La CGT traba la campaña de Cambiemos y Macri no tiene con qué pedir tregua

La central obrera anunció también que ya no participará en la Mesa de Diálogo para la Producción y el Trabajo que el Gobierno nacional integra con los empresarios, a quienes desde los gremios acusan de no cumplir con los acuerdos sobre suspensiones y despidos.

El conflicto con la CGT se desata a poco de comenzar la campaña electoral para las elecciones legislativas que serán clave para la continuidad de la Administración Macri. Por eso, el Gobierno necesita lograr una tregua urgente con los sindicatos. Pero el contexto no ayuda. Se demora la reactivación económica, el acuerdo de Vaca Muerta qu e supone una flexibilización laboral cayó muy mal en la CGT y además el Gobierno presiona para acotar las paritarias al 17%.

Complicado panorama de inicio de campaña para el Gobierno nacional, que necesita un triunfo en los comicios legislativos de octubre para asegurarse la continuidad incluso más allá de 2019 como viene repitiendo Mauricio Macri que es su intención. La decisión de la CGT de convocar a una marcha, abandonar la mesa de diálogo con las empresas y amenazar con un paro nacional es un serio problema para los planes electorales de Cambiemos. El contexto tampoco ayuda: la reactivación económica se demora, se comenzó una ofensiva para modificar los convenios colectivos de trabajo que tuvo como cabecera de plaza el acuerdo de Vaca Muerta y encima hay presiones a las empresas para que no permitan en paritarias que haya aumentos superiores al 17%, el porcentaje que la Administración Macri fijó para la inflación 2017.

Sobre el último tema, el periodista Marcelo Bonelli cuenta este viernes (3/2) en el diario Clarín:

El empeño de Federico Sturzenegger de fijar un tope salarial del 17 % aumenta el conflicto social.

El Presidente del BCRA se dedica a llamar a empresarios líderes y exhortarlos a que no acepten ningún reclamo sindical superior al 17 %.

Así los exhorta: “Se tienen que poner firmes. No deben ceder”. Pero la cuestión ya generó diferencias entre Quintana y Sturzenegger. El auditor le transmitió a los sindicalistas lo contrario a lo que pregona Sturzenegger: los sueldos públicos aumentarían un 17%, pero el Gobierno no impedirá aumentos mayores en las paritarias privadas.

Según explicaron los miembros del triunvirato cegetista en conferencia de prensa ayer (3/2), Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, la decisión de convocar a la marcha y retirarse de la mesa diálogo se tomó al poner en consideración el incumplimiento de los empresarios en el pago del bono de fin de año y por los despidos que se registraron en las primeras semanas del año, además de las medidas del Gobierno como la nueva suba de tarifas.

«Esto es el inicio del plan de lucha para que respeten los compromisos asumidos. Están las pruebas sobre la mesa, no hay tiempo más para diálogo, hay que cumplir, es la única forma que se puede revertir esta situación», expresó Acuña en declaraciones a la prensa tras el encuentro.

Por su parte, Daer, informó que el Consejo Directivo resolvió «no participar más de las mesas de dialogo ante la falta de confianza con el Gobierno y mientras dure esta situación crítica con los empresarios; movilizar con los gremios de la industria a la cabeza el 7 de marzo hacia el Ministerio de la Producción y un paro nacional a partir de las 12.00 y movilización para la segunda quincena de marzo».

Schmid agregó: «No estamos conformes con lo que está ocurriendo. El diálogo está roto en la medida en que el Gobierno no reaccione y tenga otro enfoque económico. No ha habido aciertos en la implementación de las medidas económicas”.

A su turno, Acuña aclaró que la decisión del consejo directivo «no fue una simple movilización o un paro sino el inicio de un plan de lucha progresivo en reclamo del cumplimiento de los compromisos contraídos y el respeto a los trabajadores y al pueblo».

El paro nacional de la segunda quincena de marzo será acompañado por una movilización, con lugar aún por determinar , y bajo las consignas «en defensa del trabajo y la producción nacional, de paritarias libres, de los convenios colectivos de trabajo, del sistema previsional y la salud de la seguridad social, de la educación, y en contra de la flexibilización y el aumento indiscriminado de tarifas», se informó.

Ante la consulta sobre si el Gobierno podrá, hasta la fecha del paro, desactivar la medida de fuerza, un integrante del triunvirato consideró que será «muy difícil«, mientras que un moyanista, ante la misma pregunta, se mostró igual de escéptico: «Van a tener que remar muchísimo para eso«, ilustró.

Este jueves (2/2) el ministro de Trabajo Jorge Triaca, intentó mostrarse más cercano a la postura de la CGT sobre el incumplimiento empresario: «Se ha perdido la confianza con algunos sectores empresarios que tienen que dar respuesta porque había un acuerdo político de cuidar el nivel de empleo», dijo en una entrevista concedida a Radio Mitre. Y agregó: «Hay algunos [hombres de negocios] que no dejan de hacerse los vivos».

Pero por otro lado, el titular de la cartera destacó el repunte que se produjo en el mercado laboral en el último trimestre. «Si uno mira los datos del empleo de los últimos meses del año pasado vemos que el crecimiento del empleo empieza a contrarrestar los meses que fueron dificultosos a principios de año«.

Por último, el clave gremio del transporte se sumó a la convocatoria de la CGT. Desde la Unión Tranviaria Automotor (UTA) advirtieron que “se perdió la confianza” en el Gobierno y reclamaron una reunión con el presidente Macri. Exigieron “frenar los despidos y suspensiones”.

«La medida de fuerza es un hecho«, dijo Ma rio Calegari, secretario de prensa de la UTA, a radio La Red.

«Cada vez hay más despido y suspensiones. Estamos muy preocupados. Si esto no camina, en marzo va a haber problemas«, advirtió.

Desde la oposición, el diputado nacional Sergio Massa advirtió que “los salarios perdieron contra la inflación”. En ese sentido, indicó: “Las paritarias deben ser libres y tenemos que recuperar el poder de compra porque eso le da vida a nuestro mercado interno. Si los trabajadores tienen plata, los comerciantes venden y las PyMEs, que son el corazón de nuestra economía, pueden producir”.

Y concluyó: “Veo con gran preocupación la falta de sensibilidad del gobierno para con los trabajadores. En la  Argentina se ha perdido la movilidad social ascendente”.

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