Perico Noticias, 1 de febrero del 2026 // En el mercado del tabaco, hay una regla que no admite relato: la calidad se paga. Y cuando la calidad no se paga, el sistema se rompe por el eslabón más sensible: el productor. Por eso, si hoy Jujuy exhibe un Grade Index 81,6%, no estamos hablando de un numerito simpático: estamos hablando de valor económico real, de excelencia medible y de una señal de mercado que obliga a recalibrar el precio.
Para ponerlo en términos de negocio: el Grade Index es el “score” que traduce manejo agronómico, cosecha, curado, clasificación y consistencia. Es decir: expertise. Y cuando ese score sube fuerte, como está ocurriendo ahora, significa que el productor jujeño no solo trabajó: ejecutó con profesionalismo. Defendió estándares, protegió peso y calidad comercial, y entregó un producto que la industria quiere… porque le rinde.
Los datos son contundentes. A igual cantidad de días que la campaña anterior, Jujuy pasó de 76,9% a 81,6% de Grade Index. Y el volumen también trepó: de 10.778 Tn a 13.402 Tn. Eso es una mejora integral: más tabaco, mejor tabaco y mejor precio promedio (de $2.927 a $3.106). En cualquier mesa seria, esta combinación no se castiga: se premia.
Por eso la discusión de precio que se intenta abrir esta semana no puede arrancar desde el regateo. Tiene que arrancar desde un principio básico: si la industria se lleva uno de los mejores tabacos del mundo, tiene que ofertar un precio a la altura del producto. No es presión; es lógica comercial. Un precio que no reconozca la mejora de calidad es, en los hechos, una transferencia de renta: del productor al resto de la cadena.
A la vez, el sector necesita previsibilidad financiera, y ahí entra el punto operativo clave: el FET. Nación ya transfirió los recursos por “transferencia automática” y, apenas el Gobierno provincial los libere, la Cámara pagará a los productores. Con criterio productivo: prioridad para quienes sufrieron granizo y avance con una nueva cuota del convenio de corresponsabilidad gremial. En castellano empresarial: ordenar caja para sostener performance.
El tablero nacional suma un contraste que conviene mirar con atención. En Misiones, el precio definido generó rechazo: aumento cercano al 30%, mientras los productores reclaman 50%, y la protesta escala. Esa movilización —con foco en Leandro N. Alem— no es anécdota: es el “termómetro” de lo que pasa cuando el productor siente que lo ahogan. Jujuy, justamente por su nivel de calidad y rendimiento, tiene argumentos de sobra para evitar ese escenario: con un precio que contenga al productor y proteja la excelencia.
Y también hay que leer el contexto regional. En Salta el acopio muestra un Grade Index alrededor del 77%, con un panorama climático dispar: en General Güemes se describen buenas condiciones de calidad y peso, mientras el Valle de Lerma sufrió lluvias intensas que dañaron producción. ¿Qué nos dice esto? Que Jujuy, con GI 81,6%, tiene diferencial competitivo y debe defenderlo en precio.
En síntesis: hoy el tabaco jujeño está jugando en la liga premium. Y el mercado premium se negocia con reglas premium: precio que reconozca calidad + previsibilidad (FET) + una mesa de precios urgente y seria. La Cámara está haciendo lo que corresponde: poner el dato arriba de la mesa y exigir que el valor se distribuya de manera sostenible. Porque sin renta para el productor, no hay inversión. Y sin inversión, la calidad —esa que hoy brilla en el Grade Index— no se sostiene.
