El intendente que crucificó a su propio pueblo

 El intendente que crucificó a su propio pueblo

Jujuy 3 de abril 2021 // En Pascuas siempre nos preparamos para celebrar la resurrección, el pueblo practica el ayuno, con etapas de preparación, donde el perdón y el acercamiento al prójimo son los caminos hacia una celebración de tiempos mejores.

Durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias realizado en el municipio de Perico, a cargo del Intendente Lic. Luciano Demarco; se escuchó de su propia boca ilustrar a los ediles, periodistas y oyentes, el origen de la palabra concejal; definición que muchas veces explicó, tal vez porque cuando fue concejal, quiso al menos entender sobre el rol que debía desempeñar, aun cuando el concepto en él no se hizo carne jamás.

Demarco reveló que concejal proviene de la palabra CONCILIO, del verbo conciliar, dialogar, acordar; recomendando que el cuerpo deliberante intente interpretar su misión ante la comunidad; no proviene de CONSEJO, no es con “S” explicitó.

Sin embargo, lejos de promover el diálogo, azotó a los concejales con mentiras, vertió adjetivaciones impuras ante cada advertencia o freno legislativo que recibió durante sus casi 14 meses de gestión; los culpó por el fracaso del Abasto Municipal, los acusó de borrarse durante la pandemia, les recriminó los pedidos de informes.

También el gobernador de la provincia recibió lo suyo; fue tratado como tirano, recalcó que Jujuy es la única provincia cuyos municipios no reciben la coparticipación directa de los recursos; sin embargo la asistencia, los sueldos y servicios de salud, seguridad  y educación están vigentes; invitó a los ciudadanos a no someterse al centralismo: –hagan lío, recomendó.

Desde el inicio lamentó sentarse en el humilde recinto del CD, institución que aún espera su independencia financiera; Demarco no pudo ocultar su descontento por no poder llevar el discurso a su terreno; sin embargo miró a todos los presentes desde arriba del hombro, ya que en ningún pasaje de su discurso hubo un párrafo para la autocrítica.

Admitió el estado deplorable de las calles, dijo que era común en todas las localidades, ya que hubo tiempos estivales record; intentando desvanecer millares de pozos, desniveles, rajaduras y roturas; pero si se jactó de tener tres obras nacionales en ejecución, algo que ningún otro municipio habría logrado; evitando jerarquizar las significativas obras que la provincia lleva adelante en la ciudad –edificio de tribunales, escuelas y la nueva terminal-, además de haberse apropiado del Polo Cultural –proyecto gestionado antes de su llegada al municipio.

En cuanto a su obligación de dar a conocer el estado real de las cuentas municipales, revelar los niveles de recaudación y los destinos de los fondos públicos, incorporados en una planificación que su propia esposa debió ejecutar, ya que a pesar de ser ilegal le creó un cargo para tal misión; nunca dijo nada.

Durante los 14 meses que transcurrieron con Demarco al frente, la ciudad de Perico ha retrocedido notablemente, los errores del intendente derivaron en la caída de valor inmobiliario, la disminución de los volúmenes comerciales como consecuencia del cierre caprichoso de La Feria Mayorista, tras lo cual se abrieron competencias para los vendedores de la ciudad, se atomizaron los puntos de distribución y logística, desmembrando el nodo comercial que supo ser la ciudad.

El significativo deterioro de la infraestructura urbana, la ausencia de un plan de gobierno orientado a la generación de empleo de calidad y la desidia hacia la formación del RRHH de la comunidad, anticipan una ciudad en agonía, al menos hasta el final del ciclo que Demarco conduzca.

El intendente, no pudo gestionar repuestas a una ciudad en expansión, no pudo administrar la herencia, la cual tenía potencial, había debilidades que corregir, sin lugar a dudas, pero eligió profundizarlas, abandonarlas, condenarlas, al no poder con ellas –se lavó las manos- la gestión anterior es la responsable de todos los males, en poblaciones sensatas esa actitud se denomina INCAPACIDAD.

Es muy difícil que el pueblo avance durante este período, está siendo crucificado, sus aportes no impactan en su propio beneficio, por el contrario nutren otras ciudades ya que Demarco, apenas asumió, decidió abrirse por toda la provincia, dejando solo las migajas en la mesa de los periqueños.

La ausencia de rendiciones de cuentas, la inseguridad incontrolable, el desempleo, el déficit habitacional, la incapacidad para un dotar a la ciudad de un plan promotor industrial, la dejadez de los propios corriendo tras laureles de glorias políticas en otros ámbitos, son clavos en las manos de los ciudadanos que depositaron su confianza en el Jefe Comunal para que se ocupe de generar las condiciones que permitan mejorar la calidad de vida; en la ciudad de Perico la cruz la carga el pueblo.

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