El gobierno, quebró la moral de los jujeños

 El gobierno, quebró la moral de los jujeños

La pandemia, un flagelo externo imponderable quitó vidas, arruinó bolsillos; y la epidemia de un poder extractivo, pudrió la esperanza del pueblo jujeño.

Ciudad de San Salvador de Jujuy, 26 de julio 2020 // Finalmente, “el bicho” perforó no solo las recias fronteras que dijo sostener el gobierno en los límites jurisdiccionales; ingresó altivo en los sectores estratégicos del control y la seguridad sanitaria, hiriendo a las fuerzas policiales y quebrando el sistema de salud en términos de RRHH principalmente, ya que la estructura sanitaria se encontraba debastada.

La ambición desmedida de los actores del gobierno, verdaderos ceos corporativos, en sus ajetreos de negocios faraónicos algunos; kiosqueros otros, iban a traer “el bicho” más tarde o más temprano.

Los cálculos que seguramente realizaron, respecto de los recursos sanitarios para enfrentarlo, estuvieron lejos de una ecuación profesional, por ello hoy el desborde del sistema hospitalario. Esta situación crítica, hoy se intenta corregir con la ayuda de nación, buscan descomprimir la unidad central de atención –Hospital San Roque-, con la descentralización hacia todos los centros hospitalarios de la provincia, los cuales no fueron preparados oportunamente, hoy desnudos, desnutridos, cual salas de primeros auxilios trasmutan en improvisadas salas de UTI.

Desde el jueves, intentan reconvertir los hospitales de cabeceras y edificios institucionales disponibles en espacios de atención para pacientes de COVID sintomáticos y críticos, ampliando las internaciones domiciliarias debido al desborde, por ello claman por activar la telemedicina (Ministerio de Salud e ISJ), para atenderlos a distancia, ya que no es posible contenerlos en el sistema sanitario convencional.

Honorables jujeños salen a realizar testeos asumiendo un alto riesgo por precarios recursos de protección.
EPP recomendados para rastreo (OMS)

Nadie es responsable de la pandemia, desde luego, es un imponderable de magnitud histórica, que cual un cometa errante, que cada centuria traza su silueta en la atmósfera, la peste hoy se abre paso por donde el descuido lo permita.

¿La dramática situación podía haberse evitado en las proporciones que hoy impactan en Jujuy?; desde el gobierno piensan que sí, de lo contrario no estarían todo el tiempo culpando a diferentes sectores, actores y fantasmas (la cholita); ni realizando demandas penales contra la industria privada, omitiendo al Ministerio de Seguridad y el de Salud, los principales centros de contagios primarios que se registraron en la provincia.

Hoy se trasladó todo el peso del control de la pandemia, a la responsabilidad civil, sellando los domicilios, decisión que el pueblo acatará por amor propio; viéndose abandonado por el gobierno; así como la comunidad sanitaria se organiza en Centros Operativos Intrahospitalarios de emergencia, para prestar un servicio de alto riesgo, que demanda en la primera línea de fuego, valor patriótico, ya que no cuentan con los elementos de bioseguridad homologados para casos epidemiológicos (OMS).

Para enfrentar este enorme desafío, el pueblo necesita ejemplos de altruismo, mandos íntegros y autoridades humildes; sin ellas la comunidad apela a recomendaciones del hipertexto (Internet), al universo de led (tv, whatsapp), y a la gestión de las asistencias que oportunamente desde la nación se giraron directamente hacia la mayoría de los hogares jujeños (IFE, ATP, Tarjetas Alimentar, AUH, etc).

Sin embargo, la epidemia del extractivismo que practica el gobierno de turno, profundizada por dos leyes aprobadas en la última sesión especial en medio de la fuga de contagios, fue la injusta cachetada que recibió el pueblo jujeño como pago a casi cuatro meses de encierro y angustia.

Mientras miles de empresarios arruinados, clamaban por una esperanza para resurgir o reconvertirse, eran testigos de la sed insaciable de los integrantes del quinto mandato de Eduardo Fellner, quienes procedieron a tomar el territorio y hasta el subsuelo de la provincia, embargaron la coparticipación federal para negocios espurios desde sociedades unipersonales sin control del estado y endosaron impunemente la deuda más inmoral de la historia, a nombre de los hijos y nietos de la presente generación, quienes deberán pagar más de 200.000 millones de pesos.

Hoy, la moral, no solo del sistema médico sanitario esta quebrada, también la de un pueblo decepcionado, engañado y timado. El cual sin embargo se aferra, desde pulsiones viscerales de preservación, donde luchan desde la soledad y el destrato de un gobierno de ínfulas monárquicas, que no dejó negocio por hacer; ocultando sus actos desde la sobreactuación de la pandemia.

 

 

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