La Cámpora ganó espacios y vuelve a gravitar en el poder

 La Cámpora ganó espacios y vuelve a gravitar en el poder

La mitad de los cargos en juego quedaron para allegados a Máximo y de la agrupación juvenil

Cuando casi nadie lo esperaba , llegó. La Cámpora, la fuerza juvenil que se expandió por todas las áreas de gestión y creció con prédica incondicional a Olivos, escaló a la cabeza de un ministerio. No sólo eso: del enroque original de seis cargos en juego, la mitad quedó en manos de funcionarios de vínculo personal con Máximo Kirchner, fundador de la agrupación y enlace con el Gabinete durante los 40 días que duró la licencia médica de su madre.

Como una señal, el premio ocurre cuando la organización transitaba un incómodo camino interno. Había quedado relegada del primer plano de la campaña electoral y, con la ausencia de Cristina Kirchner, batalló, cuerpo a cuerpo, con un puñado de intendentes del conurbano por la nueva cúpula del PJ bonaerense. En esa disputa quedó desnuda, más que nunca, la tensión entre la rama juvenil y los caciques peronistas, que aprovecharon el vacío que dejó el alejamiento presidencial.

«Fue un guiño a «los pibes»», sostuvo a LA NACION un funcionario que, además, destacó el esquema de contrapesos que diseñó Cristina para equilibrar el poder dentro de su elenco. Así, la unción de Jorge Capitanich como jefe de Gabinete fue un mensaje hacia el peronismo y los gobernadores. El chaqueño, que visitó a la Presidenta en Olivos la semana pasada, había comenzado un reciente acercamiento a la juventud K, más alienada con otro mandatario de su paladar, el entrerriano Sergio Urribarri. Ambos comparten el sueño sucesorio en 2015.

Con la designación de Axel Kicillof al frente del Ministerio de Economía el camporismo obtuvo el premio mayor que, ayer, se completó con la intempestiva salida del Gobierno del secretario de Gobierno, Guillermo Moreno, uno de sus más empedernidos rivales en el equipo económico. Para peor: el economista, que supo tallar una relación directa con Máximo y su madre, pretende bendecir en esa silla a un hombre de su confianza, Augusto Costa, que hasta ahora reporta en la Cancillería.

Con un papel central durante la convalecencia de su madre, el líder de La Cámpora blindó la intimidad del reposo y concentró la interlocución con los funcionarios más importantes. «Desde que Cristina empezó a retomar la actividad, él se corrió un poco, pero fue determinante todo este tiempo», ilustró una fuente del entorno presidencial, para subrayar la influencia de Máximo.

Otro amigo y consejero de Máximo, Juan Ignacio Forlón, fue nombrado como presidente del banco más grande del país. El santacruceño, de 36 años, reemplazó a Juan Carlos Fábrega -ahora al comando del Banco Central- y capitaneará el directorio del Banco Nación, en el que cuenta con otros dos miembros auspiciados por el mismo semillero: la joven Cecilia Fernández Bugna y Enrique Arceo, padre de Nicolás, un funcionario que reporta a Kicillof.

El salto del titular del INTA, Carlos Casamiquela, al Ministerio de Agricultura despeja el podio para Francisco Anglesio, actual vice y cercano al hijo de la Presidenta. También pingüino, fue apoyado por Máximo para pelear por la intendencia de Río Gallegos en 2011 y, en la antesala de la renovación del Gabinete, estaba entre los «ministeriables».

En la Casa Rosada creen que la agrupación conservará su posición en el resto del organigrama. Sólo es una incógnita que hará Capitanich con la Jefatura de Gabinete, un bastión que su antecesor, Juan Manuel Abal Medina, cedió en parte a La Cámpora, para sobrevivir. El gobernador de Chaco traerá un staff de su riñón, aunque no estaba definido el alcance de las modificaciones hacia adentro de su cartera.

La Nación

 

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