Perico Noticias, 17 de enero del 2026 // En Buenos Aires lo llaman “capítulo Ganancias”. En Jujuy se traduce sencillo: menos plata para sostener el Estado en la calle. La cifra es contundente: $42.838 millones. No es un ajuste quirúrgico, es una amputación que impacta de frente en el funcionamiento cotidiano: salud, educación, seguridad, asistencia social, mantenimiento urbano y obras de escala municipal. El problema no es ideológico: es de caja.
El Gobierno nacional intenta vender la idea de que la pérdida se compensará con más empleo formal. Pero ese “retorno” sería diferido, condicionado y, sobre todo, incierto. Mientras tanto, la cuenta llega ahora. Y cuando la cuenta llega ahora, la Provincia debe decidir: o recauda más, o gasta menos, o traslada el costo. En un escenario de consumo planchado y bolsillos golpeados, cualquier opción es una mala noticia.
Si Nación avanza con este recorte, Sadir se vería forzado a activar un plan de contingencia que nadie quiere firmar: revisión de alícuotas, ampliación de bases, más presión sobre sectores ya exprimidos o mayor carga indirecta que termina en precios. El otro camino no es mejor: ajustar transferencias a municipios para que “compensen” con tasas locales. Ahí la discusión deja de ser macro y se vuelve barrio: alumbrado, barrido, recolección, mantenimiento, emergencias, becas, apoyo comunitario.
Y los intendentes quedarían en una encerrona clásica: si suben tasas, pagan el costo político y social; si no las suben, se quedan sin músculo para sostener servicios. Resultado: menos circulante en la calle, más morosidad, más caída de actividad y más tensión social. La bomba no se queda en el Excel: explota en la economía real.
Por eso los gobernadores están plantados. No están “pidiendo privilegios”. Están defendiendo previsibilidad federal. Las provincias necesitan saber con qué recursos cuentan para planificar. Meter una reforma impositiva dentro de una reforma laboral es jugar al límite con las finanzas subnacionales y, de rebote, con la gobernabilidad local. Es una transferencia de riesgo: Nación preserva su relato y las provincias pagan la factura.
Si la Casa Rosada quiere votos para la reforma, el capítulo de Ganancias es la palanca… y también el detonador. Jujuy no puede aceptar una pérdida de $42.838 millones sin reacción. Porque eso no castiga a un gobernador: castiga a un pueblo entero. Si el gobierno nacional busca “señales” hacia el mercado, que no las compre con la caja provincial. En el Norte, cuando te sacan recursos, no te sacan “política”: te sacan futuro.
