“Empleo para todos” Una deuda que cuestiona la capacidad de la clase política

 “Empleo para todos” Una deuda que cuestiona la capacidad de la clase política

Por Jorge Lindón //Con gran entereza, el día de hoy, el pueblo argentino permanecerá en sus hogares cumpliendo la cuarentena, los festejos tradicionales del día del trabajador tendrán que esperar o sencillamente serán postergados.

Pero abstenerse del brindis no pesa, como si la incertidumbre de conservar el empleo, las sospechas de tener salarios más estrechos, y en otros casos; la angustia ante un futuro incierto, ya sea por haber perdido el empleo como consecuencia de la cuarentena, sin saber si se podrá recuperarlo, o por permanecer en una lista cada vez más amplia de grises desocupados.

Antes de la Pandemía, el estado argentino preparaba una batería de medidas orientadas a recuperar la fuerza empleadora de las Pymes, la activación de empresas sociales vinculadas a la obra pública comunitaria y un fuerte impulso a las exportaciones; buscaba recuperar mercado interno y divisas.

La propuesta estaba sujeta a la negociación de la deuda externa, donde evitar el default obteniendo un período de gracia justificado, era la premisa para reactivar una economía con años de retracción.

Pero sobrevino una pandemia de dimensiones bíblicas, un verdadero estado de guerra contra un enemigo imperceptible, pero letal en el segmento más vulnerable de la población “Cuarentena para todos”.

Sin dudas, frenar en seco la economía, fué casi un suicidio; pero en una primera etapa resultó atinada para tener un mecanismo que garantice que el sistema sanitario no colapsará cuando el contagio se expanda inexorablemente; ahora queda el desafío de una segunda etapa donde deberá encenderse el aparato productivo, sin abandonar las medidas sanitarias, evitando la calamidad social que puede producir un crash económico.

En los últimos cuatro años el sector trabajador fue carcomido, no solo por el avance de la robotización, la elevación de la calificación del RRHH,  la liberación irresponsable de las importaciones y las fuertes cargas tributarias al sector productivo llevaron a miles de empresas ahogadas a desprenderse de miles de trabajadores.

Hoy, que el desempleo aumenta como consecuencia de los efectos de la cuarentena, donde miles de emprendimientos y fábricas sin capacidad de reconvertirse cerrarán sus puertas definitivamente, festejar el día del trabajador se torna en un privilegio que se reduce con certeza al sector público y las empresas privadas de rubros esenciales; el resto se encuentra varado en la zozobra.

Perón afirmaba y de hecho aplicó su máxima “gobernar es crear trabajo”, el axioma del peronismo que hace posible el mandato cristiano “ganarás el sustento con el sudor de tu frente”. El peronismo promovió la dignidad del hombre como factor de convivencia en la sociedad organizada, desde la garantía del empleo.

Hoy, en tiempos de pandemia, hay un trabajo que realizamos todos, incluidos los niños y la población mayor; cumplir con la cuarentena en medio de fuertes tensiones psicológicas, aislamiento e incertidumbre; donde retornar al trabajo sería tan satisfactorio como unas merecidas vacaciones.

Pero hoy, las proyecciones nos encaminan a un escenario con un 70% de pobreza  y un desempleo cercano al 35%, nubes oscuras en el horizonte inmediato. ¿La clase política en nuestra provincia, los dirigentes comunales, están capacitados para ofrecer una repuesta en términos de empleos de calidad o solo la gestión de precarios paliativos asistenciales?.

Antes de la pandemia no pudieron dar soluciones, ni siquiera el empleo ocupó un lugar en sus plataformas y algunos inhumanos tras entrar en funciones se atrevieron a hechar trabajadores a la calle para pagar compromisos con patrocinadores.

¿En Jujuy la clase política sobre actúa la cuarentena?, ¿cuál es el plan económico orientado a evitar el daño colateral?

Apuntemos que regresaron 5000 adultos que trabajaban en otras latitudes (golondrinas y desterrados de las grandes urbes centrales)cifra que se incrementara con los días, además retornaron 3000 estudiantes que ya no regresaran a sus casas universitarias en lo que resta del año, donde una gran proporción abandonará los estudios por la caída de los ingresos familiares, pasando a ser parte de los 45000 jujeños que buscaran empleos o demandan la asistencia del estado.

Debemos tomar el IFE como un serio indicador de la precariedad social en Jujuy, que determinó la asistencia para 167.000 jujeños, sin haber ingresado los monotirbutistas, ni los autónomos hasta la fecha. Con lo cual tenemos un sector abrumador de cuentapropistas, trabajadores sociales y desempleados que requieren un plan económico que los integre de una vez.

Pero a no perder las esperanzas, ya que, a pesar del endeudamiento, quedan recursos para ser reasignados con otros objetivos (las joyas de la abuela), existen instrumentos tecnológicos para ampliar la base trabajadora, existen varios proyectos pendientes que pueden generar demandas intensivas de empleo. El mundo crece a un ritmo de 80 millones de habitantes anuales, como también la migración tecnológica se acelera por el aislamiento (comex).

Tras la pandemia las necesidades alimentarias serán mayores, por lo cual el sector primario agroalimentario no tiene techo. La demanda de minerales estratégicos para la industria tecnológica global nos brinda una oportunidad de histórica.

Una provincia de frontera (Chile-Bolivia), es el capital estratégico soñado para los estados mediterráneos, sin embargo la provincia aún no explotó la ventaja geopolítica. Queda en Jujuy un gran desafío, esperamos que no sea una deuda eterna, cada jujeño tiene derecho en arroparse de un empleo.

Feliz día a todos aquellos que proseen la dicha de ser llamados trabajadores, y el más comprometido abrazo a todos los desamparados del estado, a quienes la política los ha defraudado, y sin embargo persisten en busca de la justificación de la vida “un empleo que los haga digno”.

Compartí:

Noticias Relacionadas

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3 × 3 =