Incertidumbre y preocupación en el sector tabacalero ante el tarifazo en gas y luz

 Incertidumbre y preocupación en el sector tabacalero ante el tarifazo en gas y luz

Los productores temen que los incrementos desmedidos, luego de una década de mala política, terminen con la producción de tabaco Virginia, emblema de la producción jujeña en el mercado internacional.  16.000 puestos de trabajo en riesgo

A escasos días de la cosecha correspondiente a la campaña 2016, hay incertidumbre y preocupación en el sector tabacalero ante la inminente aplicación del aumento de tarifas de luz y gas en el marco de la política del sinceramiento y la consiguiente eliminación de subsidios a la industria energética.

En este sentido cabe recordar que las Pymes quedaron fuera del replanteo que hizo el gobierno luego de una serie de amparos judiciales, y fallos que les dieron lugar, que lograron una marcha atrás del taifazo perro solo para los consumos domiciliarios.  Los productores tabacaleros de nuestra provincia entran en esta categoría, pues si bien en una escala local puede haber algunos más grandes que otros, en una escala nacional todos son pequeños.

Este astronómico tarifazo podría significar, para éste motor productivo de la provincia, el cierre y el quebranto puesto que trastocará de la manera más abrupta y desproporcionada  a los costos de producción que en la particularidad tabacalera tienen muchas más variables que en otras actividades del agro como la soja y el maíz.

El impacto negativo que tendrán los aumentos de la luz y el gas en el sector tabacalero genera no solo incertidumbre en cuanto  la campaña del 2017, que quedaría en serio riesgo de no concretarse, sino sobre todo consternación ante la posibilidad de que implique la pérdida de más de 16.000 puestos de trabajo directos y genuinos en una provincia en la que la pobreza ronda el 42%.

Si estos trabajos se pierden esas cifras podrían aumentar considerablemente.  Ni hablar de la desazón que implicará que la cosecha tenga que ser vendida a valores inferiores a los costos, es decir a pérdida.

Las cifras no son antojadizas puesto que el propio gobernador Gerardo Morales, en su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias legislativas del año en curso, habló de la necesidad de aumentar la producción, de las actuales 15 o 16 mil hectáreas a 20 mil en una primera etapa, en un tipo de producción que requiere de al menos un trabajador rural por hectárea.  En tanto los números de la pobreza surgen de las nuevas estadísticas que volvió a divulgar el INDEC, confirmando las mediciones privadas, en especial la que realiza la cátedra de Economía Polìtica de la UNJu.

El tarifzo en la luz y el gas ya está causando estragos.  Como ejemplo, recientemente una pequeña fundidora de Palpalá refirió que recibió facturas de casi $700.000 cuando antes solo pagaban $60.000.  Se ha perdido la previsibilidad.

Los síntomas de ésta mala política ya fueron advertidos por el sector en cuanto las empresas compradoras de tabaco Virginia decidieron no financiar esta campaña 2016 que tuvo que hacerse a cuenta y riesgo de los propios productores.  Algo a lo que en Jujuy no se estaba acostumbrado.

La preocupación en el sector tabacalero debería encender alarmas en las autoridades nacionales y provinciales para que revea, con otra objetividad estratégica, qué va a pasar con el costo de la energía dentro del sector productivo del tabaco, no solo por la mano de obra que involucra sino el PBI importantísimo que significa para la provincia de Jujuy en particular y las otras siete provincias productoras en general.  La actividad tabacalera implica, para la nación, una importantísima fuente de ingresos debido a la recaudación tributaria de los impuestos al cigarrillo.

Adicionalmente, las empresas proveedoras del servicio público que hoy se ven beneficiadas con la política de ajuste y sinceramiento deberían tener en especial consideración que el consumo del gas por parte del sector tabacalero tiene lugar entre los meses de agosto y marzo, una época de baja estacionalidad por la lógica merma en el consumo del gas.

Además de la  importante cantidad de familias que dependen de esta actividad, y del PBI que genera para la provincia, no debe perderse de vista lo que la industria tabacalera representa para la industria jujeña en general.  Es la industria que le da a la producción jujeña un protagonismo internacional que no le confieren otras producciones.

 Jujuy es una de las provincias que mayor productividad tabacalera tiene por hectárea en cuanto a kilos, debido al sistema competitivo que tiene.  Casualmente, por este sistema, los productores reciben la remuneración del FET (Fondo Especial del Tabaco) sobre la base de los kilos producidos mientras que en otras jurisdicciones se tentaron con soluciones más populistas en las que se retribuye por hectárea; hecho que ha llevado a la destrucción de la competitividad, como ocurre lamentablemente en Salta.  En esas provincias el productor simplemente plante, y abandona la plantación a su suerte… total ya tiene asegurada la remuneración del FET.

En Jujuy el sistema de pagar por kilo real medido, pesado y categorizado en la boca de acopio ha hecho que la provincia tenga el orgullo de poder exhibir al tabaco como uno de los mejores productos porque es la industria que la ubica en el mercado internacional con un  producto de calidad muy codiciado.  Esto es una cuestión que hace a la economía de mercado, hace a un capitalismo sano, con una visión social equilibrada gracias a la cual no se cae en las picardías criollas de otras jurisdicciones.

Por otro lado, y no menos importante, es justicia recordar que gran parte de la red de gasoductos que tiene la provincia fue hecha con el aporte directo y el esfuerzo monetario de los productores tabacaleros cuando sustituyeron el combustible para el secado en estufas de leña a gas natural, contribuyendo solidariamente a la preservación de los bosques nativos al eliminar la tala para la obtención de leña por un combustible ecológicamente amigable que antes se derrochaba y se venteaba o quemaba.

Eran otros tiempos cuando el sector tabacalero hizo este gran aporte a la red de distribución de gas del que hoy se benefician las comunidades de Perico, Monterrico, El Carmen, Aguas Calientes, o Carahunco.  Desde la década del 70 a los 90, toda la infraestructura que se realizó con la inversión de los productores quedó para la empresa estatal Gas del Estado, una vez finalizadas las obras. Luego vino la privatización y esa red de gasoductos le quedó a empresas privadas que ahora pretenden un aumento desproporcionado que pondrá en riesgo a la actividad.

Mientras que durante los 90 la Argentina exportaba gas y otros combustibles, la malas políticas energéticas de la última década que desarticularon a la industria y ahora hacen necesaria la importación.  Estas consecuencias no deberían caer sobre las espaldas de quienes contribuyeron a la construcción de la red de gasoductos para la preservación del medio ambiente.

Todas estas cuestiones hacen inminentemente necesaria la unión de los productores en defensa del sistema de comercialización, que es la Ley 19800, y hacer un llamado a las autoridades para que se involucren y trabajen  en la elaboración de una política tabacalera adecuada.  Una política tabacalera que tenga un sustento real de responsabilidad social, apuntando a esos mercados internacionales donde el desafío es mayor, para que la actividad sea más sustentable y permita la capacitación constante y que se pueda sostener no solo la calidad del producto final, sino a toda la familia tabacalera, que incluye a los trabajadores rurales.

Pero sobre todo una política en defensa de una industria que mantiene a Jujuy a la vanguardia en esos mercados internacionales, para lo cual es necesario que el productor tenga a disposición los fondos que le corresponden en tiempo y forma para que pueda atender sus obligaciones.  Una política que no desfinancie al productor como ocurrirá inexorablemente cuando, debido al tarifazo, no se pueda afrontar los costos energéticos que alterarán drásticamente las ecuaciones de la necesaria previsibilidad, hecho que terminará con la producción del tabaco Virginia.  La lógica indica que nadie va a producir a pérdida.

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