«Solo el Pueblo puede llamarme Evita»

 «Solo el Pueblo puede llamarme Evita»

Peronistas desterrados de la mística del movimiento nacional justicialista

Jujuy.  27.07. 2014 – Ayer se cumplió el 62 aniversario del fallecimiento de Eva Duarte, la plazoleta que lleva su nombre, fue la peor decisión para honrarla, ya que la demanda social requiere soluciones más coherente con su legado.  

El pedido de internas en el PJ jujeño es sencillamente una utopía, la promoción dirigencial desde las bases barriales hasta un cargo público es una misión imposible para cualquier militante de base.

Hoy el Partido Justicialista cooptado por familiares y amigos del poder, representa el desmembramiento del pueblo peronista de su instrumento legítimo de transformación social, ya que los afiliados y simpatizantes son los exiliados contemporáneos.

El PJ jujeño, reducido a una mesa de tres magnates, resulta un contraste grotesco, en perspectiva a la memoria de Eva Duarte de Perón. Mas grave aún, es la mutilación de uno de los  instrumentos políticos (PJ) del pueblo, el que ha quedado en el interior de un freezer que congela todo anhelo de superar las asimetrías históricas de una provincia postergada.

Evita: “Si este pueblo me pidiese la vida, se la daría cantando, porque la felicidad de un solo descamisado vale más que toda mi vida»

Jujuy, colonizada por los intereses empresarios dominantes,  demanda todo un proceso de concepciones revolucionarias, para satisfacer la demanda de equidad y participación, hoy reducidas y controladas desde un bipartidismo de diseño suizo.

Bien podría el abanico reducido que hoy rindió homenaje a Eva Duarte, renunciar a sus riquezas, patrimonio suficiente para sacar a Jujuy de la pobreza, pero ese gesto no cabe en sus conciencias, apenas logran disimular sensibilidad,  con apáticas maniobras del marketing, que le aconsejan donar materiales adquiridos con fondos públicos a un puñado de jujeños necesitados.

En Jujuy, no existe ninguna bandera justicialista en pie. No hay  justicia social, de haberla sería imposible ver caminar cabizbajos a millares de jujeños arrastrando grilletes de empleos sociales, precarizados e informales, que no solo los humillan, sino que además enajenan sus mentes con tal de sobrevivir.

Evita:»La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia»

Esta provincia tampoco posee independencia económica, ya que es un estado subnacional dependiente, que a su vez convierte en reos a sus intendentes y comisionados municipales, sujetándolos al látigo feudal que regula  el aire de todas las administraciones, por eso es la única provincia que no acepta ofrecer una ley de coparticipación.

Menos aún, podemos hablar de soberanía política, ya que no tenemos un gobernador, sino un delegado de la casa rosada, cuya obsecuencia reduce  a la provincia a una administración distrital sin esperanza de alcanzar el desarrollo humano e industrial.

Evita: «Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria»

Tal vez. Haya que aceptar, que el peronismo ha sido un sueño romántico de los postergados, el cual finalmente ha fenecido, ya que no hay horizonte, ni fuerzas para luchar.

O tal vez, vivamos el punto de inflexión desde donde un pueblo postergado, se reencuentra en coincidencias superadoras, que podrían permitirle  a la provincia resurgir en la escena nacional; para lo cual imitar a una gran trabajadora nacional como Eva Duarte, sería una condición vital.

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