El peronismo jujeño: la casta total que quiere reciclarse sin regeneración

El peronismo jujeño: la casta total que quiere reciclarse sin regeneración

El peronismo jujeño ha logrado lo impensado: una unidad artificial que no es más que una alianza de conveniencia entre los mismos de siempre, con la bendición de Cristina Fernández de Kirchner y la mano visible del empresariado local que hace décadas teje y desteje la política provincial. Lejos de una renovación, el Partido Justicialista de Jujuy se aferra a un pacto entre dirigentes que representan el pasado, el status quo y la conservación del poder por el poder mismo.

En un intento desesperado por no perder terreno en las elecciones del 11 de mayo, el PJ se presenta como alternativa cuando en realidad es parte del problema. Leila Chaer, quien ahora maneja el sello partidario, tiene la difícil tarea de construir un relato de transformación con una base viciada de origen, donde las prácticas de la vieja política siguen intactas. Mientras tanto, la expulsión implícita de Carolina Moisés, lejos de ser un signo de oxigenación, evidencia que los que mandan en el partido prefieren el control absoluto antes que una apertura real.

Pero el problema no es solo del peronismo. La UCR, con una constitución impuesta y condenada por el pueblo jujeño, se aferra a una institucionalidad rechazada, creyendo que la impunidad del poder es eterna. La Libertad Avanza, por su parte, ya muestra signos de descomposición con sus referentes desfilando por los tribunales y un escándalo internacional que ha herido de muerte su credibilidad. Jujuy tiene, entonces, un panorama donde los espacios tradicionales han decidido gobernar de espaldas al pueblo.

El sello de goma y la traición a la doctrina peronista

Lo que queda del PJ jujeño es un sello de goma, vaciado de representatividad, aniquilado por sus propios dirigentes y condenado a la irrelevancia. Lejos de la filosofía de Juan Domingo Perón, que pregonaba el recambio generacional desde las bases, lo que impera es la especialización en el arte de no dejar ser. La permanencia de ciertos nombres en el poder no es más que una negación al avance de una nueva generación que pueda recuperar el sentido de la política como herramienta de transformación social.

Por eso, la pretendida renovación es solo una puesta en escena. Los mismos actores de siempre, con un maquillaje distinto, siguen atornillados a los espacios de decisión, negociando con los mismos empresarios que sostienen un sistema que condena a la mayoría y privilegia a unos pocos. Y mientras tanto, los verdaderos peronistas, los que entienden la justicia social como un principio y no como un eslogan vacío, están buscando nuevos espacios para canalizar sus aspiraciones.

La ciudadanía ya dijo basta: es tiempo de Casta 0

Con este escenario, los jujeños no tienen por qué resignarse a elegir entre los mismos de siempre. La dirigencia tradicional de todos los espacios ha demostrado que no está interesada en representar a la sociedad, sino en perpetuarse en el poder a cualquier costo. Pero hay otra alternativa: la construcción de una nueva política, sin estructuras corruptas, sin pactos de supervivencia, sin nombres que se reciclan a sí mismos para seguir saqueando la esperanza del pueblo.

Jujuy necesita una revolución cultural que abra camino a un liderazgo construido desde la voluntad popular y no desde los despachos cerrados de los partidos tradicionales. Los ciudadanos deben escudriñar todas las opciones que puedan surgir de la buena voluntad dirigencial, porque lo cierto es que el PJ, la UCR y La Libertad Avanza ya han demostrado ser espacios ajenos a la realidad de los jujeños.

El 11 de mayo será un punto de inflexión. ¿Se mantendrá el viejo esquema o emergerá una alternativa real, libre de casta, que devuelva la política a su esencia transformadora? El peronismo de Juan Perón murió en manos de los especialistas en no dejar ser. Es hora de que el pueblo tome las riendas de su destino.

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