entonces, los funcionarios del Ministerio del Interior ya esperan tener aprobado el crédito chino, con 5 años de gracia para su repago y, de ser posible, un costo financiero menor al 5% anual en dólares. Pero por el momento, está en pañales./LPO

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