Espinoza y los intendentes quieren echar a Wado y critican a Scioli por su cristinismo

 Espinoza y los intendentes quieren echar a Wado y critican a Scioli por su cristinismo
 LPO || No quieren que el camporista siga como apoderado. Críticas a Scioli por su «pacto secreto» con Cristina
Fernando Espinoza y los intendentes del Conurbano quieren tomar el poder real del PJ bonaerense, tras perder las elecciones a manos del PRO, y eso significa poner a nuevos apoderados en la provincia, quienes finalmente suscribirán las listas legislativas de 2017.

Scioli los reunió el miércoles en el edificio del Banco Provincia, para hacer catarsis y empezar a redefinir el partido.

En primer lugar, el gobernador despejó dudas y aseguró que buscará retomar protagonismo político. “Mi oficina va a ser la calle. Yo en vez de esconderme voy a salir, militar el territorio de nuestro distrito, que es la provincia”, dijo Scioli, planteando una novedad en su carrera política: La voluntad de trabajar territorialmente.

Espinoza, inmune a la frase marketinera, le contestó» «Pero danoiel tenes que tener una oficina». «Bueno, está bien, en la Fundación Dar», le dijo Scioli, que a su grupo más cercano les anunció que durante dos años «bancara» esa estructura. Es decir, que seguirán contando con un sueldo algunos pocos elegidos.

“Tu oficina tiene que ser el PJ y quiero que seas nuestro presidente honorario”, le propuso rápido Espinoza, en una jugada que descolocó a todos los presentes. Mientras la procesaban, algunos no podían desconocer la picardía del matancero. Como hace el Vaticano, jugó a «ascender» a Scioli para sacárselo de encima. Es conocida la práctica de promover a los obispos que se quiere marginar a posiciones «superiores» pero sin poder real.

«Fernando teme que a Scioli se le ocurra ir por la presidencia del PJ, por eso se anticipó y le propuso el cargo de presidente honorífico que en términos de poder real es nada», afirmó a LPO un hombre cercano al derrotado candidato presidencial.

Bronca con el cristinismo de Scioli

Como nunca, los intendentes discutieron además el posicionamiento ideológico que tendrá el partido. Ahí se destacaron dos visiones. La de Alejandro Granados (Ezeiza) que propuso volver al PJ más duro y puro; y la de Jorge Ferraresi (Avellaneda), quien se animó a cruzarlo y pidió mantener la concepción frentista del kirchnerismo.

En la reunión eran varios los que acumulan facturas con Granados porque sobre giró la Policía Comunal por la campaña y ahora los dejó con estructuras imposibles de financiar. Por lo bajo, también se divertían vaticinando que pasará ahora con Macri presdiente con la tasa preferencial del crédito del Banco Nación que sacó para construir su hotel Howard Jhonson, sobre el restaurant El Mangrullo.

Durante la reunión, se notó además el enorme grado de dispersión política que hay entre los intendentes que acumulan reproches cruzados hasta el infinito. La mayoría lamentó que Scioli mantuviera un discurso cristinista, elogiando las decisiones de «la Presidenta». Esa actitud abonó las versiones anticipadas por LPO de un pacto secreto de Cristina y el ex motonauta para las elecciones del 2017, que de ser cierto podría arrastrar una vez más al resto de los peronistas a la derrota.

De hecho, el mismo reproche recibió Scioli de parte de sus pares, cuando en la reunión de gobernadores peronistas con Cristina no respaldó la candidatura a la Auditoría de Eduardo Fellner, pese a que apenas cuatro horas antes en un encuentro previo se había comprometido a hacerlo. Es verdad, que la cobardía fue compartida y salvo el sanjuanino José Luis Gioga, ninguno de los presentes se animó a contradecir a la Presidenta cuando impuso a Echegaray.

Los intendentes todavía mascullan bronca contra Scioli porque por con tal de ser candidato a Presidente resignó todas las listas legislativas y ahora tienen que ver desde el balcón, como La Cámpora impuso como jefe de bloque a José Ottavis y María Eugenia Vidal se da el lujo de ignorarlos y se garantiza la gobernabilidad con Sergio Massa.

«Estamos en esta situación de inferioridad porque Scioli no supo defender las listas», mascullaban con la broca lógica de perder el control de la Legislatura bonaerense y la principal interlocución con la gobernadora. Y acá viene la cuestión central. Para 2017, los intendentes quieren garantizarse el armado de las listas con o sin Scioli.

“A partir de ahora, a los candidatos los ponen los que tengan territorio. Basta con la pelotudez de La Cámpora, el que no tenga territorio no pone candidato”, vociferó uno.

Para eso, Espinoza ofreció convocar a un nuevo congreso del PJ bonaerense, que podría ser este mismo mes o en el verano, pero que no pasará de marzo. La idea es sacarle la lapicera a Wado de Pedro, ahora que no habrá un poder central en Casa Rosada para defenderlo.

El resto de apoderados son Jorge Landau, Mario Cupelli y el histórico Ulises «Coco» Giménez -el que hace el trabajo-, quienes también podrían ser reemplazados.

Fue notorio que cuando todos los intedentes abundaron e criticas mordaces hacia Wado, los camporistas Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) y Walter Festa (Moreno) se quedaron mudos y ni intentaron ensayar una defensa.

El plan de Scioli

El plan de Scioli es controlar de alguna manera el partido, pero con un objetivo unipersonal bien sciolista: Garantizarse la candidatura a senador nacional para el 2017. Lo que no terminó de blanquear, para incomodidad de Espinza, es si como paso previo a esa estación, disputará la presidencia del PJ bonaerense.

Tampoco es una tarea sencilla. Espinoza tiene mandato hasta el 2017 y removerlo requiere cirugía mayor: Hay que convocar al Congreso partidario, hacer cesar todos los mandatos y llamar a nuevas elecciones.

Mientras juega con esa incertidumbre, Scioli intenta pegarse a los intendentes más jóvenes del partido, para -insólitamente- presentarse como el líder de una renovación. Quiere fotos con ellos, quienes a su vez lo apoyan porque todavía es el dirigente que más mide en la provincia. «Es de locos, perdió la provincia después de casi 30 años de hegemonía peronista, perdió la Nación y nos dejó sin legisladores y ahora se plantea como la solución», se quejaba uno de los intendentes presentes que no integra ese grupo.

Como anticipó este medio, se está armando -con mucha dificultad- un subgrupo de intendentes jóvenes que quieren tener incidencia en el peronismo de 2017. Son Fernando Gray (Echeverría), Martín Insaurralde (Lomas), Mariano Cascallares (Almirante Brown), y se suman Festa, Nardini y Juanchi Zabaleta (Hurlingham). Estos dirigentes se reunirán por separado en los próximos días, para analizar uno de los escenarios más volátiles que le haya tocado enfrentar al peronismo.

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