Estupor en el PJ porque Cristina y Alicia Kirchner negociaron que su senadora no vote Ganancias

LPO||La senadora María Esther Labado no firmó el dictamen a favor de la reforma de Ganancias aprobada en Diputados y colaboró con el Gobierno para demorar su tratamiento.

Su ayuda pasó inadvertida porque participó de la Comisión de Presupuesto, mantuvo su defensa al proyecto apañado por el kirchnerismo y sus pares dieron por descontado que lo firmaría.

Recién este mediodía advirtieron que las firmas no eran 5 sino 4, porque a la resistencia de Rodolfo Urtubey y Dalmacio Mera -que obedecieron ordenes del gobernador salteño, aliado del Gobierno- y las fugas de Carlos Espínola y Juan Irrazabal, finalmente expulsados de la Comisión de Presupuesto, se agregó la inesperada huida Labado.

La senadora ultracristinista María Esther Labado defendió públicamente el proyecto de Diputados, pero a la hora de firmar el dictamen nunca apareció. Alicia Kirchner negocia un giro de la Casa Rosada para pagar sueldos.

“Nos avisó que firmaba, dimos por descontado que estaba, pero nunca subió la escalera”, bromeaban en su bloque. Olvidaron que en ese momento Juan Donnini, el ministro de Economía de Santa Cruz, subscribía un documento con Rogelio Frigerio para exigirle al Senado demorar el proyecto.

Domini fue funcionario de Axel Kicillof, uno de los redactores del texto sobre Ganancias que acordó con Sergio Massa y Diego Bossio y el Gobierno no quiere sancionar.

La gobernadora Alicia Kirchner tenía sus motivos para ayudar al Gobierno: aún no pagó los salarios de este mes, no hay fecha para abonar el medio aguinaldo y los gremios que ya dominan las calles con protestas, este martes casi le prenden fuego su residencia oficial.

La situación de Santa Cruz es calamitosa, pese a ser por lejos la provincia más beneficiada durante los doce años de los Kirchner en el poder, arrastra una situación fiscal imposible y está jaqueada por conflictos sindicales. Este año terminará con apenas 90 días de clase, lo que podría provocar que a los chicos no se les reconozca el año cursado.

Este martes estatales casi prenden fuego la residencia oficial de Alicia Kirchner.

Lo insólito es que pese a no haber firmado el dictamen, como si nada hubiera ocurrido, Labado se sumó a la rebelión del bloque FpV-PJ contra Miguel Pichetto por haber acordado ayer con Rogelio Frigerio una negociación paralela sobre Ganancias que nunca empezó. Expulsaron a Irrazabal y a Espínola de la Comisión de Presupuesto pero se olvidaron de ella.

Con Marcelo Fuentes a la cabeza, los senadores kirchneristas exigieron tratar Ganancias en la Comisión aunque no sea posible tener los dos tercios. Como explicó LPO, Pichetto se cubrió con una moción para tratar Ganancias el miércoles próximo, con o sin dictamen de comisión.

En el peronismo más allá de las declaraciones a los medios, no creen posible conseguir los votos para aprobar la ley de reforma de ganancias sin un acuerdo con Cambiemos.

Está en duda si se requieren dos tercios para aprobarlo, pero con las fugas de Irrazabal y Espínola (presionados por sus gobernadores, que los acusaron de desfinanciar a sus provincias), la pirueta de Labado y la resistencia explícita de las provincias mineras, en el peronismo no creen posible alcanzar una mayoría simple.

“El Gobierno debe acordar con la CGT y traer un proyecto para aprobar con acuerdo el miércoles en el Senado y el jueves en Diputados. Si no buscaremos tratar el de Diputados”, insisten en el bloque.

La senadora cristinista María Esther labado.

Molestos con Pichetto, la decena de senadores kirchneristas no estuvo en la sesión ni siquiera para sancionar la ley de emergencia social.

Varios se caminaron una cuadra hasta el Instituto Patria, sede de tertulias de Cristina Kirchner, donde se acercó Héctor Recalde y pidió ignorar cualquier acuerdo que gobernadores, senadores y sindicalistas hagan con Ganancias esta semana.

Raro: Recalde habla seguido con Cristina Kirchner, quien se supone que dialoga a diario con su cuñada. De hecho, ni bien abandonó la presidencia se puso al frente de la crisis de Santa Cruz, como si aún manejara el Gabinete nacional.

Alicia tiene otros problemas y así se lo hizo saber a una de sus senadoras. La otra es Virginia García, cuñada de Máximo Kirchner y habitual rival de Pichetto en las reuniones de bloque, a quien suele acusar de colaboracionista con el gobierno de Macri. Ahora debería trasladarle la impugnación a su tía política.

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