El muro peronista de Trump: ¿el mundo adopta el modelo que Milei desprecia?

El muro peronista de Trump: ¿el mundo adopta el modelo que Milei desprecia?

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Mientras Trump levanta barreras comerciales para proteger su industria, Argentina sufre el impacto de una doctrina que recuerda al primer peronismo. En un giro irónico de la historia, el planeta gira hacia el proteccionismo y deja al mileísmo en fuera de juego.


El muro peronista de Trump: la Argentina de Milei queda fuera del nuevo orden económico

Redacción Perico Noticias // Donald Trump volvió a dinamitar el tablero internacional. En lo que definió como “el día más importante en la historia de EE.UU.”, anunció una guerra arancelaria sin precedentes: 10% de impuesto a todas las importaciones, un golpe seco a la globalización. Pero lo más llamativo no fue la medida en sí, sino el modelo que —aunque nunca lo admitiría— resucita las bases del proteccionismo peronista de los años ’40 y ’50.

La paradoja es impactante: el expresidente norteamericano, ícono de la derecha nacionalista, adopta una política calcada del “Modelo Industrialista de Juan Domingo Perón”, mientras en Argentina Javier Milei apuesta por lo opuesto: apertura total, eliminación del Estado productor y adoración ciega del libre mercado. Así, el mundo imita a Perón… y Milei se queda solo.


De la autarquía peronista al «America First»

Trump lo dijo sin rodeos: “Nuestros contribuyentes han sido estafados durante 50 años. Eso se acabó”. Su propuesta es simple y contundente: proteger la producción interna, repatriar empleos y recuperar la soberanía industrial. ¿Suena familiar? Lo es. Es el núcleo doctrinario del peronismo clásico.

El primer peronismo levantó barreras aduaneras, nacionalizó sectores clave, impulsó la sustitución de importaciones y apostó al desarrollo del mercado interno. Todo lo que Milei demoniza con cada intervención pública, Trump lo resucita como modelo económico de supervivencia nacional.


Argentina, atrapada en la contradicción

El gobierno argentino, liderado por un presidente que idolatra a Trump pero rechaza todo vestigio de “estatismo”, quedó a contramano del nuevo orden mundial. El golpe no es solo comercial —afecta al litio, el acero y la agroindustria— sino también simbólico: Trump aplicó el modelo económico que en Argentina fue sinónimo de justicia social, movilidad ascendente y soberanía nacional.

Milei construyó su relato denostando al Estado interventor, privatizando todo lo público, flexibilizando la economía y desmontando las bases del desarrollo industrial. Ahora, mientras el mundo se blinda, el modelo argentino se abre en canal y deja a sus economías regionales sin defensa alguna.


¿Viraje hacia los BRICS y el Mercosur?

Con Wall Street castigando los activos argentinos, los bonos desplomados y el riesgo país superando los 2.000 puntos, la idea de volver a mirar a los BRICS y reforzar el Mercosur deja de ser ideología y empieza a ser supervivencia. La Argentina necesita nuevos socios, nuevos mercados y, sobre todo, un marco de contención ante un escenario global que ya no premia a los ingenuos.


Cinco oportunidades que aún pueden rescatarse

  1. Replantear la inserción internacional: Virar hacia acuerdos con India, China, Brasil e incluso África puede diversificar riesgos y abrir mercados.
  2. Reindustrializar el país: Si el mundo cierra puertas, el consumo interno vuelve a ser clave. Se abre una oportunidad para recuperar capacidades industriales.
  3. Rediseñar la matriz energética: Industrializar el litio en origen permitiría generar valor agregado y evitar que sea un commodity más.
  4. Fortalecer el Mercosur: La región puede ser una plataforma de desarrollo común, frente a la fragmentación global.
  5. Recuperar el debate sobre el rol del Estado: El Estado productor vuelve al centro de la discusión internacional. Argentina puede aprender de sus propios antecedentes exitosos.

Cinco consecuencias negativas inmediatas

  1. Pérdida de mercados clave: Las exportaciones argentinas a EE.UU. se encarecen y pierden competitividad.
  2. Fuga de inversiones: La inestabilidad financiera y el nuevo proteccionismo alejan a los capitales especulativos.
  3. Volatilidad cambiaria: El dólar se recalienta, impulsando más inflación.
  4. Golpe al litio y a las economías regionales: Jujuy, Salta y Catamarca pierden impulso exportador.
  5. Colapso del relato mileísta: El gobierno queda ideológicamente huérfano en un mundo que le da la espalda a sus dogmas.

¿Volver a Perón para entender el futuro?

La historia no se repite, pero rima. Trump, Bolsonaro, Modi, incluso Macron, entienden que el mundo del laissez-faire murió. La pandemia, la guerra en Ucrania, y ahora esta ofensiva comercial consolidan un nuevo orden: el del nacionalismo económico, el del “Estado presente”, el de la defensa de la producción nacional.

Perón, desde 1946, lo había anticipado. Mientras tanto, Argentina enfrenta una disyuntiva brutal: insistir con un modelo sin respaldo internacional o retomar, con inteligencia y modernización, el camino de la producción con justicia social.

Milei ya no puede mirar a Trump como su espejo. Ese espejo lo devuelve una imagen que nunca quiso ver: la del peronismo económico triunfando en el corazón del capitalismo.

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