Industria: el tabaco jujeño no se regatea — precio en dólares como piso o se rompe la cadena

Industria: el tabaco jujeño no se regatea — precio en dólares como piso o se rompe la cadena

Perico Noticias, 1 de febrero del 2026 // En el negocio del tabaco, la palabra que manda es previsibilidad. No se puede sostener una cadena premium —productor, acopio, logística, industria y exportación— con números “a ojo” o con incrementos que quedan por detrás de la realidad. Y si hay un activo que Jujuy no puede rifar, es su renta productiva: porque sin rentabilidad mínima, no hay tecnología, no hay manejo fino, no hay cura prolija… y la calidad, que hoy es nuestra ventaja competitiva, se desploma.

Esta campaña muestra un dato duro pero ordenado: 12.630 hectáreas, apenas por debajo de la anterior (12.930). Eso habla de un productor que sigue apostando, aun con costos que presionan por todos lados. En paralelo, el FET ya fue transferido por Nación y, una vez liberado por Provincia, la Cámara hará lo que corresponde hacer en una economía real: cumplir, pagar en tiempo y forma, y sostener el entramado. Con criterio: primero quienes sufrieron el granizo y, además, una nueva cuota del convenio de corresponsabilidad gremial. Esa es la diferencia entre una institución que gestiona y una que solo declama.

Ahora bien: la discusión grande no es administrativa; es estratégica. El precio.

La industria —que se lleva uno de los mejores tabacos del mundo— tiene que entender que el “precio justo” no es una consigna sentimental: es una condición de continuidad del negocio. Si el número no protege la ecuación del productor, el sistema se vuelve inviable: cae el paquete tecnológico, cae el estándar, cae el volumen comercializable y, finalmente, cae la propia industria porque se queda sin materia prima de excelencia o la paga después, más cara, por pérdida de calidad y productividad.

Lo que está pasando en Misiones lo explica sin maquillaje: ahí ya se definió un aumento que rondaría el 30%, las instituciones pedían reconocimiento de inflación y los productores reclamaban 50%. Resultado: movilización y protesta contra la industria. Ese escenario no es “folklore”; es un indicador de tolerancia. Cuando el productor se siente ahogado, la paz comercial se rompe. Y cuando se rompe, el costo reputacional y operativo para todos es enorme. Nadie gana con conflicto, pero el conflicto llega cuando el precio no respeta el piso de supervivencia.

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En Jujuy el piso está marcado: el acuerdo del año pasado medido en dólares es la base. No por capricho: porque es el umbral para no quebrar. Si la actualización queda por debajo, no estamos discutiendo “mejoras”, estamos discutiendo daños. Y en ese tablero, la Cámara del Tabaco de Jujuy tiene un mandato claro: defender previsibilidad y renta con gestiones esforzadas y argumentación sólida para pelear el mejor precio posible. Eso no es confrontación: es defensa del capital productivo.

Mientras tanto, el acopio en Jujuy muestra señales positivas: compra normal, precio promedio superior a la campaña pasada y un incremento importante del grade index. Traducido al idioma del mercado: hay calidad y hay valor, por lo tanto el precio tiene que reflejarlo. Si el producto mejora y el mercado lo premia, el productor tiene que capturar parte de esa prima; si no, estamos subsidiando con trabajo local una renta que se concentra en otra ventanilla.

Y ojo con el contraste regional: en Salta el panorama es desigual. En la zona de General Güemes, según comentaron productores de la zona, hay tabaco con muy buena calidad y peso por condiciones climáticas favorables. Pero en el Valle de Lerma las lluvias pegaron fuerte: 132 mm en poco tiempo es daño directo a la producción. Eso también debe entrar en la negociación: el precio no puede ser una planilla fría; tiene que contemplar riesgo, merma y variabilidad.

Por último, el ruido de “calesita” en Misiones —acusaciones cruzadas y autoconvocados movilizados con acampe en la zona de Leandro N. Alem— confirma lo esencial: cuando falta un gobierno que apalanque al productor y una industria que coparticipe el valor, el sistema entra en turbulencia.

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Por eso, el llamado es directo: la reunión de precios debe concretarse ya y con un objetivo profesional: asegurar un precio que mantenga al productor en carrera y a la industria abastecida con excelencia. En términos de negocio: si la industria quiere calidad “top”, tiene que pagar calidad “top”. Lo demás es pan para hoy y crisis para mañana.

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